La nueva etapa de Cuba
Tras seis décadas de revolución socialista, los cubanos se preparan para vivir una nueva etapa en la isla con la elección del ingeniero electrónico de 57 años Miguel Díaz-Canel como presidente de Cuba. Designado por la Asamblea Nacional como sucesor de Raúl Castro, el flamante mandatario pertenece a una generación que no integró el histórico grupo de dirigentes que participó de la revolución de 1959 y, por lo tanto, su gestión presenta nuevos interrogantes para la región.
Díaz-Canel tendrá que hacer frente a varios desafíos durante su gestión, entre los que se destaca la necesidad de atraer mayores flujos de inversión extranjera. Según estimaciones del propio gobierno de la isla, se necesita una inyección de más de 2.500 millones de dólares para poder revitalizar una economía debilitada por el bloqueo estadounidense y por un contexto internacional que aisló aún más a los cubanos. Otro de los problemas a resolver por la nueva gestión es la manera de afrontar los altos costos que demanda un sistema de salud que ofrece servicios gratuitos a la población y que ha sido exhibido como uno de los mayores logros sociales de la revolución cubana, junto con el acceso universal y gratuito a la educación. De hecho, ya durante la gestión de Raúl Castro en los centros asistenciales se comenzó a concientizar a la población sobre el esfuerzo que representa para el Estado cubano el mantenimiento de los servicios gratuitos de salud, por lo que no sorprendería que Díaz Canel pueda avanzar en una reformulación del sistema.
El envejecimiento de la población es otro de los temas que preocupa a la dirigencia cubana. Con 11,2 millones de habitantes, Cuba es un país que tiene un 20 por ciento de la población con más de 60 años de edad, a lo que debe agregarse el fenómeno del éxodo de muchos jóvenes que emigran a otros países con la esperanza de un futuro mejor. Este desfasaje poblacional obligará a la nueva gestión a adoptar urgentes medidas ya que, según estimaciones oficiales, en el período 2020-2025 Cuba será el país más envejecido de América Latina y el Caribe.
¿Cómo compatibilizar, después de la caída del Muro de Berlín, una revolución socialista con la necesaria presencia del sector privado en la economía? Este es otro de los interrogantes que se plantea en esta nueva etapa de la isla. Si la gestión de Raúl Castro avanzó tímidamente con la apertura de la economía autorizando la participación de privados con inversiones en hotelería y servicios turísticos, algunos analistas consideran que Díaz Canel ampliará esa apertura a otros sectores, aunque se descuenta que el Estado cubano mantendrá su fuerte presencia en servicios claves como las comunicaciones y el sector energético. De todos modos, el nuevo mandatario adelantó que continuará con las reformas económicas iniciadas por Raúl Castro, aunque los márgenes de maniobra de su administración estarán acotados por los lineamientos oportunamente aprobados por el Partido Comunista y el Parlamento cubanos, que trazaron las orientaciones políticas y económicas en programa que llega hasta el año 2030. Si se tiene en cuenta lo que el nuevo presidente expresó en el primer discurso oficial que brindó al asumir el cargo, está claro que contará con el apoyo de su antecesor en, Raúl Castro, quien mantendrá el liderazgo del Partido Comunista cubano hasta el año 2021. Será un respaldo más que necesario en esta etapa que también estará marcada por la agudización del embargo de Estados Unidos impulsada por la Casa Blanca desde la llegada al poder del polémico Donald Trump. En ese sentido, atrás quedó el acercamiento y los gestos de buena voluntad que mostró la administración Obama con la isla, con lo que el actual escenario en la relación con EEUU parece haber regresado a los tiempos de la Guerra Fría. Cabe recordar que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países fue, en buena medida, uno de los grandes logros de Raúl Castro, pero ahora todo parece volver atrás con la intransigencia que muestra Trump con La Habana. La llegada de Díaz Canel a la presidencia de Cuba marca un momento histórico para el país caribeño, ya que tras el triunfo de la revolución en 1959 y la elección de Fidel Castro como presidente en 1976, Cuba solo tuvo una transición real en 2006 cuando por razones de salud Fidel le pasó el mando a su hermano menor.










