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La evasión fiscal, un problema endémico

En todos los países del mundo, los recursos que obtiene el Estado por el cobro de tributos son la principal fuente de ingresos que permiten realizar obras y brindar mejores servicios públicos a la sociedad. En la Argentina, el alto grado de informalidad que persiste en la economía, la competencia desleal, la falta de una conciencia ciudadana sobre la importancia de las obligaciones, así como el exceso de presión tributaria sobre el sector formal, en especial sobre las pymes, conspiran contra las medidas que se adoptan para reducir el incumplimiento.

En rigor, son múltiples y complejas las causas que hacen que en nuestro país la evasión fiscal sea un problema endémico. En ese sentido, un reciente informe de la consultora Bain Buenos Aires, que tomó como ejemplo la cadena de valor de la carne, reveló que la evasión en ese sector llega al 50 por ciento de los ingresos en la comercialización. El mismo trabajo de investigación señala, además, que uno de cada tres pesos que origina la venta de carnes no se factura, mientras que tres de cada cuatro kilos se venden con algún grado de informalidad. Estas prácticas, muy arraigadas, hacen que la evasión en el sector alcance unos 1000 millones de dólares por año, una cifra muy significativa que pone de relieve las dificultades que tiene el Estado para ganar la pulseada a la informalidad en este sector. El problema es que, mientras esto ocurre, las sucesivas administraciones fiscalizadoras suelen cometer el mismo error, esto es, ajustando el torniquete fiscal sobre el sector que cumple con las normas generando así una situación injusta porque se coloca una mayor carga tributaria sobre los hombros de pymes y contribuyentes particulares que tratan de estar al día con sus impuestos.

Volviendo al trabajo de la consultora Bain, el informe en cuestión destaca el enorme potencial que tiene en el país la cadena de valor de la carne y estima que de casi 3 millones de toneladas de producción podría pasar a unos 4 millones de toneladas en los próximos años. Según las proyecciones de la consultora a esa meta se podría llegar en el año 2025, en tanto que si se hacen las cosas bien, el sector cárnico podría generar exportaciones por unos 3.500 millones de dólares y más de 40.000 empleos. Pero para avanzar hacia esa meta, se tendrían que invertir unos 2.300 millones de dólares en infraestructura en los próximos años.

Resulta interesante la comparación que hace el informe entre la exportación de una tonelada de carne de alta calidad y una tonelada de una camioneta fabricada en el país. Al respecto, señala que mientras el agregado de valor de una tonelada de carne de calidad, como por ejemplo el juego de cortes integrado por el lomo, el bife angosto y el cuadril que constituye el producto de mayor valor de comercialización entre aquellos que componen los volúmenes más importantes de exportaciones cárnicas, es de 12.500 dólares la tonelada (más del 95 por ciento del valor de exportación), el agregado de valor en el país de una tonelada de una pick up ronda los 7,800 dólares (el 65% del valor de exportación). Teniendo en cuenta éste y otros datos no menos importantes sobre el desempeño del sector cárnico, el informe de la consultora destaca la necesidad de resolver el problema de la informalidad para permitir que la actividad aproveche todo su potencial. Sobre este punto, el trabajo observa que existe una notable diferencia de costos que va de un 45 a 60 por ciento entre un frigorífico formal y otro informal de similares características. De acuerdo a los datos que aporta el trabajo, se sabe también que el problema de la evasión es un problema generalizado en la cadena de valor de la carne. Así, por ejemplo, se advierte que el sector de la producción evade unos 200 millones de dólares al año, los frigoríficos alrededor de 300 millones de dólares, mientras que el sector de la comercialización evade unos 500 millones de dólares y se estima que en el sector minorista hay más de 40.000 carnicerías que sólo facturan un 25 por ciento. Debe coincidirse, entonces, con lo que se plantea en las conclusiones del informe respecto a la necesidad imperiosa de generar propuestas que transformen la cadena de valor de la carne adoptando medidas para prevenir la informalidad, mejorar la fiscalización y promover las inversiones a largo plazo.

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