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Grandes desafíos para la seguridad alimentaria

En la última Conferencia Regional de la FAO que se celebró esta semana en Jamaica, los representantes del sector privado y de gobiernos de distintos países de América Latina y el Caribe coincidieron en destacar la importancia de luchar contra el hambre, la extrema pobreza, la obesidad y el cambio climático que amenaza a la agricultura.

En el encuentro se advirtió sobre el drama de millones de habitantes rurales de los países de la región que viven en la extrema pobreza, al mismo tiempo que la obesidad se ha vuelto una epidemia y la lucha contra el hambre no muestra señales de avances significativos. Se trata, en suma, de los grandes desafíos que enfrenta la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe. Cabe destacar, por otra parte, que en este encuentro participaron empresarios argentinos que forman parte de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios -COPAL- y que, como sector privado, presentaron una declaración en la que plantearon la necesidad de promover medidas para lograr una alimentación nutritiva, suficiente y saludable en todos los países de la región. En ese sentido, la entidad que reúne a 37 cámaras de la industria alimentos y bebidas de la Argentina, observó que todos los eslabones de la cadena agroalimentaria son igual de importantes y deben ser abordados de manera integral, y destacó que el objetivo de alcanzar una alimentación suficiente en cantidad, nutritiva y saludable requiere de un sector agrícola robusto y competitivo y de una industria innovadora.

También planteó la necesidad de promover inversiones para la competitividad del pequeño productor agrícola, con una política bien definida hacia la agricultura familiar, que pueda generar réditos para la seguridad alimentaria y nutricional. En ese sentido, se propuso además la promoción de la asociatividad y de modelos empresariales exitosos aplicados a estos sistemas de producción, como mecanismos para reducir costos, lograr economías de escala, procurar y explotar la conectividad tecnológica y crear las condiciones de prosperidad de largo plazo que aseguren la permanencia de la actividad familiar.

La Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios observó que mientras en el mundo 800 millones de personas están desnutridas y padecen hambre, una tercera parte de los alimentos producidos se pierden o se desperdician, lo que obliga a promover sistemas alimentarios eficientes y sostenibles, no sólo poniendo énfasis en la producción, sino también en las causas y los efectos de la pérdida y el desperdicio de alimentos, con el objetivo de producir más y mejor. En este punto debe recordarse que el problema de los desperdicios de alimentos también está presente en nuestro país, donde cada año se tiran 16 millones de toneladas a la basura pese a que cerca del 32 por ciento de la población vive en situación de pobreza. En relación a esta problemática, merece destacarse la iniciativa de la Red de Bancos de Alimentos de la Argentina que lanzó una campaña para juntar firmas con una petición para que el Congreso de la Nación apruebe la reincorporación del artículo 9 a la llamada Ley Donal que incentiva la donación de alimentos. Pero así como es necesario contar con una ley nacional que incentive las donaciones, para que cadenas de supermercados, restaurantes y comercios que elaboran y comercializan productos alimenticios contribuyan con la lucha contra el hambre, también es importante tomar nota de las propuestas planteadas por la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios en el seno de la última Conferencia Regional de la FAO para hacer frente a los desafíos que presenta la seguridad alimentaria en los países de América Latina, que lamentablemente continúa siendo la región con mayor desigualdad del mundo entre los que más tienen y los más desposeídos.

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