El pueblo del Chaco quiere saber de qué se trata
Como los habitantes de Buenos Aires de aquel mayo de 1810, los chaqueños de hoy, 208 años después, queremos saber de qué se trata. Si lo que se dice entre cuatro paredes, en despachos de los que gobiernan, en los medios de comunicación, en las redes sociales, es tal cual se afirma y si esto alguna vez va a tener una definición que beneficie a todos. En una palabra, si alguna vez se sabrá la verdad.
Hace poco más de dos meses empezó, a los ojos de todos, una ola de allanamientos de despachos oficiales y de casas particulares, de detención de hombres y mujeres con elevadas responsabilidades públicas y acusándoselos de delitos contrarios al patrimonio de todos los ciudadanos, incluidos en días domingos y en horarios inhabituales. Algo inusitado y novedoso, por su magnitud por estas latitudes, “al norte del paralelo 28”, como diría el recordado Guido Miranda. Al parecer muchos de los responsables del bienestar general en una de las provincias del Río de la Plata más empobrecidas, se estaban haciendo inmensamente ricos a costillas de los demás y en detrimento del Estado, es decir de todos.
Los ciudadanos de a pie, los que vivimos de nuestro trabajo, los hombres y mujeres de bien que cumplen con honestidad su deberes cívicos y de relaciones con los demás, estamos más que sorprendidos por lo que pasa hace ya más de sesenta días, esperando que todo esto sea nada más que una pesadilla y que sea verdad lo que también escuchamos a diario y sin pausa de quienes nos gobiernan tanto a nivel provincial como municipal, de que se desviven para que cada día estemos mejor y para que el Chaco cumpla con su destino de grandeza.
Frases y más frases
“No tengo nada que ocultar”, “me voy a presentar cuantas veces sea necesario”, “se trata de operativos políticos orquestados para perjudicarnos”, “no quiero pensar mal de que todo sea para hacer ruido”, “se está obrando para defender el patrimonio de todos”, “en el caso de que se prueben las sospechas los responsables deberán pagar las consecuencias”, “soy buena persona, honesta y comprometida con la gestión”, “Hace dos meses y medio nos están atacando como gobierno; por eso hago un llamado (a los demás funcionarios) a plantear con firmeza todo lo que hace el Gobierno del Chaco y a defender nuestra gestión”. Son todas expresiones que se escuchan sin que con el paso de las horas se sepa algo concreto y fehaciente.
Nadie sale de su asombro y se está ávido de nuevos rumores y de conocer si existen nuevos involucrados en algo que se cataloga como “megacausa”, donde parece haber celos entre las “Justicia federal y provincial” cuando se sabe que “la Justicia es una sola” y más cuando se tiene que aplicar para beneficio de todos.
Lo cierto y real es que hay decenas de detenidos que hasta hace pocos días respiraban la atmósfera del poder, del más alto poder. De personas que ocupaban lugares a los que fueron llevadas por decisiones de los gobernantes que llegaron al poder por el voto popular. Que esto crea, hora a hora, un clima de que se duda de todo y de todos, pero que en concreto no se conoce nada más que eso, de la detención de personas en distintas comisarías de la capital y del interior. Que quienes tienen poder y deber de llevar tranquilidad, se limitan a las consabidas frases que no dicen nada de que “hay que confiar en la Justicia, hay que esperar que todo sea para el bien de todos” y centenares de lugares comunes que siembran más dudas que certezas. Y además la consabida y proverbial lentitud de la “Justicia”, algo que considerado normal, contribuye a que pase lo que muchos ya están diciendo en voz alta. “Tanto barullo y después no va a pasar nada, nadie va a ser culpable de nada”.
Tomar decisiones
Y esto no puede ser. Así no se puede seguir indefinidamente. Hay que llegar al momento de las definiciones. Esta ola no hace bien a nadie, ni a los que se acusa, ni a los demás. ¿Quién le devuelve la honra a los que hoy se acusa? ¿Quién le restituye la fe a los muchos que se sienten robados y estafados por los que debieron gobernarlos y velar por su bienestar?
Los ciudadanos necesitamos saber de veras de qué se trata. Que haya alguien, “ALGUIEN”, así con mayúsculas y autoridad, que sea creíble y que les diga a los chaqueños qué está pasando de verdad, qué va a suceder en lo inmediato, que no se va apañar a delincuentes, pero que tampoco se va a condenar a inocentes, pero así no se puede vivir. Entra en duda todo, hasta lo que dijo horas atrás el máximo responsable de la provincia cuando fue a pedir a poderes divinos “sabiduría para conducir los destinos del Chaco” o lo que prometió un legislador de predicamento cuando dijo que “pondrá todo su esfuerzo personal para defender que no se rompa el contrato social entre el gobierno y el pueblo”. Mientras esto no pase crecerán los rumores, se seguirá dudando de todos y de todo y nadie vivirá tranquilo. Porque ese contrato social del que se habla ya está roto.










