Honrar la memoria de los héroes de Malvinas
La identificación de los cuerpos de los 90 soldados argentinos, entre ellos 22 chaqueños, caídos en combate y que permanecían, desde 1982, enterrados sin sus respectivos nombres en el cementerio de Darwin en Malvinas, cerró un doloroso capítulo del conflicto bélico en el Atlántico Sur.
Hoy, a 36 años del desembarco argentino en las islas, 90 placas de granito negro con el nombre y apellido de cada uno de esos héroes reemplazan la leyenda “soldado argentino solo conocido por Dios”, para que sus familiares y también toda la sociedad argentina puedan rendir un homenaje a quienes perdieron la vida en defensa de la soberanía nacional, con el compromiso de mantener viva la memoria de aquellos que quedaron para siempre en suelo malvinense, de los que murieron en el Crucero General Belgrano y de no olvidar a los combatientes que regresaron al continente.
Celso Alegre, Ofelio Ávalos, Juan Ayala, Orlando Aylan, Ángel Benítez, Juan Carlos Dábalos, Carlos Agustín Ríos, Vladimiro Drvorak, Roberto Fernández, Eduardo Gómez, Rubén Horacio Gómez, Ireneo Mendoza, Luis Miño, Eleodoro Monzón, Juan Carlos Monzón, Carlos Omar Osyguss, Alberto Genaro Pavón, Rubén Norberto Ramírez, Darío Rolando Ríos, Julio Romero, Juan Carlos Trepo y Adolfo Víctor Vallejos son los 22 chaqueños caídos en Malvinas que permanecían enterrados como NN en el cementerio de Darwin y cuyos restos fueron identificados gracias al trabajo realizado por especialistas del Comité Internacional de la Cruz Roja y del Equipo Argentino de Antropología Forense.
Sus nombres nos recuerdan que el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas Georgias del Sur, Sandwich del Sur sigue vigente y responde a uno de los conflictos territoriales más antiguos del mundo, que comenzó en 1833, cuando el Reino Unido ocupó en forma ilegal las islas y desalojó a las autoridades argentinas en el archipiélago. Han pasado 185 años del comienzo de esa usurpación, que constituye uno de los pocos casos de colonialismo que se mantienen en pleno siglo XXI y se prolonga a raíz de la decisión de Gran Bretaña de no cumplir con las resoluciones dictadas por la Organización de Naciones Unidas. La recuperación de esos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía constituyen un objetivo permanente e irrenunciable de nuestro país, y así lo establece la propia Constitución Nacional que en la disposición transitoria primera de 1994 expresa claramente que “la Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional”.
Cabe recordar que, ya en el año 1960, la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución 1514 “Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales”, donde se planteó la necesidad de poner fin “rápida e incondicionalmente, al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones”. Por otra parte, diplomáticos y expertos con amplio conocimiento en la disputa que Argentina mantiene con el Reino Unido por las islas coinciden en observar que el principio de autodeterminación no es aplicable en este caso, debido que el Reino Unido ocupó Malvinas por la fuerza en 1833, expulsó a su población originaria y no permitió su retorno, vulnerando la integridad territorial argentina, quedando así descartada la posibilidad de aplicación del principio de autodeterminación, pues su ejercicio por parte de los habitantes de las islas, causaría el “quebrantamiento de la unidad nacional y la integridad territorial” de la Argentina.
La recuperación de la soberanía sobre las islas de manera pacífica es uno de los desafíos políticos y diplomáticos más importantes que tiene por delante la dirigencia argentina. Alcanzar ese objetivo, que debe trascender la coyuntura y los antagonismos políticos y sectoriales, será sin dudas la mejor manera de honrar la memoria de quienes participaron en el conflicto del Atlántico Sur.










