Cada vez se leen menos libros
Según la última Encuesta Nacional de Consumos Culturales, la lectura de libros en formato papel es uno de los hábitos más afectados por los procesos de digitalización. De acuerdo a los datos de ese sondeo encargado por el Sistema de Información Cultural de la Argentina (SINCA), solamente cuatro de cada diez argentinos leyeron un libro en formato tradicional de papel en el último año.
Casi la mitad de los argentinos consultados en la Encuesta Nacional de Consumos Culturales 2017 dijeron que no leen libros por falta de interés; mientras que un 23 por ciento dijo que no lo hace por falta de tiempo. Un 9 por ciento, en tanto, señaló que el alto costo de los libros les impide acceder a la lectura de nuevas obras. Cabe destacar que un sondeo similar a este se realizó en 2013, por lo que los últimos datos recabados fueron contrastados con los de la muestra del año pasado. En ese sentido, si se comparan los resultados de ambos estudios se observa un pronunciado descenso en los hábitos de lectura desde 2013: la cantidad de lectores se redujo el 22% y el consumo de libros per cápita pasó de 3 a 1,5. Debe señalarse, por otra parte, que la encuesta se llevó a cabo en ciudades de todo el país, y se aplicó a la población de 13 y más años que vive en conglomerados urbanos de más de 30 mil habitantes. El relevamiento de los datos estuvo a cargo de la consultora de mercado y opinión pública Ibarómetro, que entrevistó a 2800 personas.
El informe final observa que el relevamiento realizado en 2013 ofreció un panorama de los contenidos y prácticas culturales en un momento en que la penetración de internet a través de los teléfonos móviles inteligentes todavía se mantenía en niveles bajos. Además, cinco años atrás hablar de internet era hablar de una conexión domiciliaria con la ayuda de una computadora de escritorio. En cambio, advierte el informe del SINCA, en 2017 internet se deslocalizó, perdió arraigo a un lugar físico determinado debido al crecimiento del uso de los llamados teléfonos inteligentes y la extensión de la frecuencia 4g. En 2013 apenas un 9% de la población se conectaba a internet principalmente a través del celular, mientras que en 2017 más del 70 por ciento se conectó todos los días vía teléfono móvil. Por otra parte, el documento plantea que el crecimiento exponencial de la digitalización de contenidos culturales posibilitada por la expansión de la red de internet, junto con la masividad del uso de celular generaron cambios en los consumos culturales permitiendo acceder a los mismos prácticamente en cualquier momento y lugar. Un dato que llamó la atención de los encuestadores es que mientras que la lectura de diarios, revistas y blogs, tanto en formato papel como digital se mantuvo en valores relativamente estables entre los años 2013 y 2017, el consumo de libros experimentó un notable descenso. Durante 2013 un 57 por ciento de la población leyó al menos un libro y en 2017 ese porcentaje bajó al 44%, reducción que representa un 22 por ciento en un período de cuatro años.
Entre los que mantienen el hábito de la lectura de libros en formato tradicional, los libros de historia es el género que más lectores tiene (28 por ciento); seguida por cuentos, 25 por ciento; novelas, 24 por ciento; biografías, 24 por ciento; textos escolares y manuales, 22 por ciento; científicos o técnicos, 18 por ciento; poesía, 16 por ciento; salud y vida sana, 15 por ciento, y política, 15 por ciento.
Con este nuevo escenario de fondo, donde la digitalización gana terreno, es necesario reformular los esfuerzos que se hagan para promover la lectura. Por supuesto que las familias y la escuela siguen siendo fundamentales a la hora de incentivar la relación de los niños y los jóvenes con los libros. No debe olvidarse que el hábito de leer mejora el rendimiento educativo y contribuye a formar ciudadanos más comprometidos con la sociedad y el bien común.










