Más mujeres, más justicia
El encuentro ‘Construyendo puentes entre las juezas del mundo’ fue organizado por la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina y la Asociación Internacional de Mujeres Jueces
La 14ª Bienal Internacional que reunió a más de mil magistradas de 71 países, se realizó del 2 al 6 de mayo pasado en la capital argentina, acontecimiento organizado por la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina (AMJA) y la Asociación Internacional de Mujeres Jueces (IAWJ). Ambas asociaciones presididas por la jueza argentina Susana Medina de Rizzo, vicepresidenta del superior tribunal de Entre Ríos.

La sala de conferencias del Hotel Hilton de Puerto Madero reunió durante cuatro días intensos a mujeres juezas de todos los rincones del planeta, muchos idiomas se escucharon pero todos pidieron por la equidad en la justicia: Más mujeres, más Justicia.
Martha Altabe de Lértora, Jueza de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Electoral del Poder Judicial de Corrientes, es delegada de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina por Corrientes, desde 2013, y nos ilustró sobre los objetivos de esta asociación civil sin fines de lucro, científica y cultural.
“Son sus propósitos informar, concientizar, y sensibilizar a la ciudadanía en general y a los magistrados en particular sobre la necesidad impostergable de la defensa irrestricta y vigencia de los derechos humanos de todos, pero en particular de las mujeres, con el objeto de ayudar a mejorar el nivel de vida mediante la imparcial administración de justicia”.

Continuó explicando que para tal fin, esta entidad propone, “construir un centro de divulgación y de recursos para distribuir información que se relacione con las mujeres juezas. Llevar a cabo investigaciones, conferencias, intercambios judiciales y programas de orientación que contribuyan a la comprensión y resolución de temas críticos jurídicos con los que se enfrentan las mujeres. Además, de alentar la cooperación y participación entre mujeres juezas de todo el país. Asegurar que el sistema jurídico facilite y proteja los derechos e intereses de las mujeres y que en él se refleje el papel igualitario de la mujer en sociedad”.
Agregó que, “entre otras metas, se encuentra la de contribuir al desarrollo de leyes sobre derechos humanos para que el sistema legal facilite y proteja los derechos de las mujeres en pie de igualdad. Encarar otros temas importantes relacionados con el avance y mejoras de las mujeres en el sistema jurídico. Formar parte de federaciones, confederaciones o asociaciones de magistrados, nacionales e internacionales”.

Esta Bienal Internacional entrelazó a miles de personas de realidades muy disímiles, mujeres de Mongolia que venían por primera vez a una bienal, también estuvieron los hombres aliados con juezas y magistradas de Medio Oriente que por primera vez salían de su país, algunas perseguidas políticamente, otras que tuvieron que exiliarse, y las mujeres juezas de nuestro país.
Las conclusiones y las experiencias de estos inenarrables cuatro días, prometió trascender nuestras fronteras y devolver juezas mucho más empoderadas para seguir cambiando realidades. El Hotel Hilton estuvo a la altura de las circunstancias, el subsuelo se visitó para recibir a las juezas del mundo con cientos de mesas redondas, pantallas gigantes y las banderas de los países presentes; ellas pusieron encanto, audacia, colores, vestimentas típicas, lucieron desde tacos hasta zapatillas deportivas, algunas sobrias otras extravagantes.
El jueves y el viernes fueron días que concentraron quince mesas de debate sobre distintas temáticas, entre ellas, trata de personas, medio ambiente, nuevas tecnologías, pueblos originarios, incorruptibilidad judicial y hasta el rol de los varones aliados. Cada debate tuvo como ejes a las obligaciones y compromisos del Poder Judicial en general y de las mujeres del Poder en particular. Todas las intervenciones fueron aplaudidas, y siempre marcaron que las mujeres en el Poder Judicial siguen siendo muy pocas.

Entre las propuestas y disertaciones, se encuentra la de una mujer de Guatemala que pidió que la violencia contra las mujeres esté dentro de los delitos de lesa humanidad. Una jueza de Palestina, Rasha Ibrahim Hammad, puso la desigualdad en números: el 80 por ciento de los estudiantes de derecho en su país son mujeres, y solo el 17 por ciento de los jueces son mujeres.
Hania Helweh, del Líbano, habló de los crímenes involucrados a las nuevas tecnologías. Gita Mittal, de la India, jefa de Justicia de la Corte de Nueva Delhi, habló de trata de personas.
Rabba Al Zreqat, de Siria, expuso sobre la vida de las mujeres árabes, la escasa participación política, la maternidad, la guerra, los desplazamientos, y de las prisiones para mujeres y torturas físicas y psicológicas que padecen. Fue aplaudida de pie.
Una de las exposiciones que más sacudió a la audiencia fue la de Kenia, por los datos expuestos por Okwengu que señalan que un 21 por ciento de mujeres sufrieron mutilaciones genitales. Mostró fallos y exhortó a los jueces recalcando que pueden ayudar, tienen la obligación de interpretar la Constitución favoreciendo el fortalecimiento del derecho y la libertad.
Ademola Olajide presentó en representación del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), y pasó en diapositivas algunos números: en 2010 una de tres mujeres de entre 20 y 24 años del mundo se había casado a los 15 años; en 2020, 142 millones de mujeres van a estar casadas en su cumpleaños número 18. Unas 200 millones de niñas y mujeres sufrieron algún tipo de mutilación genital.

La Dra. Martha Altabe de Lértora fue relatora en la sesión F denominada Red Global de Integridad Judicial. Sextortion, y nos comentó que se trataron las estrategias para fortalecer la integridad judicial, entendida como la incorruptibilidad judicial, haciéndose referencia a la Red Global de Naciones Unidas (UNODC - Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito) y su plataforma digital, preparada por jueces para jueces www.undoc.org/ji/.se, concretó el concepto de Sextortion y su diferencia con el acoso sexual, como un modo de corrupción judicial o forma sexualizada de extorsión, definiéndola como abuso de autoridad a cambio de un beneficio personal que se transforma en un beneficio sexual.
Es decir los jueces, a cambio de algún favor sexual prometen un trato favorable o una resolución favorable. Se propicia su inclusión en los códigos de ética, en la legislación de cada país y en las Reglas de Bangalore. Concluyendo que es la forma más extrema de corrupción judicial. A poca distancia del Hilton, el Congreso de la Nación Argentina abría sus puertas para una nueva jornada de audiencias públicas sobre el aborto.
Pero en el gigante subsuelo, el concepto de aborto legal sobrevoló pero no llegó al debate. Lo demás, estuvo, la necesidad de una maternidad libre, de la educación sexual, del acceso al placer, de una medicina con perspectiva de género.










