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Otro presidente arrinconado

Nicaragua: otra feroz represión

La oposición urgió la salida del gobierno del presidente Daniel Ortega.

   Masaya, 2 (AFP) – Esta ciudad fue convertida en “zona de guerra” por los enfrentamientos entre cientos de policías y manifestantes defendiéndose con armas caseras en las calles, constató un equipo de AFP. “Hay un muerto, heridos, detenidos. Estamos en un fuego cruzado”, dijo el presidente de la Asociación de Protección de los DDHH (ANPDH), Álvaro Leiva. 

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Los sublevados de Masaya enfrentan con piedras, barricadas y algunos morteros caseros a las fuerzas de represión enviadas por el gobierno.

   En Masaya, 30 km al sur de la capital, “los barrios se organizaron para proteger sus calles‘” de los policías de la infantería antimotines que “están agrediendo al pueblo”, afirmó Johnatan José, morador de la ciudad, quien dijo que un francotirador mató a su vecino de un disparo en el pecho. “Fue un francotirador, porque fue un disparo de fusil de calibre 47, por el hueco grande” que la bala le hizo en el pecho, contó.    

   En la ciudad se escuchan detonaciones de morteros artesanales, disparos y los gases lacrimógenos están constantemente en el aire, constató el equipo de AFP que  se trasladó a Masaya, mientras pobladores advirtieron que “hay un francotirador posicionado” en el parque. También se registraron nuevos incendios y saqueos. “Aquí es como un desierto, no hay comercio, no hay nada, me siento desesperada, acongojada, triste. La situación está horrible, horrible, horrible”, dijo entre lágrimas Vanesa, residente del lugar, quien permanece encerrada en su casa con sus tres hijos y su nieto.

   Masaya es un antiguo bastión sandinista que se sublevó contra el gobierno, que ha ordenado una fuerte represión desde que iniciaron las protestas en Nicaragua el 18 de abril, con más de un centenar de muertos. “La exigencia de la ciudadanía que está en las calles es salir a lo inmediato del desgobierno del Ortega”, demandó la dirigente opositora Azhalea Solís.

Caos y muerte

   La policía informó de saqueos, incendios y disturbios en las últimas horas en al menos seis ciudades, incluidas Managua y Masaya. Dijo que en el municipio de Diría, Granada, grupos de civiles quemaron la casa comunal, una escuela, y al menos tres vehículos del partido sandinista.

Ortega no escucha

   En las últimas dos semanas, la violencia en Nicaragua ha crecido pese al llamado que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y Amnistía Internacional (AI) han hecho al gobierno para que cesara de inmediato la represión contra los manifestantes.

   Tampoco han tenido efecto los pedidos de EEUU, principal socio comercial de Nicaragua, de las Naciones Unidas (ONU), ni de la Unión Europea (UE) que han expresado su preocupación por la violencia en el país. Amnistía Internacional acusó el lunes al gobierno nicaragüense de usar fuerzas paramilitares, conocida como “turbas”, para reprimir las protestas.

   Lejos de detenerse, dos días después, policía y fuerzas civiles de choque enviadas por el gobierno atacaron a balazos a una multitudinaria manifestación opositora que era encabezada por las madres que han perdido a sus hijos en las protestas, en una sangrienta jornada que dejó al menos 16 muertos.

   “Son muchas las evidencias de que Ortega se atrinchera militarmente para resistir y mejorar sus posiciones de negociación”, denunció el excomandante guerrillero Henry Ruiz en un artículo de opinión. A juicio del exdiputado opositor Eliseo Núñez, el mandatario demostró que no está dispuesto a ceder a las demandas de democratización que motivan las protestas y en represalia creó “un ambiente de caos”.

   “Ortega no ha terminado de entender que el camino de la represión lo aleja de cualquier tipo de arreglo político y que si continua la represión, la resistencia contra su gobierno aumentará”, alertó Núñez. Cuestionó, a su vez, el acuerdo entre la OEA y el gobierno de trabajar en los próximos seis meses en una reforma del sistema electoral, como pretendida salida a la crisis. “A estas alturas la propuesta de la OEA es insuficiente, sólo le daría un respiro al gobierno”, advirtió Núñez. Ortega, en el poder desde 2007, tiene previsto concluir su tercer mandato sucesivo en enero de 2022.

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