La participación de la mujer en la medicina
Un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo advierte que las mujeres siguen teniendo menos posibilidades que los hombres para participar en el mercado del trabajo en gran parte del mundo. La Argentina no escapa a esa regla, pero en algunas profesiones la brecha generada por la desigualdad de género parece comenzar a acortarse, como ocurre en la medicina donde la participación de la mujer ha registrado un sensible incremento en los últimos años.
A raíz de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, celebrado el jueves último, se conocieron a lo largo de la semana historias de mujeres que a fuerza de empuje, constancia y de una férrea voluntad para cambiar las reglas en una sociedad donde predomina lo masculino lograron abrir caminos en el mundo del trabajo. Así, se conoció, entre otros, el caso de las mujeres médicas que desarrollan su labor en el Hospital Garrahan de la Ciudad de Buenos Aires, especializado en salud infantil de alta complejidad que se destaca, entre otras cosas, por tener el 70 por ciento de personal femenino y con mujeres que ocupan ocho de los 14 cargos de gestión que funcionan en ese centro de salud que atiende alrededor de 600 mil consultas por año de niños y adolescentes de todo el país. Si bien el caso del Garrahan es una excepción a la regla, según los datos que aporta el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino, la participación de la mujer en el mundo de los servicios médicos creció en los últimos 20 años en el país.
En un artículo titulado “El rol de la mujer en la medicina” publicado en la Revista Argentina de Dermatología, la doctora Lidia E. Valle junto a sus colegas Amalia Bores e Inés Bores observan que hasta finales del siglo XIX, el protagonismo en la escena del poder era exclusivamente masculino en nuestro país, y que en esos años la mujer todavía no había logrado su emancipación en los planos jurídico, político y civil, a tal punto que pasaba de la tutela paterna a la del esposo. Aún casada requería el consentimiento del cónyuge para disponer de los bienes que les eran propios. “Existía un rígido modelo femenino tradicional que disponía actividades que eran propias de la mujer de acuerdo a su condición económica. Así, las representantes de la elite dirigían entidades de beneficencia, las de clase media y aquellas venidas a menos se dedicaban a la enseñanza, mientras que las pertenecientes a la clase baja, realizaban trabajos de confección, lencería, bordado, pasamanería y otras actividades artesanales en su domicilio o bien en talleres”, explican las autoras, a la vez que observan que con el paso de los años la sociedad argentina experimentó lentas transformaciones que permitieron correr el velo de la rígida estructuración de la sociedad de la época, facilitando el acceso de mujeres a la educación superior. Será recién en la década de los años 20 cuando figuras como Julieta Lanteri, Elvira Rawson y Alicia Moreau, todas médicas, se destacan por sus actividades políticas y por ser pioneras en la lucha para promover el protagonismo cívico de las mujeres argentinas. No debe olvidarse a Cecilia Grierson, hija de una familia de inmigrantes escoceses, que fue la primera mujer que egresó de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires, en 1889, cuando no solo esa casa de estudios sino casi todos los ámbitos de estudios, de trabajo y de la vida social y política estaban dominados exclusivamente por varones. Pero los tiempos han cambiado y en este siglo 21 cada vez son más las mujeres que reclaman por el pleno reconocimiento de sus derechos laborales y sociales, a la vez que exigen igualdad de oportunidades para ocupar puestos o áreas que hasta hace pocos años eran patrimonio exclusivo de los hombres. Sin embargo, todavía persisten desigualdades, tanto en los salarios como en el acceso a cargos de mayor relevancia, de manera que es de esperar que así como la participación de la mujer ha ido creciendo en los últimos años en la medicina argentina, ocurra lo mismo en todos los ámbitos de la sociedad.










