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Católicas que defienden el aborto legal

Marta Alanís es una católica modelo: está bautizada, tomó la comunión y la confirmación, se casó por iglesia y tuvo cuatro hijos a los que educó en la religión. Sin embargo integra la lista de enemigas de la jerarquía de la iglesia católica por fundar Católicas por el Derecho a Decidir, un movimiento que hace 25 años defiende el derecho de las mujeres al aborto legal, seguro y gratuito desde una perspectiva teológica y feminista.

La noche anterior al inicio del debate en Diputados Marta casi no durmió. Se quedó hasta tarde preparando el discurso que dio ante las comisiones de proyectos de interrupción voluntaria del embarazo. De pie sobre el atril, con el pañuelo verde al cuello, enfatizó: “Estamos a favor de la legalización porque las mujeres católicas también abortamos”. 

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“La jerarquía eclesiástica nos trata de apóstatas, pero todas fuimos educadas en el catolicismo y desde ese lugar hacemos una lectura de la Biblia con ojos de mujer”.

Posiciones

¿Se puede ser católica y defender el derecho al aborto? La organización defiende esta afirmación con un cálculo estadístico: si más del 80% de los argentinos y argentinas adhieren a esta religión y alrededor de un 60% de los habitantes -según las últimas encuestas- está a favor del aborto legal, es evidente que una parte importante de la población católica no está de acuerdo con la postura del Vaticano en este tema.

“Hay una gran población católica en desacato con la política de la jerarquía de la Iglesia y la mayoría de las mujeres católicas tienen una posición más parecida a la nuestra”, explicó Victoria Tesoreiro, integrante del grupo.

En tanto Alanís remarca que la iglesia católica no es monolítica, hay pluralidad de posiciones, hay muchos seguidores que pueden estar en desacuerdo con el aborto en su vida y sin embargo aceptar que se despenalice y legalice para que sea seguro.

Historia personal

Alanís nació hace 69 años en Córdoba en una familia católica. De joven se interesó por las ideas de la Teología de la Liberación y comenzó a militar en los barrios populares y las villas.

Después del golpe militar, con su marido y sus cuatro hijos pequeños se mudaron a Avellaneda. Al año siguiente se exiliaron en Bolivia. Vivieron en Francia, México y Nicaragua, donde formaron parte de la revolución sandinista.

Alanís dice que se hizo feminista cuando escuchó en un seminario a la monja brasileña Ivone Gebara explicando qué era el patriarcado. “La teología feminista trata de deconstruirlo, tanto en la religión como en la sociedad. La opresión de clase existe, como también la opresión de género”, definió en una entrevista en Nuestras Voces.

Inspirada en estas ideas la organización Catholics For A Free Choice, que había nacido en Estados Unidos en 1973, se expandió a Latinoamérica a fines de los ‘80 y principios de los ‘90. El grupo argentino comenzó en 1993.

La organización

En la primera etapa los curas villeros y de los barrios populares las invitaban para que dictaran talleres a las mujeres: les hablaban de sexualidad y reproducción. El grupo creció: crearon áreas de litigio, investigación y educación.

Católicas por el Derecho a Decidir se define como un “movimiento autónomo de personas católicas comprometidas con la defensa de los derechos de las mujeres, especialmente los que se refieren a la sexualidad y a la reproducción humana, y a una vida libre de violencia y discriminación”. Trabajan por la equidad en las relaciones de género desde una perspectiva teológica y feminista.

En sus 25 años de vida, el principal enemigo de la organización siempre fue jerarquía de la Iglesia Católica. Varias veces intentaron quitarle la personería jurídica. También recibieron amenazas anónimas y les hackearon las cuentas de las redes sociales.

Varias teologías

“La jerarquía eclesiástica nos trata de apóstatas, de falsas católicas. Pero todas las integrantes -abogadas, médicas, trabajadoras sociales, sociólogas- fuimos educadas en el catolicismo y desde ese lugar es que venimos haciendo una lectura con ojos de mujer de la Biblia”, explicó Alanís.

Las católicas feministas vieron la llegada del Papa Francisco al Vaticano como un avance en temas sociales. A pesar de que en 2015 las mujeres que abortaban podían ser perdonadas por un sacerdote y ya no por un obispo. Lo que el Papa dijo sobre el perdón es muy significativo sin embargo hay sectores conservadores que se niegan a escuchar esa posición. Además en una nueva exhortación apostólica, un documento de 42 páginas, Francisco dice que luchar contra el aborto es tan importante como ayudar a los pobres.

No es casualidad que hoy la fundadora de Católicas por el Derecho a Decidir, que defiende el Estado laico, haya integrado el grupo que abrió el debate en el Congreso. La Iglesia es la principal opositora y ejerce una fuerte presión sobre los legisladores.

“Hoy no podemos hablar de teología, sino de teologías. Hay diferentes miradas y en este debate es importante que diputadas y diputados puedan escuchar varias voces teológicas y no solo a la jerarquía católica, que es masculina y misógina porque tanto dentro como fuera de la Iglesia, excluye de los derechos a las mujeres”. Alanís insistió en la necesidad de “defender el derecho de las mujeres a decidir sobre sus vidas, sin imponer la obligación de abortar” y pidió a los diputados “despojarse de las creencias personales a la hora de legislar”.

Publicado en nuestrasvoces.com y Cosecha Roja. 

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