Brasil: decenas de miles despidieron a la concejala asesinada
Río de Janeiro, 15 (AFP) – Una multitud dios su último adiós este jueves con una gigantesca marcha marcada por la indignación y la congoja a la concejal Marielle Franco, asesinada el jueves a balazos en pleno centro de Río. El asesinato de la dirigente del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), de 38 años, causó conmoción dentro y fuera de Brasil y llegó a ser el asunto más comentado en Twitter, con etiquetas como #MariellePresente.
En mensajes y comunicados, la ONU y figuras del mundo del espectáculo y del deporte pidieron esclarecer el crimen de una firme defensora de los derechos de las mujeres, de los negros, de los habitantes de las favelas y de la comunidad LGBT, grupos de referencia en los que ella misma se enmarcaba. El féretro fue conducido por la tarde al cementerio de Cajú, al norte de Río, donde ante decenas de parientes y allegados, un cura católico clamó por justicia y pidió que la sangre de Marielle Franco “fecunde nuestra tierra”.

Los manifestantes, muchos vestidos de negro, fustigaron a la Policía Militar (PM), acusada habitualmente de abusos y corrupción, y reclamaron el fin de la intervención militar en Río que el presidente Michel Temer decretó hace un mes. “No acabó, debe acabar, quiero el fin de la Policía Militar”, coreaba la multitud. “Basta de muerte, de intervención, llegó la hora de la reacción”, se oía también.
El crimen tuvo lugar en el marco de una situación crítica de los organismos de seguridad, atravesados por acusaciones sobre su asociación con el narcotráfico, formación de milicias parapoliciales, escuadrones de la muerte y otros graves delitos. “La responsabilidad de este crimen cae sobre el presidente Temer, el gobernador Luiz Pezão y el intendente Marcelo Crivella”, afirmó Ana Brandao, también negra, de 48 años, trabajadora de una fundación.

“Es un genocidio negro. Tantos jóvenes muriendo. No estamos acá sólo por ella, sino por todos nosotros”, dice Marlon Eduardo, estudiante de sociología de 20 años, de la Baixada Fluminense. Con la presencia insigne de Chico Buarque frente a la Asamblea Legislativa de Río, la muchedumbre estalló a menudo en gritos de “Fora Temer”. Las protestas también se extendieron a decenas de otras ciudades y a São Paulo.
La política y el crimen
El presidente Temer calificó el asesinato de “inadmisible” y denunció “un atentado contra la democracia y el estado de derecho”, en un video divulgado en redes sociales. Su ministro de Seguridad, Raul Jungmann, denunció “un crimen bárbaro que trata de silenciar a una persona que defendía a las comunidades de Río”, aunque se abstuvo de opinar sobre los ejecutantes.
Marielle Franco fue abatida a bordo de un vehículo en el centro de Río, junto al conductor, cuando regresaba de un acto de mujeres negras. Su asesora de prensa sobrevivió al ataque.
Denuncias de atropellos policiales
“Independientemente de la motivación de los autores de la ejecución, lo que ocurrió ayer fue un asesinato político”, afirmó Silvia Ramos, coordinadora del Observatorio de la Intervención Militar, al que pertenecía Marielle Franco.

“Se trata de un nuevo grado de profundización de las dinámicas de la violencia en Rio de Janeiro. La muerte de Marielle representa una amenaza para los activistas de las favelas, de los líderes comunitarios y de los defensores de los derechos”, agregó la investigadora en un comunicado.
Franco denunció en las últimas semanas el incremento de la violencia policial en las favelas y se opuso a la intervención militar de Río. Hace dos semanas, Franco asumió la función de relatora de la Comisión de la Concejalía de Río, encargada de vigilar la actuación de las tropas militares de la intervención, algo sin precedentes desde el retorno de la democracia en 1985.
En ese carácter, presentó públicamente la semana pasada la denuncia de los pobladores de la favela de Acarí contra la Policía Militar (PM). Ellos se quejaban de torturas, apaleamientos y humillación a los jóvenes, allanamientos por la fuerza sin orden judicial, práctica habitual en las comunidades pobres de Río, pero potenciadas desde el inicio de la intervención militar. Marielle catalogó a los grupos de choque de la PM como “batallón de la muerte”. La policía militar de Río de Janeiro fue catalogada en un informe de Amnesty Internacional como la policía que más mata en el mundo.
Nacida y criada en el complejo de favelas de Maré, Marielle se había graduado en sociología y era master en Administración Pública. Franco había entrado en la Cámara Municipal de Río en 2016, como quinta concejal más votada, con 46.000 sufragios.

Repudio mundial
El brutal asesinato de Marielle fue repudiado no sólo en Brasil, sino en diversas capitales del mundo, donde cientos de miles reclamaron una amplia investigación y respuestas claras sobre los responsables del crimen. Así sucedió en Dublín, Londres, Montreal, Washington, Nueva York, Barcelona, Bogotá, París, Berlín, Lisboa, Madrid, entre otras.
¿Balas Policiales?
Nuevas protestas se organizaban para este sábado en Rio de Janeiro, en medio de todo tipo de versiones sobre el crimen, que incluso apuntan a que las municiones usadas pertenecía a un lote comprado por la Policía Federal (PF). Aparte de la investigación sobre el homicidio “se abrió una pesquisa en el ámbito de la Policía Federal para determinar el origen de las municiones y las circunstancias de los cartuchos hallados en el lugar del crimen”, indicó la PF en un comunicado.
Previamente a ese anuncio, TV Globo aseguró que las balas de calibre 9 mm usadas en el asesinato formaban parte de un lote adquirido por la Policía Federal en diciembre de 2006. Las paredes del Consejo Municipal, en la plaza Cinelandia, estaban también cubiertas de pintadas contra la policía y contra el gobierno del presidente Michel Temer. El ataque tuvo lugar en el centro de la ciudad, ante decenas de testigos, y hubo al menos trece disparos realizados a unos dos metros de distancia. Junto a la concejal, que recibió cuatro impactos de bala en la cabeza, murió el conductor del vehículo, Anderson Gomes. Otra pasajera, su asistente de prensa, recibió sólo esquirlas.
Los grandes diarios de Río consagraron sus portadas y varias páginas a las manifestaciones. O Globo y O Dia citaron una frase de Marielle Franco un día antes de su muerte en las redes sociales: “¿Cuántos más tendrán que morir?”. El mensaje se refería a la muerte de un joven que salía de una iglesia, debido a un abuso policial.
P Folha de São Paulo dijo que el asesinato de la concejal “despertó un gigante dormido” a meses de las elecciones generales de octubre, al generar las mayores manifestaciones de la izquierda que hasta ahora nunca consiguió movilizar de manera duradera a sus bases contra las medidas de austeridad de Temer. “Mataron a mi madre y a más de 46.000 electores”, escribió en Twitter Luyara Santos, hija de Marielle, aludiendo al número de votos con los que su madre fue elegida concejal en 2016.










