La industria del software goza de buena salud
La industria del software y de los servicios informáticos de la Argentina se ha convertido en un interesante caso de estudio. Ha logrado sobrevivir a los vaivenes de la economía de los últimos 20 años y aun en estos tiempos de recesión mantiene intacto su vigor, con una facturación anual que ronda los 5.200 millones de dólares al año.
Es prácticamente el único sector que mantuvo su crecimiento a pesar de los cambios de gestión en el orden nacional y según los datos que maneja la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos de la República Argentina (CESSI), generó hasta ahora 107.000 empleos directos altamente calificados, con salarios que se ubican un 38 por ciento por arriba del promedio de la industria. Una de las razones del buen desempeño de este sector, formado por 4.700 empresas ubicadas en distintos puntos del país, radica en haber logrado consolidar su oferta exportable. Según un informe de la cámara empresaria del sector, Estados Unidos continúa siendo el principal destino de las exportaciones, con un 48,6 por ciento de los ingresos desde el exterior generados por esta industria. Lo siguen Uruguay, Chile y México, con cifras que van entre el 7 por ciento y el 10 por ciento de las exportaciones respectivamente. Un estudio elaborado por el Observatorio Permanente de la Industria del Software y Servicios Informáticos de la República, que fue creado a instancias de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos de la República Argentina, el año pasado la industria volvió a generar empleo, incorporando en forma registrada a 3.000 nuevos profesionales y quedando aproximadamente 6.000 puestos sin cubrir por no contar con una oferta suficiente de profesionales calificados. Según la misma fuente, en 2017, el 73 por ciento de las empresas de la industria de este pujante sector realizó actividades de investigación, desarrollo e innovación involucrando al 9 por ciento de su personal e invirtiendo un 7,9 por ciento de su facturación. Por otra parte, un sondeo realizado en las empresas reveló que el nivel de estudios formales del personal del sector es muy elevado: el 64% posee formación universitaria, siendo un 43 por ciento profesionales en sistemas (licenciados o ingenieros en sistemas) o estudiantes avanzados de esas carreras, aunque un 40 por ciento de éstos no ha finalizado sus estudios.
La poca oferta de profesionales egresados de estas carreras en el país es uno de los obstáculos que tiene la industria, que además tiene por delante otros desafíos como son la mejora de su competitividad y la necesidad de sumar más valor a su cadena productiva. Por otra parte, los especialistas observan que el sector de software y los servicios informáticos se enmarca en un mercado más amplio que es el de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (que además de esos dos rubros, incluyen el hardware, los insumos informáticos y las telecomunicaciones), que en el país también ha experimentado un crecimiento sostenido a lo largo de los últimos años. Vale recordar que hace unos años se radicó en la capital chaqueña la firma Globant, una empresa de software de capitales argentinos fundada en el año 2003 que tiene oficinas en otras ciudades del interior del país. Creada por emprendedores de la ciudad de La Plata, tiene entre sus clientes a compañías como Google, Yahoo y Nike, empresas para las cuales se realizan desarrollos a partir del conocimiento aportado por profesionales argentinos.
En mayo pasado se presentó en la Ciudad de Buenos Aires el Plan Estratégico Federal de la Industria Argentina del Software 2018-2030, a través del cual se espera llegar al año 2030 con 500.000 empleos en el sector, y que los mismos estén distribuidos a lo largo y ancho de la geografía nacional. El plan, además, tiene como meta contribuir a que Argentina logre estar en al menos los primeros 30 puestos del índice de digitalización a nivel mundial, que analiza el progreso digital registrado en diversas regiones del mundo y la integración de la conectividad a la vida de miles de millones de personas. Es de esperar que se cumplan estas metas, teniendo en cuenta lo que observan los expertos cuando señalan que la transformación digital de un país, no es una simple implementación e incorporación de tecnología, sino una reinvención y un cambio cultural de la sociedad que afecta a los procesos, los procedimientos, los hábitos y los comportamientos de todas las organizaciones y personas, mejorando la capacidad de hacer frente a los desafíos que presenta el complejo mundo actual.










