Profunda crisis institucional en Brasil: impiden la liberación de Lula
Un juez de segunda instancia canceló la orden emitida por otro magistrado. El folletín político-judicial sacude al país y muestra la manipulación de las instituciones, a tres meses de las elecciones en las que el expresidente es amplio favorito.
Río de Janeiro, 8 (AFP) – “Determino que la autoridad coautora” de la orden y la Policía Federal “se abstengan de practicar cualquier acto que modifique la decisión colegiada” del tribunal, escribió en su despacho el juez João Pedro Gebran Neto, encargado de la operación Lava Jato en el tribunal TRF4 de Porto Alegre (sur).

Previamente, el juez de guardia de esa corte de apelaciones había expedido la orden para liberar a Lula, de 72 años, que desde el 7 de abril cumple una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción y lavado de dinero en la sede de la Policía Federal de Curitiba. Esa orden, que tomó por sorpresa a todo el mundo, estipulaba que la liberación de Lula debía tener lugar en “régimen de urgencia, en el día de hoy”.
La decisión del juez de guardia Rogério Favreto del TRF4, la corte de apelaciones que aumentó de nueve años y medio a 12 años y un mes la pena de cárcel para el expresidente, aceptaba una demanda de Habeas Corpus presentada el viernes por varios diputados del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda). Y argumentaba que su encarcelamiento, “ilegal e inconstitucional”, no podía restringir los derechos políticos ni los “actos inherentes a la condición de precandidato” de Lula.
Inmediatamente después de esa orden, y pese a estar oficialmente de vacaciones, el juez de primera instancia Sergio Moro, el que condenó a Lula en julio de 2017, afirmó que Favreto carecía de competencia para ordenar la liberación y pidió formalmente al juez João Pedro Gebran Neto, @el relator natural del caso”, que tomara cartas en el asunto para “revocar” la medida.

“El juez federal de guardia, con todo el respeto, es una autoridad absolutamente incompetente para sobreponerse a la decisión del colegiado” del TRF4 y también “del plenario del Supremo Tribunal Federal”, que ya negó la liberación de Lula recientemente, adujo Moro en su despacho. La Fiscalía General también pidió a la corte suspender la concesión del Habeas Corpus por considerar que el juez Favreto no tiene competencia para liberar a Lula, y que no hubo ningún acto “ilegal” en la orden de prisión decretada por el juez Moro.
“¡Lula libre!”
“¡Lula libre ahora!” se podía leer en la cuenta de Twitter del exmandatario poco después de que se publicara la orden de liberación. Los mensajes de júbilo de figuras destacadas del PT pasaron a ser de descalificación de los jueces una vez suspendida la orden.
“Gebran, el relator de vacaciones, que no está de guardia y por tanto no tiene autoridad para determinar cualquier acción judicial, en colusión con la Policía Federal, quiere mantener a Lula preso. ¡Rotas las garantías constitucionales y de derecho! ¡Todos a Curitiba, todos a las calles!”, proclamó en Twitter la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, en Twitter.
“La decisión judicial debe ser obedecida, aunque contraríe la posición del juez federal de Paraná (Sergio Moro), que oficialmente está de vacaciones y no podría manifestarse”, dijo, de su lado, la expresidenta Dilma Rousseff, destituida en 2016. Unos 500 manifestantes se concentraron con banderas de “Lula libre” a las puertas de la sede policial en Curitiba.
Lula fue condenado como beneficiario de un departamento en el litoral paulista ofrecido por la constructora OAS, a cambio de mediaciones para obtener contratos en Petrobras. El expresidente, imputado en otros seis casos, niega que ese apartamento fuera suyo y considera su condena parte de un complot de las élites para sacarlo de la carrera electoral, en la que las encuestas le auguran una amplísima victoria sobre cualquier adversario.
Aunque hubiera sido liberado, la candidatura de Lula debería ser invalidada por el tribunal electoral al estar condenado en segunda instancia, según la ley brasileña. Lula lidera todas las encuestas para las presidenciales de octubre, con un tercio de las intenciones de voto.
Tres órdenes de salida
El juez de un tribunal de apelaciones Rogerio Favreto ordenó por tercera vez el domingo alrededor de las 18 que el expresidente Luiz fuera liberado. Sin embargo, las autoridades penitenciarias no ejecutaron efectivamente la orden de liberarlo, desatando un conflicto de jurisdicciones.
La decisión subsiguiente del juez Gebran Neto, relator de la causa Lava Jato, que integra la octava sala del Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región de Porto Alegre, respaldó la decisión de Moro de mantener a Lula en prisión. Las encuestas muestran que Lula podría obtener un tercer mandato en las urnas, pero la ley electoral brasileña -sancionada bajo el gobierno de Lula- prohíbe postularse a cargos hasta ocho años después de ser halladas culpables de un delito.
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