El periodismo de ayer, de hoy y de siempre
El jueves de esta semana es, en la Argentina, el Día del Periodista, al recordarse la publicación del primer diario de la Revolución de Mayo y en memoria de Mariano Moreno, su fundador. Buena oportunidad para una breve reflexión sobre la tarea de quienes protagonizan, de alguna manera la era de las comunicaciones.
Desde la década del 60 del siglo pasado se viene hablando del Nuevo Periodismo, sobre todo relacionado con las formas de expresar el contenido. Hoy se puede decir que habría otro nuevo periodismo más relacionado con los adelantos tecnológicos y la manera de comunicar. Es quizás para un debate de entendidos, que a la mayoría no le interesa.
Lo que sí hay que decir es que el Periodismo es uno solo. Tiene una misma y única finalidad: prestar un servicio imprescindible a los demás, casi de la misma manera que otros educan, curan, velan por la seguridad. Hoy que la información es poder para algunos sobrevivir, los que lo ejercen son fundamentalmente “servidores”, sobre todo para quienes están más alejados de las sofisticaciones del mundo moderno y del irrefrenable avance de las comunicaciones.
Cambios y más cambios
En menos tiempo de lo que lleva una vida todo lo que rodea al periodismo ha cambiado tanto, que lo que hacíamos hace cincuenta años, desde el inicio de la década del 70, suena para los oídos de las generaciones más jóvenes como de la prehistoria y del hombre de Cromagnon. Baste hacer un ejercicio de imaginación. Para el mundial de 1970, que se jugó en México, el único medio para enterarse en forma directa era la radio de Amplitud Modulada (la TV estaba en pañales y en blanco y negro) y si no leer al día siguiente en los diarios los resultados. Hoy, en unos días más, vamos a tener a Moscú y a toda Rusia en el living de la casa.
En ese tiempo, años 70, empezaban tímidamente y como una experiencia, las escuelas de periodismo. Casi todos los que ejercían el oficio lo hacían en forma empírica, empujados por una gran actitud de servicio y una permanente y sana curiosidad para comunicar a los otros lo que pasaba. Hoy es fundamental formarse primero en las aulas para luego hacerlo en los medios.
Pero hay que insistir, el Periodismo es uno solo, servicio informativo para los que no acceden a los medios y voz de los que no tienen voz ante los poderes públicos. Poderes públicos que se desviven por estar en los medios de comunicación y que hacen a través de ellos anuncios que muchas veces no cumplen y que gastan mucho dinero, demasiado, en ellos para que no los critiquen.
Cambiaron sí los instrumentos para hacer periodismo, pero su esencia es la misma, informar para tener herramientas de defenderse en la vida, Ser intermediarios para acceder a lugares de poder donde se decide la suerte de los ciudadanos. Dar a luz lo que muchos quieren mantener en la oscuridad. Ir con la verdad, aunque duela. Fomentar la unión en la solución de los problemas elementales, sobre todo de aquellos que menos tienen. Y para esto apelar a los adelantos de la tecnología, que son muchos, variados y que, por ahora, no tienen horizontes.
Calidad o cantidad
Hoy los medios de comunicación son tantos y tan variados que, habría que plantearse si la cantidad no conspira contra la calidad y, por ende, contra su credibilidad y su poder de convicción. Por citar algún ejemplo, a nuestro juicio hay una excesiva cantidad de portales en internet. En ellos en un 90 por ciento las noticias son las mismas, escritas con las mismas palabras, con los mismos títulos e ilustradas con las mismas fotografías, fruto de las oficinas de prensa de los organismos oficiales. Muchas de ellas de total irrelevancia como que tal o cual político o funcionario asistió a un festejo patrio o una reunión intrascendente. ¿No sería más productivo apelar a la imaginación, resaltar otro tipo de actividades, “contar historias” como le pidió García Márquez a los que asistían a su escuela de periodismo? Da la impresión que todo se hace con el mínimo de recurso humano, muchas veces pagado en negro, y con poca capacitación.
Volviendo al concepto anterior, lo que acabamos de afirmar conspira contra la actitud de servicio del periodismo, ese periodismo que puede tener tantas formas como los medios escritos, los digitales, los audiovisuales, pero que en esencia es el mismo, como lo fue ayer, como lo es hoy y como lo será siempre.
Juntos son dinamita
Sus edades suman, juntas, casi siglo y medio. Tienen ambos más de sesenta años en la profesión. Se levantan temprano y a las 5 ya están frente al micrófono de Radio Provincia y por un rato en la pantalla de Chaco TV.
Se nombran mutuamente como “Alfredo Humberto” y “Donhugo”. Son Norniella y Canteros, viejos lobos de radio que conocen todos los secretos del oficio. Dan, bien temprano, a la gente todos los datos que se necesitan, el tiempo, altura de los ríos, la quiniela, la poceada, los cobros de sueldo y jubilaciones, las asignaciones, planes y tantos otros. Leen los diarios y portales, juegan con las palabras, se asombran de lo que pasa, putean contra los delincuentes, se quejan de la inactividad de autoridades y se ponen a repasar lugares y cosas de las que solo ellos se acuerdan, todo con mucho humor y por el mismo precio. Y para que vean que no son antiguos, reciben mensajitos de texto y por Whatsapp. En una palabra, “Juntos son dinamita”, de lunes a viernes por Radio Provincia del Chaco, de 5 a 8.










