La universidad debe liderar los cambios
Las universidades son el pilar fundamental de la creación, transmisión y difusión del conocimiento, así como el instrumento al que apelan empresas, instituciones y gobiernos para contar con un capital humano cualificado y competente. Así, en estos términos, la organización de la cuarta edición del Encuentro Internacional de Rectores Universia, que se llevó a cabo en Salamanca, España, dio la bienvenida a las autoridades universitarias de 26 países que se dieron cita en esa histórica ciudad de la península ibérica para debatir, entre otros temas, el impacto de la digitalización y la convergencia de las tecnologías en la educación superior.
Los salones de esta prestigiosa casa de estudios, la más antigua de España y de Iberoamérica y la tercera más antigua de Europa, fueron el escenario elegido para debatir sobre los desafíos que enfrenta el proceso de enseñanza aprendizaje en un mundo donde la transformación digital y las nuevas tecnologías ponen a prueba la educación. Más de 600 rectores y cerca de 1200 asistentes, entre los que se cuentan dirigentes políticos, representantes de organizaciones no gubernamentales y empresarios de distintas naciones, participaron de este encuentro que se llevó a cabo esta semana y que se extendió a lo largo de dos jornadas.
Considerada una especie de cumbre de la enseñanza superior, el encuentro sirvió para reflexionar sobre los cambios de paradigma que también afectan a las universidades, y para remarcar que las universidades deben velar para que todos los estudiantes accedan a las mismas oportunidades formativas. En ese sentido, se observó que las casas de altos estudios deben comprometerse en garantizar que todos los sectores de la sociedad puedan tener acceso a la formación en un contexto donde primen la equidad, la igualdad y la inclusión. Este concepto es particularmente importante en nuestro país en tiempos en los que se impulsan políticas de ajuste, y ahora además con el monitoreo del Fondo Monetario Internacional que, a juzgar por su intervención en distintos países, insiste con recetas que no apuntan precisamente a garantizar la igualdad educativa.
En el cierre de las actividades se presentó el documento titulado “Declaración de Salamanca” que explica que el debate se enfocó en aspectos como la innovación y la globalización, los cambios demográficos, la contribución de la investigación científica a la mejora de la calidad de vida, la preparación de jóvenes y adultos para un mercado laboral más complejo y poco predecible, entre otros.
“Es una prioridad que los líderes educativos no solo conozcan sino que lideren esta revolución, anticipando cambios de paradigma en función de las nuevas realidades imperantes”, se advierte en las conclusiones, a la vez que se indica que los debates surgidos en Salamanca 2018 destacan la importancia de flexibilizar y aplicar métodos educativos innovadores en las universidades y repensar los procesos organizativos, administrativos y de sostenibilidad; impulsando alianzas, cursos y certificaciones con empresas de diferentes industrias.
“Las universidades son sinónimo histórico de la generación de conocimiento y pilares esenciales e insustituibles del progreso científico. La investigación y la formación de investigadores deben seguir siendo una de las señas de identidad de la universidad”, agrega el documento final, en el que se plantea que el modo de hacer investigación ha cambiado y que, por lo tanto, las casas de estudios superiores deben adecuarse a esos cambios. Otra de las conclusiones señala que la universidad debe interactuar y colaborar con organismos públicos y privados, y observa que, por otra parte, la sociedad debe percibir, tanto en el ámbito local y regional donde la universidad se inserta, que la investigación de las universidades aporta valor.
“La universidad debe hacer un esfuerzo por informar y explicar qué hace, por qué y para qué. Para ello, la investigación debe ser abierta, participativa y colaborativa, lo que obliga, también, a revisar los paradigmas de financiación y evaluación de las universidades y de los investigadores. Finalmente, la investigación debe ser interdisciplinar, abarcar todas las áreas, prestando especial atención a un equilibrio armónico y sostenible entre los avances tecnológicos y científicos, especialmente los más disruptivos, y los valores humanos”, agrega la Declaración de Salamanca 2018. Es de esperar que en un mundo en constante transformación, las universidades redoblen sus esfuerzos para adaptarse a estos tiempos y también asuman el desafío de liderar el cambio.










