Enfermería, una profesión con demanda laboral
En tiempos en los que los indicadores de empleo son desalentadores en la Argentina, la enfermería es una de las pocas profesiones con buena salida laboral. Esto se debe a que en el país faltan cerca de 70 mil profesionales de esta área para que se cumpla con lo establecido por la Organización Mundial de Salud que indica que debería haber dos por cada mil habitantes.
Se calcula que en la actualidad en el país hay un enfermero o enfermera cada 12 pacientes que son atendidos en centros de salud, tanto públicos como privados, cuando la relación óptima es uno cada siete. En nuestro país los primeros cursos de formación de enfermeras se pusieron en marcha en 1890 en hospitales e instituciones dedicadas a la filantropía. Durante varias décadas la profesión tuvo una fuerte presencia femenina, debido a que el surgimiento de esta ocupación se dio en un contexto en el que la mujer tenía muy acotadas sus posibilidades en el mundo del trabajo. Con el paso del tiempo, aquellos primeros cursos se transformaron en escuelas, y después en carreras terciarias y universitarias. Algunos historiadores del sistema sanitario argentino observan que un breve repaso por los sucesivos programas de formación revela que, en rigor, existieron diferentes visiones sobre la práctica de la enfermería. Así, en algunas oportunidades la profesión fue entendida como un arte, otras veces como ciencia para finalmente consolidarse como una disciplina dentro del área de la salud. Es por eso que las mujeres que fueron pioneras en el oficio desempeñaron su labor de una manera que se podría encuadrar más dentro de una actividad caritativa, pero con el paso de los años, las transformaciones de la sociedad y la ampliación de la cobertura del sistema de salud, el trabajo de la enfermería se integró a los equipos de salud. La formación en este campo acompañó esta evolución que comenzó con los primeros voluntariados hasta llegar a lo que es en la actualidad, con carreras universitarias que forman profesionales preparados para desempeñarse también en el campo de la investigación, supervisar equipos de enfermería y participar de campañas de vacunación, de prevención o promoción de la salud. Según datos del Sistema de Información Sanitario Argentino nuestro país tiene un fuerte déficit en los puestos de enfermería, pero llamativo es que, a pesar de ser una profesión que tiene una fuerte demanda en el mercado laboral, el estudio universitario de esta profesión no figura entre las carreras más elegidas por los estudiantes que inician su formación en la educación superior. Esta necesidad de contar con un mayor número de enfermeros llevó a las autoridades de la cartera educativa nacional a incluir a la enseñanza de la enfermería en la lista de carreras prioritarias, es decir aquellas que tienen una mayor proyección profesional, cuentan con programa de becas para los estudiantes y pueden cursarse en universidades públicas y gratuitas de todo el país. Los registros oficiales indican que son 179.175 las personas matriculadas en el campo de la enfermería, y que de ese total, 19.729 (11,01 por ciento) son licenciados, que es el grado mayor de formación; los técnicos ascienden a 73.373 (40,95 por ciento); y los auxiliares son 86.073 (48,04 por ciento), quienes tienen la menor formación, ya que cursan carreras de tan solo un año. A partir de la incorporación de los estudios de enfermería en la educación superior, el rol del enfermero ha evolucionado en forma notable, adquiriendo nuevas competencias para ejercer una profesión con una mayor autonomía y con un campo de conocimientos propio que amerita, como en otras disciplinas, el desarrollo de investigaciones con rigor científico que permitan generar nuevos conocimientos y poner en práctica un sistema de mejora continua de la práctica profesional. Por eso es importante que se valore la labor de quienes ejercen la enfermería, una tarea que es fundamental para promover, mantener y recuperar la salud de los pacientes y, a la vez, se promueva el estudio de esta disciplina entre los alumnos de las escuelas secundarias que están por concluir su formación en ese nivel educativo, que tienen interés en las áreas de la salud y desean continuar su formación con estudios superiores.










