Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°
La página del lunes

Déficit moral

En medio de la permanente crispación en la que vivimos los argentinos, un tema del que más se habla es el “déficit fiscal”, lo que traducido en el lenguaje cotidiano es que el Estado gasta mucho más de lo que recauda. Y eso que todos reconocen que tenemos una de las cargas tributarias más grandes del planeta. Como excusa se habla y se habló siempre de “la herencia recibida” y de “la ayuda a los que menos tienen”.

Los que venimos de fines de la década del 60, principios del setenta, nos preguntamos cómo hacían los gobiernos para pagar sus cuentas sin tener, como hoy, los ingresos del IVA (¡21 por ciento!), del impuesto a las ganancias, a los ingresos brutos, al cheque, sin los peajes y tantos otros. Sin duda alguna hay que afirmar que si bien creció exponencialmente la presión tributaria, también lo hicieron la pobreza y la indigencia y por supuesto la corrupción. ¡Algo es algo!

Pero así y todo, con este desmesurado déficit fiscal, no es lo peor que nos está pasando a los argentinos. La peor pérdida es la falta de apego y respeto a las leyes, el culto por la trampa de todo tipo y de todos, en una palabra la corrupción. Desde los más altos funcionarios de los tres poderes hasta el que ejerce en la sociedad la más humilde de las funciones, comportamiento en muchos casos festejado como “viveza criolla”. Aquello de “hecha la ley, hecha la trampa” es moneda corriente y una especie de aforismo que no necesita demostración. Todo esto constituye lo que podría calificarse como “déficit moral”.

Defensa de privilegios

Da la impresión de que hay dos planos en el accionar de todos los días, uno que es el que todos ven y otro que subyace, que es oculto y que aflora para justificar los reclamos. Muchas de las movilizaciones que se ven todos los días en ciudades y rutas más que para defender posiciones y derechos son para preservar y aquilatar privilegios. Casa sector, cada gremio se rasca para adentro y le interesa un pito el resto de la sociedad.

Sin ir más lejos, en la semana que pasó, el gremio de los empleados de banco, uno de los que mejores salarios y mayores beneficios tienen, hizo medidas de fuerza (está en todo su derecho) por no estar de acuerdo con sus empleadores en la paritaria de este año. Sin embargo, pensó sólo en sus miembros y no tuvo en cuenta que muchos argentinos se vieron privados por dos días de reunirse con los haberes de sus magras jubilaciones, pensiones de todo tipo, asignaciones universales por hijos y embarazadas y otras ayudas más y que, además, provocaron el caos en los días siguientes por la acumulación de beneficiarios, máxime en momentos en que casi todos esos beneficios están bancarizados. Es increíble que no se puedan entablar negociaciones civilizadas, más cuando en algunos casos banqueros y bancarios están de ambos lados del mostrador, sin perjudicar a los demás.

Paros y solidaridad

La mayoría de los gremios muchos de ellos con buenos sueldos y llenos de privilegios- como los choferes de colectivos, los camioneros y en entes públicos autárquicos, sólo piensan en sus salarios y beneficios y no en la sociedad que hace posible que desarrollen su actividad y entonces acuden a una medida extrema como es el paro en primera instancia, desvirtuando el valor de una medida de fuerza que debería ser el último recurso. Esto demuestra que se ha perdido la capacidad de negociación y se apela a lo más fácil. Se ha perdido el sentido de que se vive en una comunidad en la que se tienen derechos (no privilegios) pero también se tienen obligaciones. Y esto demuestra que el déficit es mucho más ético y moral que económico.

Un botón de muestra

Baste para esto un botón de muestra. A principios de este año un dirigente gremial de la CTA en la Legislatura provincial, Héctor Retamozo, hizo conocer en el portal “Chaco Día por Día” un primer informe sobre el personal de planta permanente de la Cámara de Diputados del Chaco, considerando que “este tema está encriptado, no se conoce como debiera ser y es la forma que encontraron para entregar dinero a ciertas y determinadas personas sin contraprestación alguna”. Se afirma, sin que nadie lo haya desmentido que en el Presupuesto del Poder para 2018 figuran 1.862 agentes discriminados de la siguiente manera: 32 diputados; 10 secretarios de Cámara; 4 Prosecretarios; 1 Director General; 247 Directores; 135 Subdirectores; 195 Jefes de Departamento de Primera; 144 Jefes de Departamento de Segunda; 147 Técnicos Administrativos de Primera; 146 Oficiales Mayores de Segunda y 382 Ayudantes de Cuarta. Como conclusión, el dirigente afirma que “hay que comparar la página del Poder que publica los cargos y estructuras existentes, que son aproximadamente 340 agentes, con el Presupuesto para el año 2018, donde figuran 1.862 agentes”; y se pregunta, “¿dónde están estos agentes que perciben puntualmente sus haberes?”.

El denunciante dijo que “depende de nosotros revertir estas medidas de ocultamiento, de secretos guardados bajo siete llaves. Por eso no se publican los listados del personal de planta permanente, porque quedarían al descubierto las maniobras con recursos del Poder Legislativo”. De ser esto así, es una prueba fehaciente de lo que afirmamos arriba y una demostración de que el déficit fiscal (la plata no alcanza) es una cabal consecuencia del déficit moral (la corrupción).

Te puede interesar