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El Chaco tiene su historia venciendo a la lepra

En el Día Mundial Contra la Lepra, los especialistas del Ministerio de Salud Pública hicieron un llamado para tener en cuenta esta enfermedad, concienciar y enfatizar en la necesidad del diagnóstico temprano y tratamiento continuado. La cartera sanitaria a través de su Programa Provincial brinda tratamiento gratuito a los chaqueños que la padecen.

La lepra es una enfermedad curable, causada por un microbio —el mycobacterium leprae— que afecta principalmente la piel y los nervios periféricos. Se transmite de una persona enferma —el paciente bacilífero— a una persona sana susceptible, a través de un contacto estrecho y por un período prolongado. En los casos más graves, si no se realiza un diagnóstico precoz y un tratamiento regular y completo, puede generar discapacidades físicas, permanentes y progresivas, así como también dificultad en las relaciones sociales, laborales y familiares, a causa del temor y el rechazo que la lepra históricamente provoca. Con el tratamiento oportuno la lepra tiene cura. Desde el Programa Provincial de Lepra y el Centro Dermatológico Dr. Manuel M. Giménez se trabaja para lograr la interrupción de la transmisión del mycobacterium leprae, el diagnóstico precoz de casos nuevos y el control de sus contactos para garantizar de forma continua y gratuita la distribución de la medicación. Además, se llevan adelante jornadas de educación del equipo de salud y la comunidad para lograr la inserción social de las personas afectadas y sus allegados.

Se caracteriza por presentar lesiones en la piel y debe sospecharse en toda persona que presente manchas rosadas o amarronadas con pérdida o disminución de la sensibilidad en dichas lesiones. Otros síntomas pueden ser: entumecimiento u hormigueo en las manos o los pies; debilidad de las manos o pies; presencia de nódulos en la superficie corporal, o también heridas o quemaduras no dolorosas en las manos o pies. El diagnóstico se basa fundamentalmente en el interrogatorio del médico para saber si la persona procede de una zona endémica o ha tenido contacto con personas que padezcan la enfermedad; el examen clínico con una inspección meticulosa del cuerpo a fin de detectar la presencia de lesiones en piel y mucosas sin sensibilidad; y el bacteriológico que permiten saber si el paciente es multibacilar o paucibacilar, información importante para saber si contagian y cuál es el tratamiento adecuado a seguir. La detección precoz es vital, ya que localizar a los enfermos tempranamente reduce las lesiones físicas y acelera la curación. El tratamiento es ambulatorio, no precisa ningún tipo de internación, e incluye el uso de antibióticos, antiinflamatorios y el control de las secuelas.

El Chaco tiene su propia historia contra el Mal de Hansen con el sanatorio Maximiliano Aberastury que el gobierno nacional mantuvo durante algunos años en la Isla del Cerrito. Recuperado ese patrimonio histórico y con el respaldo del programa de educación sanitaria conducido por el doctor Manuel Giménez, se vencieron prejuicios de aislamiento y se dio paso a una integración que permitió convertir el Cerrito en un gran objetivo turístico todavía no plasmado en su totalidad.

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