“Lo que está viviendo hoy Argentina se puede superar”
Claudio Zuchovicki analiza el escenario económico nacional frente a desafíos que impone el contexto internacional y restricciones propias de un país con alto endeudamiento e inflación.
Fotos: Fabián Maldonado
Pasado el cimbronazo de la semana pasada que llevó al dólar a superar los 23 pesos, y con un ambiente de inestabilidad que todavía perdura en los mercados, el economista Claudio Zuchovicki analizó las medidas tomadas por el gobierno nacional y el Banco Central (BCRA). Así, habló de las causas de la suba en el tipo de cambio y de las tasas de interés más altas, y cómo ese combo impacta en el día a día de la gente, y en las pymes del interior.

Anoche, en la Cámara de Comercio de Resistencia, el reconocido economista ofreció una charla ante un auditorio repleto (“Interpretando el mercado económico presente y futuro”). La actividad estuvo organizada por el Grupo Sicom, que congrega a inmobiliarias de todo el NEA.
Antes de un almuerzo con empresarios de ese grupo inmobiliario, dialogó con NORTE. “Todo trae un costo, como el humor de la gente es malo, en la caída del consumo, pero las variables financieras van a estar más controladas si el mundo sigue así”, resaltó el gerente de Desarrollo de Mercado de Capitales de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
Advirtió, a la vez, que Argentina es un país semi-quebrado, que depende del financiamiento internacional: “Nunca hay que ser soberbio y subestimar estos movimientos, porque los que debemos plata somos nosotros”, subrayó el también director Ejecutivo de BYMA (Bolsas y Mercados Argentinos) y secretario general de la Federación Iberoamericana de Bolsas de Comercio.
-¿Con las medidas del gobierno nacional y del Central de la semana pasada, terminó el gradualismo de Cambiemos?
-No. Me parece una discusión simplista. Hay cosas que se pueden hacer de shock y otras que no.
-Bueno, anunciaron más ajuste fiscal, por ejemplo.
-En este caso no le hablaron a la gente común. Le hablaron al mercado, diciéndole “yo debo mucha plata, voy a bajar mi gasto, la obra pública y la voy a reemplazar con PPP, pero te doy un mensaje: seguí prestándome más plata porque voy a ser más responsable fiscalmente”.
-¿Cómo tomó eso el mercado?
-Hasta ahora lo tomó bien. Los bonos subieron, por ejemplo. A mí me preocupaba más la suba del riesgo país que tuvo Argentina, porque eso es credibilidad. Pero los bonos hasta ahora están mejor. Significa que tomaron la señal. Después, sobre la discusión gradualismo o shock: en la vida, nunca hacés lo que querés ni lo que debés. Hacés lo que podés con lo que tenés. El gobierno, en algunas cosas, pudo hacer shock, por ejemplo, levantó el cepo. Pero en Argentina, con un 30% de la sociedad fuera del sistema, con el nivel de pobreza no sólo en dinero sino en lo educativo, no se puede aplicar shock.
-¿No había otro camino, por ejemplo en la cuestión tarifaria?
-A nivel tarifario jugaron a la política y podían haberlo hecho mejor. Porque quisieron meter todas las malas noticias ahora y no el año que viene, por las elecciones. Ustedes, en el Norte, pagan esto hace mucho tiempo. El subsidio era para Capital y conurbano. Los más pobres financiaban a los más ricos. Y lo más importante es si conseguís o no el bien. ¿Los venezolanos, por qué van a comprar a Colombia? ¿Por los precios o porque no hay en Venezuela? Entonces aquí no hay más energía, no se invirtió durante 20 años. Ustedes acá pagaban una tarifa el doble o el triple que nosotros. ¿Por qué nos seguirían subsidiando? Fueron despiadados, si querés, lo hicieron todo de golpe, pero también acostumbrémonos a que las tarifas valen esto.

Los mercados se calmaron
-La expectativa estaba centrada en la apertura de los mercados, el lunes, y en el comportamiento del dólar. ¿Esta tendencia a una leve baja puede ser un determinante para los próximos días?
-No lo sé. Gran parte del primer movimiento (de la semana pasada) no tuvo que ver con Argentina, sino con una corrida internacional. Y ahí, dependemos del mundo por más que el Central suba o baje la tasa. El mundo, el mismo viernes se calmó un montón, bajó la tasa en EE.UU. y subieron los mercados. EE.UU. fue una aspiradora de tomar dinero. No tiene que ver sólo con el costo del dinero sino que se llevó todo lo que había dando vueltas, porque necesitaba financiar su déficit. Entre ellos, se llevó de todos los países emergentes.
-En Argentina el impacto fue mayor. ¿Por qué?
-Por nuestra historia. Como tenemos memoria reactiva ante los movimientos del tipo de cambio, lo que en un país es una ventaja que suba el dólar porque generalmente lo hace más competitivo y elimina importaciones, en Argentina significa tragedia. El Central, con un costo muy alto subiendo la tasa de interés, logró desnudar que gran parte de los problemas del país son políticos, es decir, ponernos de acuerdo en las cosas básicas. Y luego, es un juego de sensaciones térmicas: dejaron correr el dólar por arriba de 23 y hoy te parece que está calmado y que bajó, porque vale 21,50; cuando en realidad hace una semana 21,50 era una tragedia. Y la tasa hoy está bajando, 32 o 33% en los mercados secundarios. Todo trae un costo, como el humor de la gente es malo, en la caída del consumo, pero las variables financieras van a estar más controladas si el mundo sigue así. Argentina, a esta corrida, la pudo manejar, pero la verdad es que el dólar vale un 30% más que hace un año y la tasa está más alta.
