Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°

Educar para los trabajos del futuro

La importancia fundamental de la educación, en el mundo actual, está fuera de toda discusión. En todo caso, un debate más acorde a estos tiempos debe indagar sobre cuáles son los conocimientos que serán más útiles para las nuevas generaciones y cómo enseñar esos saberes para lograr que la mayor cantidad de ciudadanos se sumen en forma productiva a un proyecto de desarrollo económico integral para el país.

Según un informe del Foro Económico Mundial, un 65 por ciento de los estudiantes que actualmente cursan sus estudios en la escuela primaria trabajará en puestos que aún no se crearon. Con ese escenario futuro y teniendo en cuenta que la educación es crucial para el desarrollo de la Argentina, es hora que el sistema educativo se replantee sus objetivos en función de las nuevas demandas del mundo laboral. Además, nuestro país tiene que resolver también otro problema relacionado con la educación: se estima que 11,2 millones de argentinos que son mayores de 25 años no terminaron la escuela secundaria (según datos de la cartera educativa nacional), por lo que además de actualizar los conocimientos que se enseñarán, el sistema debe también garantizar igualdad de oportunidades a los argentinos de todos los sectores sociales y, a la vez, desarrollar políticas para la formación de adultos. Dicho de otro modo, se debe evitar caer en la tentación de creer que la educación solo es para las elites y que no vale la pena destinar recursos a la creación, por ejemplo, de universidades para jóvenes de sectores populares, como planteó una figura de primera línea de la alianza que hoy conduce los destinos del país y que, de esa manera, dejó en evidencia el pensamiento conservador de un sector de la dirigencia política que se esfuerza por mostrarse como “lo nuevo” en el escenario público.

Pero volviendo al eje central de esta columna, es decir la necesidad de formar a los jóvenes para los trabajos del futuro, es necesario que se discutan los cambios que necesita el sistema educativo para dar una respuesta adecuada a un mercado laboral que está en constante cambio. El desafío es enorme porque hay que preparar a los estudiantes para profesiones u oficios que todavía no existen, pero que si se observan las áreas de mayor crecimiento en los últimos años de la economía global se pueden tener algunas pistas que ayuden a decidir qué camino tomar. Si se sigue con atención la experiencia de algunos países desarrollados se puede observar que la tecnología y la informática son las áreas que presentan, hoy por hoy, demandas laborales cada vez mayores. En esas naciones ya se puso en marcha la tarea de formar a los jóvenes con conocimientos técnicos que les permiten hacer frente a las exigencias actuales y futuras de algunos campos como los mencionados, a lo que deben agregarse áreas como automatismos, robótica, análisis de grandes cantidades de datos, producción de alimentos y las relacionadas con el uso eficiente de la energía, por citar solo algunas de las que se perfilan como las más requeridas en los próximos años. La preparación de los nuevos profesionales y técnicos deberá realizarse con contenidos que sean flexibles de modo que se puedan adaptar a las de mercados laborales que están en constante cambio y que evolucionan muy rápido.

Si hay algo que también se debe evitar en educación es caer en el aislamiento o mantenerse aferrados a modelos de enseñanza aprendizaje propios del siglo pasado. Esto no quiere decir que se deba arrojar todo por la borda, sino que se rescate lo mejor de las tradiciones educativas para combinarlas con nuevas prácticas que ayuden a formar estudiantes más creativos, críticos, preparados para adaptarse a los nuevos espacios laborales.

Te puede interesar