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El oro que buscan los gigantes de Internet

Millones de personas en todo el mundo viven maravilladas por lo que las tecnologías digitales ponen al alcance de sus manos: desde la comodidad del hogar se puede buscar un hotel donde alojarse durante las vacaciones, participar en una red social virtual, subir fotos que revelan gustos personales o intercambiar mensajes a través del correo electrónico, y todo esto (y mucho más) con servicios completamente gratuitos.

Pero como bien enseña la sabiduría popular, cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía. Y el reciente escándalo protagonizado por Facebook, la mayor red social del mundo con 2.167 millones de adherentes, volvió a poner la lupa sobre el verdadero objetivo de los gigantes de internet que ofrecen servicios sin cargo, que no es otra cosa que obtener información sobre gustos e intereses de sus usuarios. No es casual que la exitosa empresa del estadounidense Mark Zuckerberg remarque ya en la página de inicio de la red social que el servicio “es gratis y lo será siempre”.

Y lo aclara porque la estrategia de la compañía no es cobrar por lo que ofrece sino pedir al usuario que se registre para poder crear una cuenta, para lo cual primero tendrá que colocar en un formulario su nombre y apellido, número de teléfono móvil o correo electrónico, fecha de nacimiento y si es hombre o mujer. Pero eso es solo el comienzo. Una vez que se comienza a utilizar el servicio, tanto Facebook como Whatsapp, YouTube, Instagram, Google+, Linkedin, Twitter, Snapchat o Pinterest, por citar sólo las plataformas más populares, se dedican a recopilar y analizar todos los movimientos que el usuario hace cuando está navegando. Días atrás se supo que los gustos y las preferencias de 50 millones de norteamericanos fueron utilizados por los encargados de realizar la campaña que llevó a la presidencia de Estados Unidos a Donald Trump gracias, nada más ni nada menos, a la información que una consultora obtuvo de Facebook. Así lo reveló una serie de investigaciones periodísticas que dieron cuenta que la empresa británica de marketing político Cambridge Analytica, tuvo acceso a esa valiosa información. En rigor, los datos personales que facilitan los usuarios a las grandes compañías de Internet es oro en polvo para estas empresas, ya que les permite orientar la navegación en la red.

El activista norteamericano Eli Pariser explica mejor que nadie este nuevo fenómeno y señala que la lucha por recopilar datos personales es el nuevo campo de batalla de las grandes empresas. En su libro “El filtro burbuja: Cómo la web decide lo que leemos y lo que pensamos” advierte que Internet se ha convertido en una formidable herramienta para extraer y analizar datos de millones de personas. En ese sentido, señala que los principales cincuenta sitios web, desde CNN o Yahoo hasta MSN, instalan un promedio de 64 cookies y dispositivos de búsqueda personal. “Busca una palabra como ‘depresión’ en un diccionario online, y la página instalará en tu ordenador hasta 223 cookies y dispositivos de rastreo para que otras páginas web puedan seleccionarte como objetivo de antidepresivos. Comparte un artículo de cocina de ABC News, y puede que te acaben persiguiendo por Internet anuncios de ollas antiadherentes”, advierte Pariser en su libro que es el primero que analiza en forma detallada el fenómeno de la selección mediante algoritmos de empresas como Google o Facebook y explica las graves consecuencias que tiene esto sobre nuestra recepción de información y, en consecuencia, sobre nuestra forma de pensar y, por consiguiente, sobre el sistema democrático. Según la tesis que expone Pariser, llega un momento en que los algoritmos que utilizan estas empresas solo vincula al usuario con otros que piensan como él y que comparten los mismos gustos. “Cada uno de nosotros vive en un universo de información personalizada, una burbuja a la que solo acceden las noticias que se ajustan a nuestros intereses y preferencias, limitando la exposición a ideas, opiniones y realidades ajenas”, observa. Es evidente que con el advenimiento de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información el mundo ya no es lo que era. Es necesario que los usuarios de estas plataformas asuman una actitud crítica frente a estos nuevos usos y prácticas, para no caer en la trampa de ofrecer inocentemente valiosos datos personales que pueden ser utilizados incluso para fines inconfesables.

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