Este año Lucas Segovia será distinguido en España
Este año me entregarán en España una distinción que viene de la mano de la Fundación Internacional por los Derechos Humanos”, explicó Lucas Segovia.
“Esta distinción la recibió Madres de Plaza de Mayo, Cristina Fernández de Kirchner y el general del Ejército argentino Juan Jaime Cesio”. Esta misma distinción ahora la recibirá Lucas Segovia por su inquebrantable aporte a los derechos humanos. El músico realizará además una gira por Granada, Valencia y Madrid en el mes de mayo.
El Premio Nicolás Salmerón de Derechos Humanos que otorga anualmente la Fundación Internacional de Derechos Humanos vinculada al Ateneo de Madrid, institución cultural privada ubicada en la capital ibérica, ahora busca distinguir a Lucas Segovia, autor y compositor de temas como “Astillas de tu amor”, “Balcón de mi infancia”, “Chamamé sin tiempo”, “Cien por cien chamamé”, “Confluencia”, “El circo electoral”, “El río va”, “El libertad”, “Luz de dios”, “Luz de guitarrero”, “Mirándote”, “Napalpí”, “Sube a mi Chaco”, entre tantos otros temas. Además de otras composiciones realizadas en conjunto con Carlos Aguirre, Antonio Tarragó Ros, entre otros, sigue cultivando el arte musical. La entrega de la distinción será de la mano de la Fundación Internacional de Derechos Humanos con sede en Madrid, España, calle San Bernardo 49 (Instituto Universitario Euro Mediterráneo, Universidad Complutense de Madrid), inscripta en el Registro de Fundaciones del Reino de España mediante
Orden ECD/850/2013.
Fraternidad
“La nominación del prestigioso artista chaqueño en la categoría Fraternidad se realiza en reconocimiento a su compromiso con los derechos humanos, tanto por la defensa activa de los principios de memoria, verdad y justicia, como por su labor social y de difusión de la música popular de la provincia del Chaco y la cultura litoraleña. En mi carácter de presidenta de la Fundación
Internacional de Derechos Humanos, expido la presente constancia en Madrid a 1 de marzo de 2018”, firma María Claudia Cambi, presidenta de la Fundación en el diploma que ya recibió Lucas Segovia.

“Por supuesto que esta es una honra muy grande. Uno trabaja sin esperar y sin buscar distinción o reconocimiento. El trabajo
artístico, componer canciones que hablan de nuestra problemática social, nace en el seno de la sociedad, se cocinan en soledad y floren después para todos aquellos que quieran escuchar”, explica el músico, quien se mostró sorprendido ante esta distinción al tiempo que reconoce que es una caricia para el trabajo que viene realizando.
El músico viene realizando desde hace muchos años un canto comprometido con la sociedad, con los pueblos originarios y la memoria. Además hace unas pocas semanas realizó un concierto en el “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia”, celebrado el 24 de marzo instituido por el Congreso el 2 de agosto de 2002 a fin de recordar a las víctimas del terrorismo de
estado.
En esa oportunidad estuvo acompañado por Víctor Heredia, quien no hace mucho cumplió 50 años con la música, vive esta fecha con mucha sensibilidad al ser familiar de desaparecido expresó: “Nadie que haya perdido un familiar durante esa época de horror deja de pensar en ellos”. Esa sensación atravesará el texto de las canciones que el cantautor eligió para el concierto.
“Conmemorar esta fecha tan dolorosa seguramente nos retrotraerá a un repertorio que tiene que ver con mis sentimientos, como artista y ciudadano, pero sobre todo como familiar de desaparecidos. Subir esa noche significará confirmar una necesidad de toda una obra, que no sirve como catarsis, sino como un hecho de concientización”, concluye Víctor Heredia, quien viene cultivando una larga amistad con Lucas Segovia.
