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Lideradas por estudiantes secundarios

Multitudes toman las calles de EEUU contra el libre acceso a las armas de fuego

Washington, 24 (AFP) - Una impresionante multitud de centenas de miles de jóvenes y adultos se aglomeraba el sábado en el centro de Washington, al igual que en decenas de otras ciudades de EEUU, en reclamo de medidas para controlar el acceso a las armas de fuego. Las marchas fueron convocadas y organizadas por jóvenes estudiantes, cansados de los periódicos tiroteos y matanzas en escuelas, que dejan unos 30.000 muertos a cada año en el país.

   Multitudes de adultos se sumaron a las manifestaciones, en lo que ya se considera una de las mayores protestas en más de 30 años. Más de 800 marchas se registraban el sábado en ciudades como Nueva York, Atlanta, Boston, Chicago, Cincinnati, Dallas, Houston, Miami, Minneapolis, Nashville y Seattle, entre muchas otras. 

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En la capital estadounidense, la multitud ocupó todo el espacio que va desde la Casa Blanca hasta el Capitolio, sede del Congreso, en directa apelación a los dos poderes responsables de terminar con la venta de armas “como si fuesen lápices”.

   Los oradores más ovacionados en Washington fueron varios de los  sobrevivientes de la masacre del mes pasado en un colegio de secundaria en Parkland, Florida, donde 14 estudiantes y tres adultos fueron muertos a balazos. “Súmense a nosotros o preocúpense, porque los electores van a  hablar”, dijo Cameron Kasky, sobreviviente de esa matanza.

Cuestión electoral

   David Hogg, otro de los sobrevivientes, dijo a la multitud que “podemos cambiar y vamos a cambiar este mundo. ¡Haremos de esto una cuestión electoral!”, dijo el joven líder de la marcha. Los manifestantes también saludaron con ovación a Toland Renee King, de apenas nueve años y nieta de Martin Luther King, quien pidió “un mundo sin armas”. “¿Cuántos más deben morir?”, preguntaban en la fría mañana de este sábado incontables pancartas, en referencia a la última matanza de Parkland. “¿Seré yo la próxima?”, rezaba el cartel que  llevaba una joven en medio de la multitud.

   “Libros, no armas, protejan a los jóvenes, no a las armas”, “¡Ya basta con las armas!”, eran otras consignas repetidas miles de veces en la marea humana que se movilizaba por  la Avenida Pensilvania, que une la Casa Blanca con el Capitolio, sede del Congreso. Formalmente, la “Marcha por Nuestras Vidas” reclamó la prohibición  de la comercialización de rifles de asalto como la venta libre de cargadores para armas semi-automáticas, y el refuerzo de controles de antecedentes de las personas interesadas en comprar armas.

Dirigencia política en la mira

   Sin embargo, la ira de los manifestantes se enfocó fundamentalmente en la dirigencia política, incapaz de articular una respuesta efectiva a la generalizada violencia con armas de fuego. “¡Estoy cansada! No quiero más que los políticos dediquen pensamientos y oraciones a esta tragedia. ¡Queremos acciones!  ¡Queremos que hagan algo! ¡Ya basta!”, dijo la estudiante Rose Gómez, de 17 años, quien se sumó a la marcha acompañada de toda su familia.

   Otros manifestantes pedían reformar la Segunda Enmienda, que consagra el derecho de los ciudadanos a poseer armas de fuego, mientras muchos otros reclamaban el fin de la influyente Asociación Nacional del Rifle (NRA), poderoso lobby que defiende la posesión de armas y que contribuye a campañas políticas.

   “No deberíamos tener armas en nuestra sociedad. Estos muchachos tienen toda la razón”, dijo Jeff Turchin, de 68 años, que aportó su voz a la protesta. El senador demócrata Chris Murphy, que representa al estado de Tennessee (donde 20 niños fueron asesinados a balazos en una escuela en 2012), dijo este sábado que el movimiento lanzado por los estudiantes “debe convertirse en una fuerza electoral”.

