Rieles cruzando el Chaco
Por María Cristina de Pompert de Valenzuela- Una de las características más notables del Chaco territoriano fue su aislamiento respecto del resto del país. Recién en 1907, mediante la extensión del ferrocarril del norte de Santa Fe a La Sabana y su prolongación a Resistencia, se pudo llegar por tierra a la ciudad. Y, entre 1909 y 1930, la construcción de la línea férrea desde Barranqueras hacia el oeste, permitiría la comunicación de la capital con las localidades de esa zona.
Internamente, la comunicación era posible, los pobladores habían abierto picadas en los montes y construido puentes en las lagunas y riachos para poder circular.
Sin embargo, es posible afirmar el hecho de que internamente el Chaco contaba con ferrocarriles. Se trataba en general de los llamados de trocha angosta o Decauville, utilizados en relación con las industrias, ligeros que podían funcionar con gasolina o vapor de agua, caracterizados por la estrechez de las vías y su capacidad de hacer curvas muy pronunciadas, aptos para obras públicas y explotaciones mineras o forestales.

En el objetivo de citar los principales que funcionaron en el Chaco debemos señalar que el primero de estos transportes fue instalado por la Compañía Las Palmas del Chaco Austral., creada en 1882. Se lo denominaba también Ferrocarril Ingenio Las Palmas, Unía el puerto de Las Palmas con El Zapallar, pasando por La Leonesa y Selvas del río de Oro, entre otras localidades. Poco después se instaló el Ferrocarril que unía Lapachito con El Zapallar, llamado también Trencito Quijano, por haber sido su promotor don Hortensio Quijano, Vicepresidente durante la gestión del General Perón. Pasaba por otras localidades entre ellas La Verde. Fue nacionalizado y pasó a formar parte del Ferrocarril General Belgrano, aunque funcionó por separado pues nunca se ensanchó su trocha.
Los habitantes de la capital territoriana tuvieron también desde 1905, su ferrocarril que circulaba por la ciudad, al que antes llamaban ex tranvía a vapor de Resistencia. Había sido adquirido por el señor Demetrio Baranda a la Compañía La Forestal en malas condiciones. Su nuevo dueño instaló un taller en donde fue reparando y construyendo las piezas necesarias. Allí restauró los vagones y las vías y aumentó la extensión en cinco kilómetros. El servicio daba salida a las maderas y al tanino, pero llevaba también un coche para pasajeros.
Unía a La Colonia, como se llamó al establecimiento con el puerto de Barranqueras en principio, para luego irse extendiendo hacia Villa Jalón y Colonia Popular, pasando por Puerto Vicentini y Fontana y recorriendo unos 20 kilómetros con 4 viajes diarios en los que llevaba muchos pasajeros. Asimismo, el denominado Tranvía Rural de Colonia Baranda propiedad de la Compañía Forestal y Ganadera, llamado también Palocarril, pues sus rieles eran de quebracho, unía a la colonia con Resistencia ubicándose el inicio de la línea en las cercanías del arroyo Arazá.










