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Exageraciones

Una exageración es, según el diccionario, “un dicho, un comentario, un hecho concretado por alguien y que se caracteriza por sobrepasar los límites de aquello considerado como cierto o sensato”. De acuerdo a esto nuestra vida de relación ciudadana o comunitaria está llena de exageraciones y, nada digamos, cuando las dicen o ejecutan los funcionarios que deben velar por el bien público.

Días atrás la ministra de Educación de la provincia expresó que en el Chaco “tenemos la mayor cantidad de sindicatos docentes: llegan a 17”. Lo que es una verdadera exageración. No el dicho, sino el hecho. Hay provincias que cuadruplican el número de docentes y tienen menos sindicatos. ¿Aporta algo positivo este excesivo número de gremios, sobre todo en favor de los alumnos? ¿No serán muchos de ellos simples sellos y proveedores de licencias gremiales en detrimento de las arcas educativas? Evidentemente tener tantas instituciones de este tipo no redunda en beneficio ni siquiera de las condiciones laborales. De lo contrario no se viviría en continuo conflicto durante los nueve meses de actividades, ya que los tres restantes son de “merecidas” vacaciones.

En esas mismas declaraciones la ministra valoró que al menos en la última semana ¡“hubo sólo un día de protesta! y no dos o tres, como se dio en promedio durante todas las semanas del ciclo lectivo del año pasado”, algo que realmente carece de sensatez. Festeja tener menos días de paro, cuando su meta debería ser lograr las condiciones necesarias para un normal desarrollo de la actividad. Y lo admite: “Me pone contenta que al menos hayan reflexionado de hacer un solo día de paro, aunque un solo día para un niño es mucho en su educación. Ellos tienen que estar todos los días y todas las horas que corresponden”, dijo.

La famosa pauta

Otra exageración, al parecer real, se dio durante la interpelación al ministro de Economía por parte de los diputados. Tras su extenso desarrollo, resaltado por la bancada oficialista y criticado por la opositora, el jefe de esta última, Carim Peche, dijo que el ministro “respondió preguntas, pero no dio todas las respuestas”. Refiriéndose a la distribución de la llamada “pauta publicitaria” en declaraciones posteriores no desmentidas afirmó que algo de lo que no respondido fue “por qué el gobierno gasta en publicidad en los medios 430.000 pesos por día y que los medios que reciben este beneficio son 800 en toda la provincia.” Con una simple operación matemática ello implica un gasto de 13 millones por mes y 156 al año. Es cierto que el gobierno está obligado a difundir lo que hace, pero eso no implica, por ejemplo, saludar con páginas enteras a todo color en medios escritos o virtuales, en canales de TV abierta o cables y en emisoras de AM y FM los días de fiestas, días de tal o cual gremio, días del calendario patrio y otras que cuestan y nada aportan. El mejor regalo es hacer las obras y gastar bien el dinero. Salvo mejor opinión el Estado no tiene por qué mantener tantos medios de comunicación. En muchos de esos es, con seguridad, el único aportante.

La actuación de la Justicia

Otra exageración, es decir algo que sobrepasa los límites normales, es lo que está sucediendo con las denuncias ante la Justicia del proceder de funcionarios provinciales y sus relaciones con empresarios y gremialistas. O de golpe se despertaron los integrantes judiciales y descubrieron lo que venía pasando desde hace tiempo, o antes hicieron la vista gorda, mientras sucedía lo mismo. Y las causas y los detenidos aumentan día a día, sin decisiones concretas, como viene pasando hace dos años a nivel nacional. Para colmo de males, hay controversias entre los administradores de la Justicia Federal y los de la Provincia, que se disputan las causas como un botín de guerra, no se sabe con qué objetivo ya que la Justicia es una sola y deberían colaborar entre sí y no pelear la competencia. Deberían, además, prestar atención y oídos a lo que dicen los ciudadanos a través de las redes sociales, de las cartas de lectores a los medios y en los corrillos, y que aseguran que todo lo que está pasando es, una vez más, una cortina de humo para salvar personajes y condenar perejiles, y que todo quedará en la nada como tantas otras veces. Sería bueno menos aparatosidad y más eficiencia y demostración de verdadera justicia.

Más exageraciones

A estos tres casos de “exageraciones” diarias se podrían sumar muchos otros, como las de los cortes y movilizaciones que realizan movimientos sociales y organizaciones de todo tipo, reclamando supuestos derechos, cobro de planes, becas, promesas de viviendas, de alimentos y que paralizan las actividades de ciudadanos y trabajadores que deben desarrollar su actividad diaria y transitar las calles. Exageraciones que han desvirtuado el verdadero sentido de una medida que debería ser extrema, lo mismo que los paros de actividades y que hoy son el primer recurso.

Además, todos los días nos anoticiamos del secuestro de centenares, miles de kilos de droga en los más diversos escenarios de nuestras rutas y caminos. Hace mucho que no se sabe que se hace con ellos. Algunas veces se quemaron y sería bueno que los secuestradores rindan cuenta a la ciudadanía de lo que pasa con esa droga. No sea que, como sucedió hace poco, las ratas sigan siendo consumidoras de esas drogas. ¡Otra exageración!

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