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La semilla, clave para la agroalimentación

No son de las grandes corporaciones. Es más, no tienen la menor idea de qué son ellas. Solo intercambian semillas para mejorar sus pequeños lotes de cultivos y así subsistir.

“De la chacra a la mesa”, como dicen orgullosos, ofrecen una amplia diversidad de productos y subproductos orgánicos sin agroquímicos, sanos y a buen precio, a través de lo que es la Feria de la Semilla, que es un evento anual organizada por el Gobierno del Chaco a través del Ministerio de Producción, el INTA, la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación (SAF) y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación / Prohuerta y los municipios.

Es bueno expresar en tal sentido que la semilla tiene un valor enorme a la hora de hablar de una provincia y un país que tienen fuerza agroalimentaria. Pero empecemos por los chicos, es decir, de los pequeños productores que tienen la necesidad de intercambiar la semilla para la siembra de productos de huerta que les permite la alimentación propia y luego la venta en un reducido mercado, que sigue desorganizado y en el cual es necesario establecer un esquema de reconversión y seguimiento a los fines de consolidar un modelo a agroalimentario en pequeña escala.

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El modelo de agricultura familiar y venta sin intermediarios que se materializa en las ferias francas continúa sumando adeptos que ven en esta actividad una salida laboral digna. Pero hay que organizarlos mejor y con esquemas de producción acordes a la demanda, buscando nuevos mercados, y allí el Estado con todos sus organismos debe estar para orientarlos.

Hay, en nuestro Chaco, sobre todo en la zona central, una gran franja de pequeños productores que no pueden ni deben seguir sembrando algodón en pequeña escala. Deben reconvertirse, y la horticultura bien organizada tiene futuro, porque hay un mercado que cada vez demanda más el consumo verde.

Este es un modelo productivo sustentable no solamente para la subsistencia del productor, sino también para la obtención de alimentos que aportan riqueza al país.

En otra escala

Recientemente se dio a conocer un trabajo sobre la semilla argentina por parte de la Bolsa de Comercio de Rosario. Allí, varios analistas destacan que surge que la Argentina se consolidó como un referente en el rubro a nivel mundial, integrando el top ten. A su vez el sector da trabajo a más de 115.000 familias.

El país, como productor agropecuario, es uno de los más importantes del mundo. Este liderazgo viene acompañado de la capacidad de producir semillas y de esta manera abastecer el mercado. La industria semillera en el país arrojó números claves para la economía nacional y el trabajo. Este sector económico está compuesto por 2600 empresas y genera más de 115.000 empleos.

Estas cifras son resultados de un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, que posiciona al mercado de semillas nacional entre el top ten del mundo. La producción de este rubro tiene una historia casi centenaria en Argentina, cuyas empresas son las encargadas de colocar valor a la cadena de producción y dedicarse a la investigación y desarrollo de las semillas.

Del informe elaborado por Julio Calzada y Blas Rodilla, el polo de fabricación se sitúa en la región centro, comprendida entre las localidades de Pergamino, Venado Tuerto y Rosario.

Además de los proveedores, los laboratorios juegan un rol fundamental en el perfeccionamiento del producto. Según los registros Instituto Nacional de la Semilla (Inase), el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) lidera la investigación y el desarrollo de nuevas variedades vegetales mediante programas de mejoramiento genético y es el mayor obtentor.

El ranking económico

Con más de 2600 empresas, que incluyen 337 obtentores, 897 multiplicadores, 716 comercializadores y 126 laboratorios, Argentina se sitúa novena en el mercado internacional de semillas, resume el sitio Agrofy. De esta manera el rubro produce 900.000 toneladas, equivalente a mil millones de dólares. Por su parte, en el territorio latinoamericano se encuentra segunda detrás de Brasil.

En cuanto a la dimensión social, la producción de semilla aparte de liderar las exportaciones, se consolidó como un gran generador de trabajo. El sector emplea a más de 115.000 argentinos de manera directa e indirecta. Desde la BCR explicaron: “La demanda es intensiva en personal con alta especialización en el área de investigación y desarrollo, lo que conlleva la necesidad de capacitación y formación constante, característica diferenciadora respecto de las demás industrias”.

Inseguridad rural: a no mirar para otro lado

Los productores y toda la familia agropecuaria, aunque se pretenda minimizar el impacto, comienzan a sentir mucha preocupación ante los casos de inseguridad rural. Es que no es para menos, ni es una sensación: los mismos informes oficiales lo aseguran. El robo de ganado, el cuatrerismo, el hurto de herramientas y de maquinarias agrícolas golpean muy fuerte a los productores. Y se suman a ello algunos casos como del productor Ubaldo Rensi, presidente de la Sociedad Rural de Pinedo -el pasado lunes 12 de febrero cerca de las 23.15, cuatro trabajadores de su empresa fueron reducidos por dos grupos de asaltantes con el rostro encubierto y otro grupo ingresó a la vivienda familiar donde maniataron a dos jóvenes y sustrajeron 150.000 pesos y 3000 dólares, además de cuatro armas de fuego y cuatro celulares-.

En zonas de Machagai, Plaza y parte de Quitilipi, el cuatrerismo sigue mostrando plena actividad, y es un tema en el cual es necesario consensuar medidas en forma conjunta y de las cuales, también, deben ser partícipes el Poder Judicial y el Poder Legislativo.

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