Tierras y títulos: el drama que debe tener solución
El tema es complejo. Es como si en un campo vino Juan, aró y sembró girasol; y luego vino Pedro y encima sembró algodón, pero luego aparece Enrique con un papel de la escribanía diciendo que ninguno de los dos puede explotar porque el predio le pertenece”, comentó un productor de la zona de Castelli que viene haciendo un seguimiento sobre el drama de los títulos de los predios, las disputas y los conflictos que se transmiten de gobierno a gobierno, pero que sin que se los resuelva.
Sin entrar en las cuestiones particulares que harían falta varias páginas completas de los diarios para contarlas desde distintos enfoques, porque cada sector dice tener la razón, es necesario expresar algunos aspectos relacionados a las herramientas que el Estado debe ofrecer a sus organismos para ir resolviendo estos temas.

No hay agrimensores
En el Chaco hay un problema que también se extiende a todo el NEA, y es que no hay la cantidad necesaria de profesionales de la agrimensura para realizar las mensuras de los predios, y eso implica una larga espera de los expedientes. Esto lo reconoció el propio presidente del Instituto de Colonización, Walter Hugo Ferreyra (quien fue convocado por el Grupo Agroperfiles para este jueves a Avia Terai con todo su equipo para someterse a preguntas y consultas sobre este tema).
El presidente de Colonización dijo que la mayor demanda es para aquellas personas que tienen regularizada su situación, pero no pueden obtener su título de propiedad. “No lo pueden obtener por diferentes razones, pero básicamente hay dos cuellos de botellas que hacen que el Instituto no pueda concluir esta tarea. En principio porque hay un déficit respecto de la mensura de las tierras, que es una obligación del Instituto realizarlas, porque no hay la cantidad de profesionales en el NEA para hacer este tipo de tareas”, asegura.
Una ley para otro sistema de producción
Sin dudar, Ferreyra dice que el otro cuello de botella para la regularización de la tierra se da con la Ley 2913 que regula la actividad, la cual impone trabajar sobre unidades económicas familiares, “pero todos sabemos que cuando se dictó esa ley, pese a ser una Ley de avanzada para la epoca, las prácticas agropecuarias eran completamente diferentes a las de ahora. Inclusive los cultivos que se hacían eran completamente distintos” señaló, y recordó que en algunas zonas un productor con 100 hectáreas, hacía 25 o 30 hectáreas limpias de algodón y podía subsistir. Y hoy un productor de esa naturaleza no es competitivo y no le cierran los números”.
Denuncian fuerte crisis en el sector porcino
La Asociación Argentina de Productores Porcinos, a través de su presidente Juan Luis Uccelli, emitió un duro documento sobre la crisis del sector. La entidad identifica tres aspectos fundamentales que requieren una solución inmediata y urgente.
Viabilidad de los pequeños productores para su subsistencia frente a una estructura de costos que supera los precios de venta.
-Desarrollar herramientas de asistencia técnica, comercial y de gestión.
-Promover esquemas asociativos con líneas de financiamiento blandas.
Sobre las importaciones
-Restricción de importaciones por 180 días. A efectos de que se aclare el complejo panorama internacional.
-Establecer de manera urgente la Igualdad de condiciones de competitividad con los países que exportan carne de cerdo a Argentina.
-Disminuir la competencia desleal. Situación que genera probadas asimetrías y establecer parámetros de equidad competitiva con países competidores.
-Creación de un registro de importadores, distribuidores y expendedores de carne importada y la implementación de controles claros y efectivos de trazabilidad de la carne congelada.
Sobre el IVA
-Establecer mecanismos de devolución dinámicos y simples del IVA técnico.
-Reglamentar la devolución del IVA de inversiones considerando excepciones para producciones que por alícuotas diferenciadas, no pagarán IVA.
El sector porcino reiteró su convocatoria al gobierno para la elaboración conjunta de un Plan Porcino Nacional. El gobierno se apoya en un diagnóstico diametralmente opuesto al que hace el sector porcino. En ese marco, las respuestas que ofrece el gobierno son negativas en relación a puntos como la restricción de importaciones; sobre todo si se tiene en cuenta el delicado contexto internacional y la competencia desleal de carnes importadas. Mientras que los restantes puntos volvieron a quedar en interminables análisis.
El sector porcino insistió en que los plazos son perentorios y que el diagnóstico voluntarista e irreal del gobierno implica el riesgo inminente de la desaparición de una cantidad importante de productores, un claro desaliento a la producción, que hoy ya está jaqueada, y la parálisis de nuevas inversiones, que caracterizaron el crecimiento sostenido de la oferta porcina nacional en los últimos 15 años.










