Crisis humanitaria y éxodo en Venezuela
La crisis humanitaria en Venezuela se agrava con el paso de los días, obligando a miles de mujeres, niños y hombres a huir en forma desesperada hacia Colombia y también Brasil. La ciudad venezolana de San Antonio de Táchira es testigo en estas horas del dramático éxodo que viven muchas familias que intentan cruzar la frontera con lo puesto hacia suelo colombiano, a través del puente internacional Simón Bolívar, mientras el gobierno de Juan Manuel Santos intenta mantener bajo control la difícil situación.
El fuerte desabastecimiento de alimentos y medicamentos que vienen padeciendo millones de venezolanos se ha vuelto insoportable incluso para muchos que todavía justificaban los errores imperdonables del régimen de Nicolás Maduro, un régimen encerrado en sí mismo incapaz de comprender el sufrimiento de quienes se aventuran a cruzar la frontera sin nada más que la desesperación y el desconcierto.
La profundización de la crisis sorprendió a las autoridades de la pequeña ciudad de Cúcuta, en la frontera con Venezuela, donde el aluvión de venezolanos puso en jaque a este poblado que, además, tiene una alta tasa de desempleo. El jefe comunal, César Rojas, dijo que a su municipio no le compete lidiar con el drama de los refugiados venezolanos, tras reconocer que la situación se salió de control debido a la avalancha de familias que llegaron en los últimos días. Pero eso no es todo, el gobernante fue más allá y pidió a los vecinos de esa localidad colombiana que no alquilen casas o habitaciones a ciudadanos desconocidos. Con este escenario de fondo, el gobierno colombiano anunció que adoptará una serie de medidas migratorias para controlar el flujo de venezolanos en la frontera, y una de ellas es la suspensión de tarjetas de movilidad fronteriza, un instrumento legal que hasta antes de la crisis permitía cruzar la frontera entre ambos países de manera más sencilla. Distintos medios de comunicación colombianos informaron que esta situación generó un clima de tensión en el puente Simón Bolívar que une a los dos países y que se generaron enfrentamientos con la policía por la cantidad de personas agolpadas del lado venezolano.
La inesperada ola migratoria también puso en crisis a sectores claves para los colombianos como la salud y la educación, en las localidades cercanas a la frontera con Venezuela. Ante la masiva llegada de venezolanos a su país, el presidente de Colombia Juan Manuel Santos pidió a sus connacionales que eviten caer en prácticas xenófobas y que muestren solidaridad con las familias refugiadas.
Pero Colombia no es el único país que se ve afectado por el drama venezolano. En Brasil, la localidad de Boa Vista, capital del estado de Roraima, fronterizo con Venezuela, recibió a unos 40.000 venezolanos que huyen de la crisis. Según explicaron las autoridades brasileñas, el flujo migratorio llega primero al pueblo brasileño de Pacaraima, frontera con la localidad venezolana de Santa Helena de Uairén. Desde ahí los migrantes siguen su camino y se dirigen, muchos de ellos a pie, a Boa Vista, ubicada a unos 200 kilómetros de distancia. A raíz de esta emergencia, la Universidad Federal de Roraima realizó un sondeo entre los refugiados para poder contar con datos que permitan abordar la difícil situación. Según una encuesta realizada por esa casa de estudios, la migración venezolana es joven, ya que el 72% de los que cruzaron la frontera en estas circunstancias tiene entre 20 y 39 años, y tienen además una alta escolaridad (el 32%). El problema es que en Roraima el sector industrial es prácticamente inexistente y la economía se basa en el servicio público, y según las autoridades falta trabajo incluso para los locales.
Los desaciertos y abusos del régimen venezolano han colocado en una difícil situación a millones de venezolanos que padecen la falta de alimentos y medicamentos básicos. También ha generado tensiones sociales en ciudades fronterizas de Colombia y Brasil, por lo que es de esperar que la comunidad internacional exija al gobierno de Nicolás Maduro que adopte medidas para poner fin a la crisis social, económica y política que golpea a Venezuela.










