Esperando el impacto
“Me voy comiendo las ganancias del año anterior…Esta todo parado. Subsisto, no sé hasta cuando, con una ingeniería financiera demasiado fina”, le contó a este periodista un industrial de Sáenz Peña el viernes por la noche, cuando el tema recurrente de los periodistas, empresarios y políticos era el ajuste que se viene como consecuencia de la firma del acuerdo por parte de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional.
¿Cómo va a impactar en las provincias, y más aún, en los municipios este acuerdo?. Mientras la dirigencia de Cambiemos celebra como “un triunfo electoral” haber salido del agobio con este pacto con el FMI, hay otros esquemas de la vida política, social y económica que afirman que el ajuste por imposición del organismo internacional traerá efectos adversos a las provincias más pobres.

El acuerdo, cabe señalar, se sintetizaría de esta manera: u$s50.000 millones desembolsaría el Fondo en tres años, a cambio de un mega ajuste fiscal que pondrá en jaque a la obra pública y las transferencias a las provincias y va a permitir modificar la política monetaria que incluyen nuevas metas de inflación, la reducción del stock de Lebac y el fin del financiamiento del Banco Central al Tesoro.
“Yo, sin fondos de la Nación y algún aporte que pueda hacer la provincia, no voy a poder encarar ninguna obra para el pueblo porque para provincias como el Chaco, es verso eso de la participación pública con la privada”, se animó a adelantar un intendente del interior chaqueño ante nuestra consulta.
Es que uno de los objetivos pedidos o exigidos a las provincias es bajar el déficit fiscal. A nivel nacional, cada punto de ese déficit que tiene el gobierno de Macri implica 6.000 millones de dólares. Entonces, la tijera está afilada y la pregunta del millón es que sabiduría o que ingeniería se va aplicar a la hora de recortar gastos, y también como va a jugar la sensibilidad social en este ajuste.
EL AHOGO A LAS PYMES
El sector privado ya viene haciendo ajustes de manera sistemática. Es cada vez más asfixiante la presión fiscal y como lo definieran algunos empresarios del medio, “mes a mes hacemos el ajuste”.
El caso de Sáenz Peña es emblemático: tenemos un arsenal de industrias que están atravesando un cuadro difícil de situación, muchas de ellas han cerrado y las que se mantienen no tienen a quien venderle la producción.
Un caso que mencionaremos es el Bicicletas Ariel, con muchos años de trayectoria, hoy subsiste a partir de la astucia aplicada a planes de financiación, pero su dueño, Ariel Avalos, comenta que “me estoy comiendo las ganancias del año pasado”, marcando así el retroceso que vivió en sus ventas en estos primeros cinco meses.
Hace cinco años, el promedio mensual de ventas de bicicletas desde Sáenz Peña eran 650 bicicletas por mes. Ahora “con toda la furia llegamos a las 300”, reforzando la actividad con ventas de cubiertas y cámaras de motos “como para ayudar a que entren unos pesos y seguir manteniendo la actividad”, comento.
ANALISIS DE SITUACION
Las pymes agonizan por falta de ventas y por la presión fiscal. Y en este sentido, el consumo juega un factor determinante de muchas situaciones, sobre todo para provincias como el Chaco donde la inversión tanto productiva como industrial no se traducen en agregado de valor (salvo en contados rubros), y eso implica escasa captación de mano de obra. A eso se suma la caída de la obra pública, generadora de trabajo y recursos que los obreros de la construcción vuelcan al circuito local.
El consumo bajo frena la reactivación de las pymes industriales y de servicio. “No podes producir ni vender si no hay plata en la calle, y la inseguridad sube, y los reclamos paralizan todo”, analizó un integrante del Grupo Agroperfiles.
La reactivación viene de la mano del consumo interno, porque la industria no exporta para mover la aguja. Y volcar líneas de financiamiento con tasas bajas, es la única manera de que no mueran las pymes de producción y servicio no exportable.
Antes la producción primaria movía la economía de los pueblos y de la provincia, “hoy, al contrario, no se ve esto, la producción en bruto se va a otras provincias que procesan o fabrican maquinarias y bienes de confort y propiedades”, completó otro técnico chaqueño.
Sin dudas, que falta acoplar valor agregado a la producción del campo y eso la provincia no puede hacerlo por sí sola, y en esto las líneas de financiamiento son claves, pero no a tasas altas como se avecinan.
El Chaco, entonces, también deberá pasar el invierno, tres meses duros, en los cuales habrá que aunar esfuerzo y sumar ingenierías orientadas a soportar el embate.










