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“Busco a mi mamá biológica”

Patricia Alejandra Maiuro acompañó hace una semana la presentación de Secreto a voces , un documental que resume la búsqueda de miles de argentinos. Además de contar su historia de sustitución de identidad llegó a Resistencia para encontrar pistas que la ayuden a hallar a su madre biológica. “ Habría viajado a Córdoba muy joven y en 1967 me tuvo a mí; es todo lo que sé ”, comparte.

Patricia es sicoanalista, vive en Buenos Aires y su búsqueda comenzó hace cinco años, a partir de un sueño. Esa historia que narró una y otra vez, sumó respuestas este mes después de una entrevista en un medio porteño.

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Patricia Alejandra Maiuro.

El 6 estuvo por primera vez en Resistencia para la presentación de un documental que sensibilice y cree conciencia sobre las historias de apropiación de identidad. “Tanto quienes buscamos a nuestras mamás como de las mujeres que buscan a sus hijos”, señala. En este último grupo hay diferentes casos.

Hay mujeres a las que les robaron su bebé y aquellas que lo dieron forzadas por situaciones de desamparo o vulnerabilidad, muchas de ellas menores de edad. “De mi mamá sé que era de Chaco, muy joven, probablemente menor de edad.

Por eso busco a alguien que sepa de una niña o adolescente chaqueña que haya viajado a Córdoba en los 60”. Aunque su partida de nacimiento sea del 5 de septiembre de 1967, ahora sabe que nació unos días antes, probablemente a mediados de agosto. Aparentemente su madre de crianza hizo el contacto y por eso muestra su foto, por si alguien la conoce.

Olga, una amiga de la madre contó que en el conventillo donde la fueron a buscar vivían muchas familias pobres. De allí los hombres iban a trabajar a las canteras del paraje Piedras Grandes y las mujeres pasaban mucho tiempo solas.

La madre biológica de Patricia recostada en el catre, llorando, le recomendó a Olga: “Por favor cuidá a mi chiquita”, porque creía que era ella quien se la iba a quedar. Hacía frío y Teresa hablaba con otra señora, que no se sabe si era la abuela de la criatura o una intermediaria. Después de varios viajes y de preguntar, Patricia supo que en ese lugar se dieron varios bebés.

LA PUNTA DEL OVILLO

Antes de que esa tía Olga le contara la verdad sobre su origen estuvieron las dudas. Las imágenes de un sueño le abrieron sospechas sobre su origen y al comentarlas notó que algunos puntos no estaban del todo claros sobre su nacimiento.

Cuando indagó un poco más, supo que no era hija biológica de las personas con las que creció y que se habían llevado el secreto a la tumba. Un ADN con un tío materno confirmó lo que hasta el momento eran versiones.

A los 45 su mundo se derrumbó. Había sido anotada el 5 de septiembre de 1967 en Cosquín, adonde se radicaron por 11 años Teresa Florido y Orlando Maiuro provenientes de Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires.

El matrimonio se había mudado a las sierras cordobesas para acompañar un tratamiento respiratorio para él, por tuberculosis. Durante esa estadía llegó a sus vidas Patricia.

MÁS SUEÑOS

Los sueños hicieron consciente algo que estaba reprimido. Una casa, una maternidad imposible, ella jugando con otros niños en el barro, junto a un río de agua marrón, que a veces se inundaba y la necesidad de ir a buscar a la madre que estaba en avenida de Los Inmigrantes 784.

Cuando su historia volvió a difundirse este mes, varios contactos le avisaron que en Resistencia existe una avenida con ese nombre. Una vez que Patricia llegó a la ciudad por primera vez se dirigió hasta ahí y aunque la dirección no existe, asegura que percibió que antes estuvo en ese lugar.

“Siento que todo me lleva hasta eso. Un lugar con personas con muchas necesidades. Los sueños tienen que ver con lo vivido pero también con lo oído”, explica.

