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La actualidad del “Banquete de tiranos” de José Marti

Hoy es el natalicio del gran poeta cubano José Marti. Uno de los poetas latinoamericanos del siglo XIX más destacados es José Martí, de cuyas poesías incluso se han valido en el siglo XX músicos como Silvio Rodríguez o Pablo Milanés.

Para recordar al gran poeta compartimos dos poemas de José Marti, “Banquete de tiranos” y “Dos patrias”

Banquete de Tiranos

Hay una raza vil de hombres tenaces

De sí propios inflados, y hechos todos,

Todos del pelo al pie, de garra y diente;

Y hay otros, como flor, que al viento exhalan

En el amor del hombre su perfume.

Como en el bosque hay tórtolas y fieras

Y plantas insectívoras y pura

Sensitiva y clavel en los jardines.

De alma de hombres los unos se alimentan:

Los otros su alma dan a que se nutran

Y perfumen su diente los glotones,

Tal como el hierro frío en las entrañas

De la virgen que mata se calienta.

A un banquete se sientan los tiranos,

Pero cuando la mano ensangrentada

Hunden en el manjar, del mártir muerto

Surge una luz que les aterra, flores

Grandes como una cruz súbito surgen

Y huyen, rojo el hocico, y pavoridos

A sus negras entrañas los tiranos.

Los que se aman a sí, los que la augusta

Razón a su avaricia y gula ponen:

Los que no ostentan en la frente honrada

Ese cinto de luz que en el yugo funde

Como el inmenso sol en ascuas quiebra

Los astros que a su seno se abalanzan:

Los que no llevan del decoro humano

Ornado el sano pecho: los menores

Y los segundones de la vida, sólo

A su goce ruin y medro atentos

Y no al concierto universal.

Danzas, comidas, músicas, harenes,

Jamás la aprobación de un hombre honrado.

Y si acaso sin sangre hacerse puede,

Hágase... clávalos, clávalos

En el horcón más alto del camino

Por la mitad de la villana frente.

A la grandiosa humanidad traidores,

Como implacable obrero

Que un féretro de bronce clavetea,

Los que contigo

Se parten la nación a dentelladas.

jose marti.jpg

Dos patrias

Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche.

¿O son una las dos? No bien retira

su majestad el sol, con largos velos

y un clavel en la mano, silenciosa

Cuba cual viuda triste me aparece.

¡Yo sé cuál es ese clavel sangriento

que en la mano le tiembla! Está vacío

mi pecho, destrozado está y vacío

en donde estaba el corazón. Ya es hora

de empezar a morir. La noche es buena

para decir adiós. La luz estorba

y la palabra humana. El universo

habla mejor que el hombre.

Cual bandera

que invita a batallar, la llama roja

de la vela flamea. Las ventanas

abro, ya estrecho en mí. Muda, rompiendo

las hojas del clavel, como una nube

que enturbia el cielo, Cuba, viuda, pasa...

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