Los errores en la práctica médica
Un estudio realizado por el Ministerio de Salud de la Nación en colaboración con la Organización Panamericana de la Salud reveló que en la Argentina el 12,1 por ciento de los pacientes internados en hospitales o sanatorios padece uno o más errores en la práctica médica. Investigadores que se especializan en este problema, al que denominan “eventos adversos de la atención en salud”, observan que son más frecuentes de lo que comúnmente se cree.
La cifra a la que aquí se hace referencia corresponde al Estudio Iberoamericano de Eventos Adversos (Ibeas) y que, como el título del mismo trabajo lo indica, contiene datos de países de la región. Según esta investigación, el porcentaje de pacientes internados que es víctima de mala praxis a nivel regional es del 10 por ciento, un número que está por debajo del que arroja la situación en la Argentina, con un 12,1 por ciento. Se trata de un problema global (según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se hospitalizan 421 millones de personas y 42,7 millones de estos pacientes sufren eventos adversos) pero en nuestro país el tema cobró notoriedad y es objeto de debate a raíz de la muerte de la periodista y legisladora porteña Débora Pérez Volpin, ocurrido en febrero de este año, en el marco de una endoscopia que se le practicó en un sanatorio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La realización de la autopsia dio lugar a un dictamen contundente que confirmó una perforación en el esófago con entrada de aire. Según reveló la familia de la periodista, una perforación en el esófago combinada con el suministro de aire, durante la práctica de la endoscopia o en las maniobras de reanimación, fueron factores decisivos en la muerte de Pérez Volpin, por lo que todo indica que ahora se deberá investigar una posible cadena de errores médicos que, se especula, podrían haberse iniciado incluso antes de que la legisladora porteña quedara internada en el sanatorio.
El capítulo del estudio iberoamericano dedicado a la situación en la Argentina reveló que las úlceras por presión, infecciones, lesiones de un órgano durante un procedimiento fueron los errores médicos más frecuentes entre los pacientes argentinos. En el siete por ciento de los casos, el incidente derivó en el fallecimiento de los pacientes y en el 12 por ciento quedaron con una incapacidad severa. Por otra parte, se encontró que un 46 por ciento de los errores cometidos en la atención era perfectamente evitable, de los cuales el 47 por ciento ocurrió durante los cuidados proporcionados a los pacientes y el 55 por ciento durante la administración de medicamentos.
La Organización Mundial de la Salud observa que la seguridad del paciente es un principio fundamental de la atención sanitaria y recuerda a la vez que hay un cierto grado de peligrosidad inherente a cada paso del proceso de atención de salud. Expertos de esa organización internacional explican que los denominados “eventos adversos” pueden estar en relación con problemas de la práctica clínica, de los productos, de los procedimientos o del sistema; y en ese sentido plantean que la mejora de la seguridad del paciente requiere por parte de todo el sistema de salud un enorme esfuerzo que abarca un amplio abanico de medidas que deben estar dirigidas hacia la mejora del desempeño; la gestión de la seguridad y los riesgos ambientales, incluido el control de las infecciones; el uso seguro de los medicamentos, y la seguridad de los equipos, de la práctica clínica y del entorno en el que se presta la atención sanitaria.
Es necesario que los sistemas de salud atiendan las recomendaciones que formula la Organización Mundial de la Salud respecto de la importancia de mejorar el acceso a la atención quirúrgica y la prestación segura de los servicios que se brindan en hospitales, sanatorios y centros de salud. El organismo internacional advierte que, según se desprende de los datos disponibles a nivel mundial, no menos de la mitad de las complicaciones y fallecimientos de pacientes asociados con las intervenciones quirúrgicas se podrían evitar si se sigue una serie de normas básicas de atención.