¿Qué esperás encontrar?

-(pausa) Una fantasea tantas cosas. Conocerla, saber qué pasó, mi historia. Me casé a los 17 años embarazada, creo que de alguna manera repetí su historia, con la diferencia de que me casé y después tuve otros hijos. Necesito armar algo sobre esa historia no contada y sobre la que necesitás saber algo. Para mí no es cerrar una historia, sino saber una verdad, qué pasó con ella. Por tratarse de una apropiación,

¿Se dificulta más la búsqueda?

-Creo que sí, porque lo que era un favor hace 40 o 50 años hoy sabemos que no es así. Hay un doble engaño acá. El primero es al bebé al que se le niega su origen, su punto de partida, que es fundamental; y el segundo engaño es a la mamá biológica, que se le dice que se quede tranquila que se lo van a cuidar, que se lo van a traer para que lo vea crecer. Ahí es donde cargo las tintas sobre los padres de crianza que se llevan el secreto a la tumba y que no dieron posibilidad al encuentro. Creo que una mamá biológica es tan víctima como el bebé de quienes quieren tener un hijo a toda costa. Por más que me hayan criado con amor, que mi mamá de crianza haya estado siempre presente conmigo, como abuela, pero dentro de una familia que no se sostenía sobre una verdad. No tengo reclamo alguno con mi mamá biológica, no vengo a juzgarla, estoy preparada para escuchar, saber qué pasó, anhelo llegar a una verdad como mi fecha de nacimiento, saber quién fue mi papá biológico. Ahora hago pública mi cara, mi nombre y mi apellido, mi búsqueda y si la encuentro y ella no quiere hacerlo público voy a respetar y preservarla. Podré decir la encontré y ya está, lo demás es para una. Si se construye un vínculo, después se verá.

¿Qué permitieron confirmar los exámenes de ADN?

-Primero descubrir que mi mamá no lo era. Si bien fue fuerte cuando lo recibí, me alivió. Después para descartar otros vínculos. Por ejemplo, con unos potenciales hermanos y con otras dos mujeres chaqueñas que habían dado a su bebé hace muchos años. En todos los resultados dieron negativo. La primera vez fue fuerte porque se derrumba todo y hay que rearmarse para volver a empezar. Hasta que ves las cosas de otra manera y pensás que es necesario descartar. Hay gente que generó vínculos, después les dio negativo y la desilusión fue muy grande.

Es de imaginar que cada análisis genera muchas expectativas...

-Es terrible. Porque la espera de resultados dura 40 días. Por otra parte en el camino te encontrás con gente que tampoco ayuda porque ofrece datos a cambio de algo. Así como hay personas que se aprovechan de la situación de quienes buscamos nuestra identidad, imaginemos lo que vivieron las adolescentes que dieron a su bebé hace muchos años.

¿Conocías Resistencia, la provincia?

-No. Siempre quise venir pero no sabía adónde ir. Y cuando el Incaa anunció la proyección en Resistencia, en 24 horas armé el viaje. Ahora la película está siguiendo una ruta de estrenos; más adelante va a estar disponible a través de un link, para que se proyecte en escuelas, en facultades y espacios públicos. La idea es empezar a hablar sobre esto, dejar de secretear sobre el origen de alguien.

Están impulsando un cambio cultural muy profundo...

-Sí, es algo donde está todo por hacerse. Es el momento para empezar a hacerlo, quizás ahora no veamos los frutos pero sí se va a instalar una idea y tal vez dentro de diez años cuando alguien se entere de esto, tenga un lugar adonde ir, encuentre contención sicológica, jurídica, social. En la Defensoría del Pueblo de la Nación se hacen búsquedas pero hay que tener datos, como nombres certeros. Y aun teniéndolos, hay un momento en el que esos datos se agotan. No es fácil y nos queda la posibilidad que la otra parte se anime a buscar y a la posibilidad de un reencuentro.

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