Chipacitos que acarician el alma
Dentro de las propuestas gastronómicas, se encuentra el bar de Delicias para el Alma. Los chicos que asisten a los Girasoles son los encargados de atender el bar supervisado por Rocío Delssin y el grupo de docentes que acompañan el trabajo de inclusión.
Delicias Para el Alma suscribió un convenio con el intendente Capitanich para que los chicos tengan la concesión del bar y así llevar a la práctica la inserción laboral de jóvenes con Síndrome de Down, para que cuenten con un stand en la Bienal de Esculturas.

Pero la realidad es que no solo venden chipacitos, sino que también hay café, pepas y sobre todo mucho amor y compañerismo que es lo que mejor les sale brindar.
Un lugar, que merece no ser pasado por delante.
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