Un planeta sorprendente
Por Juan Antonio Alberto- La Tierra es uno de los planetas del sistema solar . Un astro sin luz propia que recibe la energía del Sol. El Sol es una de las cien mil millones de estrellas de la galaxia llamada Vía Láctea. Una estrella roja, ubicada más cerca del borde exterior de la gala-xia que de su centro, y que no es ni de las más grandes ni especialmente distinta de otros muchos millones de estrellas similares a ella; pero de la que se origina la energía que hace posible la existencia de los únicos seres vivos que conocemos en el Universo. La magnitud del Universo, formado por miles de millones de galaxias similares a la Vía Láctea, es tan enorme que nos resulta increíble de concebir. La Tierra posee un satélite especialmente grande, llamado Luna.
La Tierra, como todos los planetas del sistema solar, tiene forma esférica y gira alre-dedor de un eje en el espacio. A ese eje imaginario se lo llama eje de rotación y a los puntos extremos de dicho eje, polos. Al plano que corta en forma perpendicular al eje de rotación en su punto medio se lo denomina plano del Ecuador.

La Tierra... ¿es realmente una esfera perfecta?
Rigurosas y complejas mediciones astronómicas han determinado que el radio ecuatorial y el radio polar poseen distintas longitudes, las que oscilan entre 6357 km (radio polar) y 6378 km (radio ecuatorial), lo que a su vez si hacemos un corte vertical a través de los polos, permite observar un perfil de la Tierra más elíptico que circular. Una elipse que gira alrededor de su eje menor da como resultado un cuerpo denomi-nado elipsoide de revolución o elipsoide achatado, en conclusión podemos decir que nuestro planeta tiene una forma de elipsoide achatado en los polos, aunque no con mucha exageración ya que la diferencia entre ambos radios es tan sólo de unos 42 km (21 al norte más 21 al sur). Pero debido a que la superficie terrestre presenta irregularidades por su relieve accidentado se dice que la Tierra tiene una forma parti-cular y propia a la que se designa geoide.
La geodesia (del griego geödaisia; de gêo: tierra y daiö: dividir; es decir dividir la tie-rra), es la ciencia que se ocupa de determinar la forma exacta de nuestro planeta, además de medirlo. Ya los griegos hace miles de años desarrollaron la geometría (del griego geometría y este de geömetra; de gêo: tierra y metron: medida; es decir medida de la tierra) animados por el deseo de conocer las formas y dimensiones del mundo en que vivían.
Haciendo un poco de historia, entre los griegos el poeta Hesiodo (Siglo VIII a.C.) ideo la teoría que la Tierra tenía forma de disco aplanado que flotaba en aguas primordia-les. Los filósofos Anaximandro (Siglo VII a.C.). Anaxágoras y Demócrito concibieron nuestro planeta como un cilindro, idea que habían sostenido ya los antiguos astróno-mos egipcios.

Cabe recordar que fue Pitágoras (Siglo V a.C) el que primero tuvo la intuición de la esfericidad de nuestro planeta, pero el mérito de comprobar dicha concepción le correspondió a Aristóteles, filósofo y naturalista del Siglo IV a.C. que dio como prueba, de ello, los eclipses de luna. Sin embargo le cupo, primero, a Eratóstene en el Siglo III a.C. medir el valor de un arco de meridiano terrestre teniendo en cuenta la distancia entre Siena (actual Assuan) y Alejandría y los ángulos que formaban los rayos solares sobre sendos cuadrantes solares fijados verticalmente al suelo en ambas localidades; posteriormente entre el año 827 a 828 d.C. cuatro astrónomos árabes dirigidos por el Califa de Bagdad, Al Amamún, calcularon el largo de un grado de meridiano terrestre No obstante durante toda la Edad Media prevaleció la hipótesis de una Tierra con for-ma aplanada; por lo tanto estas medidas permanecieron casi ignoradas hasta el Siglo XV, cuando debido al gran desarrollo de las investigaciones de la Geografía, Biología, Física y Astronomía comenzó a objetarse la teoría de la Tierra plana y se arraigó la idea de un planeta esférico. Dentro de esta certeza se cumplió la proeza de Colón, quien al descubrir América Central, abrió el camino a las exploraciones geográficas del siglo XVI y sus sucedáneas. Además a comienzos del Siglo XVI, el navegante portugués Fernando de Magallanes demostró, de modo concluyente, la esfericidad de la Tierra al realizar la primera circunnavegación del globo.



Ya en el Siglo XX, hasta principios de los años sesenta, en los libros de geografía de la escuela primaria y secundaria se comprobaba la forma esférica de la Tierra con los ejemplos bien difundidos de los eclipses, del barco que se aleja o acerca con respecto al horizonte, etc. A mediados de la misma década el tema se volvió más sencillo: las imágenes obtenidas desde el exterior, a través de los viajes al espacio, sustituyeron y corroboraron o corrigieron los razonamientos antiguos.
En otras épocas, el tamaño del mundo era el de la superficie que dominaban los habi-tantes de una determinada región, es decir su espacio conocido. Por lo tanto los fe-nómenos naturales que los afectaban eran de carácter mundial, rodeados de una concepción mística o fatídica, así una gran inundación podía transformarse en la leyenda del diluvio universal, y un terremoto o la erupción de un volcán eran el presagio del fin del mundo.
Con los avances de las ciencias y la tecnología el concepto de espacio se hizo más accesible y las distancias menores. En la pantalla de un televisor se pueden observar espectáculos que se realiza a miles de kilómetros de distancia, catástrofes que afectan el otro extremo del mundo, o más aún el recorrido de hombres en la superficie lunar o robots en Marte.
Fuentes:
http://La Ciencia para Todos. Biblioteca Digital\omega.ilce.edu.mx_3000\sites\ciencia\html\astronomia.html http://www.mundofree.com/diomedes/index.html https://www.pinterest.es/pin/269019777715869251/