   Las marchas de este sábado tienen el apoyo de personalidades públicas estadounidenses. El actor George Clooney y su esposa Amal donaron medio millón de dólares para el movimiento. Oprah Winfrey y Steven Spielberg  también sumaron su apoyo, y el actor Bill Murray comparó las marchas del sábado con las protestas contra la guerra de Vietnam en la década de 1960. En el escenario principal, en el centro de Washington, los oradores se alternaban al micrófono con presentaciones de músicos como Ariana Grande, Jennifer Hudson, Demi Lovato y Miley Cyrus.

Alcance nacional

   Mientras el centro de la capital estadounidense era literalmente inundado por jóvenes, niños y adultos, lo mismo ocurría en casi aproximadamente un centenar de ciudades en todo el país. Una fue la localidad de Parkland, en  Florida, donde el mes pasado tuvo lugar la matanza en el colegio secundario. Allí miles de personas manifestaban en el parque Pine Trails, en el mismo lugar que hace poco más de un mes los vecinos se reunieron para realizar una vigilia en conmemoración de los 17 fallecidos. El sistema de trenes subterráneos de Washington funcionó con un servicio reforzado y se instalaron por el centro de la ciudad  más de 2.000 baños químicos móviles y enormes pantallas de video. Decenas de miles de residentes brindaron alojamiento a quienes llegaron desde otras ciudades a manifestarse en el centro del poder del país.

   “La vigilia fue una noche de duelo, pero este día es un día de activismo”, dijo Kuishawn Cole, estudiante de 17 años. “Es el día para decir que sí estamos tristes, pero que estamos haciendo algo para no ser otra estadística ni otra  víctima”. En Nueva York, se sumó a la marcha el músico Paul McCartney, quien caminaba en medio de la multitud. “Uno de mis mejores amigos fue víctima de violencia con arma de fuego cerca de aquí”, dijo McCartney, en referencia al asesinato a balazos de John Lennon, en 1980.

El lema: “Actuar”

   Aalayah Eastmond fue Washington para participar de la gigantesca manifestación y rendir homenaje a sus compañeros de escuela que no sobrevivieron. “Perdí dos amigos de mi clase, y otros seis fueron heridos”,  narró la joven de apenas 17 años. “Es necesario actuar. Esto no puede pasar de nuevo. En 36 días no han hecho nada. Vamos a luchar hasta que esto cambie”, apuntó.

   La ira de los jóvenes tiene un blanco preciso: la forma en que los poderes ejecutivo y legislativo evitan actuar en relación al control de armas, que muchos influyentes estadounidenses consideran un “derecho fundamental”. La controversia no es nueva. Alcanzó lo que parecía un punto de quiebre después de la matanza de 20 niños en una escuela de Sandy Hook, en 2012, pero el gobierno no logró torcer el brazo de la industria de armas y de la todopoderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA).

   Este sábado hubo 830 “marchas hermanas”, simultáneas con la de Washington, en incontables ciudades del país, donde las armas de fuego dejan más de 30.000 muertos a cada año. En la víspera de las protestas, el gobierno de Trump propuso este viernes la completa prohibición de los mortales “bump  stocks”, unos dispositivos que en la práctica convierten rifles de asalto en armas automáticas. La propuesta propone un plazo de 90 días para recibir  comentarios y modificaciones antes de convertirse en ley. Varios “bump stocks” fueron empleados por el tirador que masacró a la multitud que asistía a un concierto en Las Vegas el 1 de octubre de 2017, dejando 58 muertos y más de 850 heridos.

Testigos directos

   La generación que tomó las calles este fin de semana se identifica como la “generación Columbine”, en referencia a la matanza perpetrada en la secundaria de Colorado en 1999, donde dos estudiantes mataron a tiros a 12 compañeros y un profesor. Así, esta generación pasó prácticamente toda su infancia y adolescencia con el temor de que sus escuelas sean escenario de nuevas matanzas generalizadas.

   Todos los estudiantes ya se habituaron a los ejercicios de emergencia en sus escuelas para casos de tiroteos y ataques con armas de fuego. Según el Washington Post, desde la matanza de Columbine en 1999 nada menos que 187.000 estudiantes estadounidenses fueron testigos directos de ataques en masa y tiroteos en las escuelas del país.

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