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“Llevar salud a lugares donde no tienen acceso nos llena el corazón”

El proyecto de los profesionales de la Ciudad Feliz tiene como objetivo común dar una mano. Hicieron 350 extracciones de sangre, colocaron 48 prótesis dentales, realizaron 200 ecografías, 60 papanicolao y atendieron 800 consultas oftalmológicas.

Un grupo de profesionales de la salud oriundos de Mar del Plata atienden gratuitamente a pobladores en El Impenetrable. Se autodenominan Amigos Solidarios por la Salud y llevan diez años de misiones para “dar una mano”, coinciden.

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El proyecto está formado por un grupo de profesionales que tienen el objetivo común de “dar una mano”, señaló Eduardo Gáspari, oftalmólogo, quien lanzó la iniciativa hace más de una década. Foto gentileza lacapitalmdp.com

El proyecto está formado por un grupo de profesionales que tienen el objetivo común de “dar una mano”, señaló Eduardo Gáspari, oftalmólogo, quien lanzó la iniciativa hace más de una década. La mayoría son médicos pero también hay un arquitecto y otros voluntarios.

Dos veces al año, viajan hasta El Impenetrable y montan un consultorio donde atienden a toda la gente del lugar. Son cuatro días en los que trabajan prácticamente sin descanso. En El Impenetrable casi todas las historias son tristes y los Amigos Solidarios por la Salud llevan su ayuda cada año para dar una mano en un lugar inhóspito. “Lograr llevar salud a lugares donde no tienen acceso es lo más lindo que nos puede suceder”, cuenta con una sonrisa Eduardo.

“En el lugar al que vamos no hay farmacias, ópticas, negocios, polirrubros, ni nada donde la gente pueda solucionar lo más básico de la atención médica. Esa idea fue creciendo y gracias a Dios hoy formamos Amigos Solidarios por la Salud, que es un grupo de amigos con la misma tónica: tratar de dar una mano”, explica Eduardo a pocos días de volver de una nueva misión.

“Te puedo garantizar que volvemos con el corazón lleno porque es lo que soñaste. Ayudar a alguien, darle un par de anteojos, curar un diente, sacar una placa, dar una mano, y realmente ir a lugares donde no hay acceso a una salud digna”, manifestó.

Más adelante, el especialista de la vista se refirió a las dificultades que representa acceder al lugar: “No es fácil vivir ahí ni llevar atención médica”, a la vez que reconoció que las autoridades “hacen lo posible pero no hay profesionales que puedan ir a atender porque las condiciones de vida son muy duras”.

“Uno vive en Mar del Plata y tiene asfalto, o abre la canilla y sale agua, y hay calefacción. Allá el profesional no puede resistir trabajando en esas condiciones”, señaló el oftalmólogo. “Hace diez años que vamos y nos damos cuenta que es muy difícil hasta para las autoridades. Se solucionaría con un camino asfaltado y un caño de agua, pero hay que reconocer que es un lugar extremadamente difícil”, añadió. Eduardo recordó que un año se realizaron “32 operaciones de cataratas”.

“No hay que hacer una medicina de gran complejidad para solucionar las necesidades básicas de una población que está aislada”, aseveró. En el último viaje, los profesionales marplatenses atendieron alrededor de 2 mil consultas en cuatro días. Hicieron 350 extracciones de sangre, colocaron 48 prótesis dentales, realizaron 200 ecografías, 60 papanicolao y atendieron 800 consultas oftalmológicas.

El acceso a la salud que llevan los profesionales marplatenses es prácticamente el único que tienen los habitantes del lugar. En esta oportunidad se realizaron intervenciones en pediatría, cardiología, oftalmología de niños y adultos, odontología de niños y adultos, diagnóstico por imágenes, laboratorio, prótesis dentales, traumatología, ginecología, farmacia, óptica y peluquería.

ALGUNAS HISTORIAS

Fabio es uno de los odontólogos del grupo y fue el protagonista de la historia con una señora desdentada: “Nos abrazó y dijo que como no tenía nada, nos pagaba con sus lágrimas.

Eso para todos nosotros fue terrible. Ese hecho ya justifica el viaje de una manera impresionante”, recuerda y vuelve a emocionarse. Otro de los habitantes del lugar no podía ver por no tener un par de anteojos. Eduardo, el oftalmólogo le colocó uno de los pares que habían llevado y, de la emoción, se los dejó puestos hasta para dormir.

Para Carlos, el ginecólogo, cada viaje es “enriquecedor”. “Es muy gratificante poder darle una mano a mucha gente olvidada. La intención es poder aportar algo a esta situación”, explicó y resaltó uno de los principios que motoriza el proyecto: “Es la manera de agradecer un poco lo que uno ha recibido al poder estudiar gratis en la Universidad”. En el primer viaje, el ginecólogo realizó 40 Papanicolaou.

Encontralos en su fanpage:

https://www.facebook.com/amigossolidariosporlasalud/

Fuente: lacapitalmdp.com

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