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El enorme valor de las escuelas rurales

El acceso a la educación es un derecho fundamental porque la escolarización de niños y jóvenes es el punto de partida para la construcción de ciudadanía y el ejercicio de todos los demás derechos. En ese sentido, la presencia activa de las escuelas rurales en la vida de los chicos es clave en aquellas localidades distantes de los centros urbanos donde educar es un desafío de todos los días.

Los últimos datos aportados por un informe elaborado por el Observatorio Argentinos por la Educación revelaron que la inversión en aulas y docentes que se volcó en las últimas décadas en las escuelas de zonas rurales permitió sumar 36.000 estudiantes a las escuelas secundarias con esa modalidad. Según el trabajo de investigación, que lleva por título “Crece la secundaria rural en Argentina”, desde el año 2013 en adelante se registró un sensible incremento de la matrícula en las escuelas secundarias de nivel medio para los chicos del campo. Para ser más precisos, el estudio señala que en los últimos cinco años se sumaron 36.537 alumnos a la educación secundaria en el campo, lo que representa un incremento de 13,8 por ciento. En rigor, el informe tiene en cuenta la evolución de la cantidad de alumnos inscriptos en esas escuelas entre los años 2011 y 2016, período en el cual se pasó de 265.598 a 302.135 alumnos en esos establecimientos educativos. Debe tenerse en cuenta, por un lado, que este saludable aumento de la matrícula se registró a lo largo de un período que abarca dos gestiones distintas en el gobierno nacional y en las administraciones provinciales lo que confirma la importancia de impulsar políticas públicas más allá de las coyunturas. Por otra parte, debe destacarse que el 94 por ciento de los colegios rurales son estatales, es decir que el Estado cumple un papel clave en el sostenimiento y la gestión de la educación en las zonas más alejadas de los principales centros urbanos del país, ya que de los 3.482 colegios rurales que hay en todo el país, 3.289 son de gestión estatal y 193 de gestión privada.

Debe observarse también que a pesar de los avances logrados en relación a la educación en escuelas rurales, todavía falta mucho camino por recorrer para garantizar el pleno acceso a la educación para todos los jóvenes del campo, y para eso se debe hacer hincapié en la construcción y habilitación de nuevas escuelas rurales secundarias, porque en la actualidad hay en todo el país 10.533 establecimientos educativos rurales de nivel primario pero solo 3.483 secundarias, es decir tres veces menos. En otras palabras, muchos chicos que terminan el nivel primerio en el campo no tienen una escuela secundaria cerca, lo que impide que en muchos casos haya una continuidad en los estudios. Debe recordarse que desde el año 2006 la escuela secundaria es obligatoria en la Argentina, de manera que se deben redoblar los esfuerzos para incorporar al nivel medio de la enseñanza a todos los chicos que faltan.

La comunidad debe reclamar por ese derecho, sobre todo en estos tiempos donde los ajustes perjudican casi siempre a los sectores más vulnerables de la población con decisiones que se toman en escritorios y oficinas que, por lo general, están a cientos o miles de kilómetros de las localidades que sufren los recortes.

El informe “Crece la secundaria rural en Argentina” señala que el aumento de la matrícula en las escuelas rurales fue posible, en gran medida, gracias a la habilitación de un mayor número de cargos docentes, que aumentaron 42,3 por ciento entre 2011 y 2016. El documento aclara que, en rigor, no se crearon muchas más escuelas sino que, en general, se trata aulas nuevas que se habilitaron en los colegios primarios o que funcionan a contra turno.

Es necesario que el derecho a la educación se mantenga presente en el debate público y se preste especial atención al trabajo en las escuelas rurales y a la de los maestros que enseñan en los parajes más distantes, donde la vocación docente se pone a prueba todos los días.

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