Antes de su viaje a Europa el compositor chaqueño buscará realizará distintas presentaciones para reunir el dinero suficiente para poder viajar y recibir esta distinción que no solo es personal sino también que distingue el arte chaqueño.
“Ciertas circunstancias sociales me empujan a escribir”
‘Cómo escribir un verso de enamorados / cómo hacer canciones que hablen de amor / si allá afuera las plazas están repletas/’, así reza un fragmento de una de las canciones de Lucas Segovia, Justicia vengo a pedir. En una misma velala pueden florecer otras canciones suyas como ‘Piel de margarita’, ‘Postales de la vida’. La poesía también aparece en cada recodo de sus composiciones.
Segovia se lleva bien con los ritmos del litoral, compone también más allá de los ritmos que van del chamamé a la charanda.
En Corrientes, tierra chamamecera por excelencia, siempre lo han recibido y acogido muy bien. “‘Corrientes me juega a favor. Soy chaqueño pero me siento querido y respetado en Corrientes. Las veces que vengo a tocar la gente me recibe muy bien. Hay mucho aditamento a este recibimiento. No me considero un cantor chamamecero. No me considero un autor y compositor. No me considero esto porque me considero un laburante, soy un laburante y escribo lo que me sale, lo que me nace, lo que me empujan ciertas circunstancias sociales. Quizás estas son las cosas que me acercan a la gente”, musita Lucas Segovia mientras despide el humo de su cigarrillo que nubla por unos segundos sus ojos.
- Si repasamos tus discos del primero al último siempre está presente esa conexión de la búsqueda de la verdad y el pedido
de justicia. ¿Cómo nace este vínculo?
Mi conexión parte de venir de abajo. Me crié en una de las villas más pobres del Chaco y aprendí los códigos de convivencia que me llevaron a definirme cultural y socialmente. No sé si es más importante lo cultural, creo que lo social es donde una se va
fogueando. Vengo de una familia de padres detenidos bajo un proceso militar, de exiliados, de tíos presos. Uno va recabando toda esa historia y quizás vamos cantando por heridas, heridas y deudas que uno siente en su corazón.
Con el paso y el crecimiento uno se hace cargo y carne de la historia familiar y social. Uno va escudriñando y ve que la sociedad
tiene varias heridas abiertas. Vengo de abajo y conozco la exclusión, la soledad, el hambre. Porque conocemos todas estas cosas es que cantamos por la justicia, por los pueblos originarios. No se trata aquí de que nosotros tenemos que decirle cómo se deben hacer las cosas. Los pueblos originarios tienen su sistema de vida y debemos respetarlo. No tenemos que imponerles nada.
- Esta lucha sabemos que no es nueva y que viene de muchos siglos atrás. ¿Cómo hacés para juntar fuerzas y seguir luchando?
Creo que antes cantaba por mis padres y mis abuelos. Hoy canto por mis hijos. Sueño y trabajo por dejarles un país mejor a mis hijos. Nuestro país es rico y es hermoso, pero la inseguridad que tenemos hoy es terrible. No quiero que me comparen con otros países, canto con más fuerzas porque algo podemos aportar. Un granito de arena pero es un aporte que hacemos desde nuestro lugar.
- En este último tiempo se te ve con mucha actividad y realizando distintas giras. ¿Cómo se hace para recorrer caminos y seguir componiendo?
La gente a veces piensa que el artista vive bien, vive fácil. Sin embargo el artista paga la luz, el agua, el teléfono, la vivienda, y no tiene ingresos fijos como tienen otros trabajadores. Entonces a muchos músicos nos cuesta muchísimo sacrificio sostener la familia. Creo que cuando el artista se muere deja más deuda que ganancias. Pero bueno, mientras podamos hacer esto que nos gusta seguiremos adelante. Lo importante es poder vivir feliz y reivindicar la realidad de nuestra provincia y enseñarles a nuestros hijos la historia profunda de nuestro Chaco a través del arte de las canciones.










