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De la esperanza al desencanto

La irrupción de Cambiemos en el escenario nacional representó para una parte importante de la población una alternativa válida para conducir los destinos del país, y eso fue lo que se expresó en las urnas. Pero las expectativas que generó comienzan a diluirse entre los propios votantes del macrismo ante la dura realidad que imponen la fuerte suba de las tarifas, la inflación y la constante caída del poder adquisitivo de los salarios.

Según un reciente sondeo de la consultora Opinaia, la imagen pública del presidente Mauricio Macri se desplomó 11 puntos entre los votantes de Cambiemos desde enero hasta la corrida cambiaria que puso contra las cuerdas el programa económico del gobierno. El informe de la consultora de opinión pública advierte que la caída de la imagen positiva de la gestión presidencial llegó a los 4 puntos en el último mes, pasando de un 38 por ciento en el mes de abril a un 34 por ciento en mayo. Pero si se toma como referencia del mes de marzo, cuando la imagen positiva del presidente Macri estaba en 45 por ciento, se observa que el desplome es aún mayor ya que trepa a 11 puntos entre ese mes y estos días. Los analistas señalan que el techo máximo alcanzado por la imagen positiva del Ejecutivo nacional se registró en noviembre último, inmediatamente después de imponerse en las elecciones de medio término, cuando logró cosechar un 52 por ciento de imagen positiva. Según este informe, en enero pasado, el 81 por ciento de quienes habían votado a la coalición Cambiemos en las últimas elecciones se mostraban satisfechos con el desempeño del Gobierno nacional, y fue por entonces que medios y periodistas alineados con la administración Macri comenzaron a instalar la idea de una posible reelección, pero solo cuatro meses después esa luna de miel la cifra descendió a un 70 por ciento.

Las encuestas de la consultora revelan, además, que el desencanto con la gestión macrista se instaló con mayor fuerza entre el electorado femenino y los jóvenes: solo el 32 por ciento de las mujeres dice estar conforme con la gestión del líder del Pro, mientras que entre los varones la cifra llega al 37 por ciento. No obstante, en ambos casos se observa una caída de la imagen positiva en la percepción de la imagen presidencial, y lo que más llama la atención de los analistas es que en este caso el desplome fue parejo, ya que entre marzo y mayo la imagen cayó 11 puntos en ambos segmentos. Si se analiza la reacción de la franja más joven del electorado frente a la crisis, se observa que el presidente Macri tiene un 25 por ciento de imagen positiva entre los jóvenes cuyas edades oscilan entre los 16 y los 25 años, y un 22 por ciento entre los de 26 y 35. En este último grupo se advierte una caída más pronunciada, ya que la adhesión era de un 48 por ciento hace dos meses.

Si se toman las opiniones en función del nivel socioeconómico se comprueba que la caída de la imagen positiva se registra en todos los sectores. En ese sentido, los responsables de las encuestas explican que mediciones anteriores mostraban una diferencia considerable entre la clase media y la baja, pero en estos días el desencanto con la gestión macrista se advierte en uno y otro sector de la población.

En rigor, no sorprende que un segmento significativo de la población que creyó en las promesas de campaña de Macri haya pasado de la esperanza al desencanto ya que hoy los salarios continúan deprimidos mientras la inflación no muestra señales de retroceder. Por otra parte, muchos argentinos ven cómo se fugaron del país 10.000 de dólares en la última corrida cambiaria de la mano de capitales especulativos a los que el gobierno nacional no quiso imponer ningún tipo de control.

Por otra parte, un análisis de la Universidad de Avellaneda advierte que la corrida cambiaria y la fuerte devaluación desde fines de abril empeoraron el escenario macroeconómico para el resto del año. El informe de esa casa de estudios sostiene que la brecha de unos 5 puntos entre la inflación observada y las metas del Banco Central que implicaban un nuevo deterioro del salario real hasta antes de la corrida se amplió a una diferencia de 10 puntos. Estos datos, de alguna manera, explican la desilusión que experimentan muchos argentinos.

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