No hay un peso
-¿Fue técnicamente una corrida cambiaria? ¿Por qué hay quienes dicen que no?
-Corrida es cuando vamos todos corriendo detrás de algo porque no hay más. Acá el que quiso dólares los compró. Fue una compra sistemática de dólares. Por eso yo lo defino como una compra sistémica. Pero igual es un juego de palabras, porque hubo paranoia y no fue del público minorista. Las casas de cambio estaban vacías. No hay un peso para que la gente común compre dólares. Fue una venta de Lebac y compra de dólares de fondos no residentes. Fue internacional e institucional, desde el punto de vista de que fueron fondos de inversión no residentes y existe un número finito.
-¿Toda esa turbulencia de la semana pasada puede volver a repetirse? ¿Hay condiciones que lleven a pensar que el mes que viene o este año puede ocurrir algo similar?
-Siempre puede pasar. Argentina es un país endeudado, que vive de prestado. Cuando vos debés plata, vos no manejás tus tiempos, los maneja el acreedor. Con todas las letras, Argentina es un país semi-quebrado. Entonces nunca vas a estar seguro. Nunca hay que ser soberbio y subestimar estos movimientos porque los que debemos plata somos nosotros.
“Prefiero que el país se financie en los mercados globales y no tanto en el mercado interno, porque le saca la plata a las pymes”.
Claudio Zuchovicki, economista.
País endeudado
-La prensa británica dijo que Argentina está en la primera línea de una crisis en los mercados emergentes. ¿Ves posible ese escenario para el corto plazo?
-Se basan en que Argentina es un país muy endeudado y es la que más depende del ciclo internacional. ¿Pero los medios de dónde toman los datos? Hay que ser cautos en eso. ¿Qué leyó el de Londres para decir esto? Leyó los diarios argentinos. Desde ese punto de vista, está describiendo lo que nosotros estamos sintiendo. Pero igual, nunca podés dejar de escuchar.
-Claro, porque a esa publicación la ven inversores que podrían venir a invertir en el país.
-Hay que prestarle atención. Tampoco así como nos dijeron durante muchos años que éramos el país estrella y luego nos estrellamos. No hay que exagerar en las críticas ni creer tanto los elogios.
-En materia de endeudamiento externo en 2019, Argentina volverá a necesitar del financiamiento internacional.
-Argentina necesitará entre 30.000 y 40.000 millones de dólares, y las provincias también. Y necesitarán de los mercados. Prefiero que el país se financie en los mercados globales y no tanto en el mercado interno porque le va a sacar la plata a las pymes. Es un desafío importante.
-El problema es que con la inestabilidad política y lo que ocurrió estos días ¿nos seguirán prestando?
-Creo que sí. La discusión es el costo. Y segundo, Argentina no es el único país que tiene problemas. En Brasil, el candidato a presidente está preso y el que menos popularidad tiene está en el gobierno. Al presidente de Perú lo acaban de correr por corrupción. En Chile fue una muy reñida elección. En México está por ganar López Obrador. En EE.UU. gobierna Trump con la menor popularidad que tuvo un presidente. El mundo cambió. Tampoco nos creamos que somos lo peor del mundo. Somos un país pobre, endeudado, con recursos. Por eso, Argentina debe pensar a diez años y no a diez minutos. Se puede superar lo que está viviendo hoy el país.
Impacto en la gente y en las pymes
-¿Qué le conviene hacer al común de la gente que tiene unos pocos pesos ahorrados y los guarda en su casa o en una caja de ahorro?
-Si hay algo que no te conviene es no hace nada. Dejar la plata en una caja de ahorro o en tu casa se deprecia por la inflación. Yo aprovecharía las tasas que hay hoy en Lebac, en fondos comunes de inversión de Lebac en los bancos o en un plazo fijo que rinde menos y es interesante. Si sirve a este precio de hoy comprar dólares, depende del nivel de aversión al riesgo de cada uno. En lo personal, prefiero tener pesos, pero aguanto un nivel de riesgo.
-¿Cómo impacta en las pymes, en especial las del interior, y también en la gente que se financia con tarjetas de crédito, la tasa de política monetaria de shock que fijó el Central?
-Feo porque tenés una suba del costo del dinero, lo que es un costo importantísimo, sobre todo para el que está endeudado. Con las tarjetas de crédito lo mismo. En el fondo, generó algo de miedo, si no, no me estarías haciendo esta nota. Significa que la gente retrae consumo. Eso está pasando. Si zafamos rápido, el país puede salir fortalecido. Un buen reto a tiempo, corrige.
-¿La tasa en un nivel tan alto permanecerá algunos días más?
-El mismo viernes había cerrado más abajo. Pero vamos a ver.
El problema no es la meta
-¿La meta de inflación del 15% fijada para este año por el gobierno es alcanzable?
-No. No va a llegar. Pero, si no te ponés objetivos ambiciosos en la vida, ¿vas a crecer? Este es un juego. No tengo la respuesta. Si me pongo metas que no voy a cumplir, me frustro y me hace mal. Que es la sensación que tenemos todos ahora. Pero si no me pongo metas ambiciosas tampoco voy a crecer. Entiendo al gobierno cuando dice que si no hubiera fijado esta meta (la inflación) sería mayor y entiendo tu decepción porque te frustra que no hayan cumplido. Tampoco hay que rasgarse las vestiduras por el termómetro. El problema no son las metas sino que tenemos una inflación muy grande y hay que resolverla.










