Tan poco, con tanto...
Los que creían que la Zona de Integración del Centro Oeste de América del Sur (Zicosur) había muerto tuvieron en estos días una sorpresa. La entidad se reunió en Tucumán como se pudo comprobar con una concurrida foto publicada en los medios. El grupo conformado por regiones de seis países del Centro Oeste de Sud América volvió a expresar sus buenos deseos mantenidos desde su creación y nunca concretados.
Por supuesto que el Chaco estuvo presente y su gobernador, en declaraciones a su regreso, sostuvo que “el Chaco es el baricentro de esta región, está en la cruz de lo que es la hidrovía y el corredor bioceánico; y en nosotros está el rol que tomemos para ser protagonistas en el trabajo de fortalecimiento de toda la región”. Nada nuevo bajo el sol, basta con mirar el mapa. Palabras y buenos propósitos escuchados desde que se puso en marcha este organismo décadas atrás. Se ha dicho miles de veces que el Chaco tiene una ubicación privilegiada no solo en la Zicosur sino en todo el Mercosur y que está en el centro del corredor bioceánico y de la hidrovía y que, en consecuencia, es un nudo del transporte entre los dos océanos y que debe potenciar sus medios de comunicación, sus rutas, su puerto. Una vez más expresiones de deseos y alardes de lo que nos dio la naturaleza, pero que nunca se concretan luego de multiplicar cataratas de anuncios, conferencias y reuniones continentales. Como la postergación para fin de año del llamado a licitación para el segundo puente entre Chaco y Corrientes.
Las tarifas de agua y luz
Y quién puede negar que el Chaco tiene una ubicación estratégica en esta región privilegiada del sur de América donde lo que sobran son las condiciones naturales que, eso sí, requieren la inteligencia, la honestidad y la mano del hombre para ponerlas al servicio de las comunidades. En una palabra, más hechos y menos verba.
En estos días en que se debaten en todo el país los precios de las tarifas de dos servicios esenciales para el desarrollo de la vida humana como son los del agua potable y el uso de la energía, vale la pena reflexionar sobre por qué estamos así. Se repite hasta el cansancio que estamos enclavados en una región que tiene las mayores reservas de agua dulce del mundo, surcada por inmensos ríos en todas direcciones y con un sistema de afluentes que lleva el elemento a todos los rincones. También se dice, a esta altura de la civilización, que el beneficio del agua potable y del uso de la energía ha pasado a ser de una categoría imprescindible y que debería figurar en el listado de los derechos humanos que corresponden a cada uno. Algo imprescindible para la vida humana.
Entonces la pregunta surge espontánea: ¿cómo puede ser que, en una provincia como el Chaco, con estos privilegios naturales, más del 50 por ciento de la población carezca de agua potable y que una cantidad similar no tenga energía y, para colmo de males los que gozan de esos beneficios los tengan que pagar a precio “oro”, así calificado por un funcionario del área en estos días para justificar su cada vez más elevado costo? ¿Desidia, desinterés, demagogia, corrupción?
Si tenemos al alcance de la mano tanta abundancia de agua, que a su vez es también fuente generosa de generación de energía, es evidente que ha habido desidia, impericia, desinterés y mucho uso de la demagogia ya desde los tiempos del Territorio Nacional y luego desde la provincialización. Las obras necesarias para satisfacer estas necesidades que cuentan con todos los elementos naturales se hicieron en cuentagotas, con muchos anuncios y pocas concreciones y estamos esperando hace ya dos décadas que se concrete el segundo gran acueducto que podría cubrir gran parte del servicio faltante, cuando ya se perdió la memoria de las veces que se anunció su terminación y hasta llegó a inaugurarse.
Una provincia como el Chaco, ¿no puede incursionar en la generación de energía utilizando las fuentes hidráulicas, solares, de biomasa y otras alternativas que le permitan atenuar los costos de los distribuidores mayoristas, verdaderos pulpos que hacen que el kilovatio tenga el valor de una pepita de oro? ¿Por qué sigue habiendo tarifazos al ritmo de los nacionales cuando aquí hace años se paga la electricidad mucho más de los que la recibían regalada en Buenos Aires? A lo mejor los fondos que hasta ahora fueron para otro lado (hay funcionarios presos) pueden servir para estos fines.
Sería interesante que, en vez de tanto discurso grandilocuente, de tanta queja de que los fondos no alcanzan, se pusiera manos a la obra en una verdadera reforma del Estado (parece que se está en el intento) y se buscaran nuevos caminos y aportes. Porque es una vergüenza que tengamos tan poco con tanto que nos dio la naturaleza.










