El golpe de la sequía al Chaco bajo la superficie
Quien abra una canilla y deje correr generosa y obscenamente abundante el líquido cristalino, difícilmente podrá imaginarse la vida de 80.000 chaqueños que hoy dependen para sobrevivir del agua que el gobierno les alcanza.
Hasta hoy estas decenas de miles de personas del interior dependen del vaso de agua que el Estado les hace llegar por efecto de una sequía que todavía no llega a los niveles de la del 2009. Este año, un verdadero infierno abrasó la provincia y la puso en jaque. El daño fue tremendo y desnudó el grave problema del acceso al agua potable en el Chaco.
Hoy, sin incluir nada más que al Gran Resistencia en este fenómeno climático, estamos hablando de casi un 14 por ciento de personas afectadas sobre un total de 600.000 personas que viven fuera del área metropolitana.

La lucha para conseguir agua, solamente para consumo humano, es diaria. Ni hablar en las zonas críticas de los animales ni de la producción agrícola.
En zonas urbanas, parajes rurales y en el campo la asistencia del gobierno provincial se transformó en imprescindible por sus envíos del vital líquido en camiones con cisternas.
La tarea con los municipios es a destajo para el acarreo. Se los asiste con combustible, compra de tanques, nuevas perforaciones ante el agotamiento de otras. Todo es emergencia. Pero día a día empeora ante la falta de lluvias, déficit que se prevé seguirá al menos durante todo febrero.
Oficialmente se estimó como los lugares con mayor impacto a regiones como la de Sáenz Peña, Quitilipi, Avia Terai, Villa Berthet, Hermoso Campo, Santa Sylvina, General San Martín y El Espinillo, por ahora.
Sin embargo se sumaron otras importantes localidades que agrandaron el círculo de la sequía. Las Breñas comenzó a padecer la falta de agua por sus represas agotadas y preparan el acarreo para satisfacer la demanda del elemental servicio en esa importante ciudad del sudoeste. Cerca de allí, Charata está atenta a la situación y en alerta, aunque todavía el municipio puede afrontar la emergencia sin la asistencia de la provincia.
Otro ejemplo es Tres Isletas que sólo tiene agua reservada en el zanjón Salto de la Vieja hasta fines de febrero. Después, como último recurso intentará sostenerse con las perforaciones que debieron reforzarse con bombas sumergibles para conseguir líquido, cada vez desde lo más profundo.
En Coronel Du Graty, en el sudoeste provincial, el enojo empieza a ganar a sus habitantes. Algunos comienzan a no tener agua para beber y menos para la higiene diaria mientras otros todavía están sin problemas.
El clima que se respira, como si se avecinara una tormenta peligrosa, se mezcla con la de transportistas que preparan sus camiones y acoplados con tanques cisternas para el acarreo.
La gente que necesita agua debe esperar en una larga lista para que el municipio le lleve la esencial ayuda de manera gratuita. La otra forma es pagando a la cotización del día, desde 150 pesos por cada mil litros potable o cruda, sin elección.
También arde el Tapenagá
El Departamento Tapenagá, ubicado al sur de nuestra provincia en el límite con Santa Fe, en los últimos días también comenzó a mostrar síntomas preocupantes. Quemazones rurales con la destrucción de pasturas y la aparición de los primeros animales muertos, especialmente vacunos. La escasez del agua que obligó a que desde Charadai se acarreara el líquido a La Sabana, Horquilla y Haumonia para unas 3.500 personas afectadas por el fenómeno climático. Así este territorio chaqueño se sumó a la emergencia impuesta por una severa sequía.
Cuando se encendió la alarma
Desde los últimos meses del año pasado los primeros afectados por la falta de lluvias fueron los parajes del interior a quienes se les llevó agua para la supervivencia.
Allí prendió el alerta en el Chaco como un llamado de atención a las autoridades provinciales y municipales. La respuesta gubernativa fue la declaración de la emergencia hídrica sólo hasta el primer día de marzo pero “si los efectos de la sequía disminuyen”.
Los pronósticos y la perspectiva meteorológica no aportan optimismo y advierten sobre un marcado déficit de precipitaciones. La situación se agravará con el transcurso de los días y mucho más chaqueños ingresarán en la emergencia.
Las miserias humanas al desnudo
En situaciones graves como éstas que afectan a chicos y a adultos mayores, a toda la familia, quedan expuestas las más grandes bajezas humanas.
Desde el aprovechamiento de la situación por parte de algunos para “el negocio” de la venta de agua a precio vil, como si sólo se tratara de un puesto de choripán para ganar dinero con los fanáticos del fútbol en una cancha, hasta la infaltable y deleznable práctica de la distribución “política” en algunos casos apostando a una futura devolución de favores en la primera elección que se presente.
Nunca se entenderá que está en juego la supervivencia de comprovincianos que necesitan de la solidaridad. No está en juego un producto para la comercialización bajo las reglas de la oferta y la demanda del frío y siempre inhumano mercado.
Se trata de familias chaqueñas, muchas de ellas con problemas para alimentarse diariamente y acorraladas por la desocupación cuando no por el abandono.
Ante esa desprotección el Estado en su conjunto tiene una obligación indelegable para amparar el derecho inalienable a la vida.
Mientras aumenta la sed
En la semana que pasó en un Chaco especialmente candente mientras la sed aumenta al ritmo de los días sin lluvias, la política no dejó pasar la oportunidad de sumar un nuevo enfrentamiento estéril, en un momento inadecuado.
La mecha la encendió un sector del radicalismo integrante de la alianza Cambiemos, respaldo político en la provincia del presidente Mauricio Macri, y el Frente Chaco Merece Más que se sumó a la polémica.
Así por la crisis hídrica se generó una pelea que no aportó nada para atenuar la necesidad de las decenas de miles de chaqueños que dicen representar.
Encuentro Cívico apuntó al gobierno provincial y lo responsabilizó del momento crítico por “falta de previsión”. Más aún, alertó sobre “negocios” en el transporte de agua realizado por privados “por cifras siderales”, además de acusar de que se falseó “la finalización del acueducto en 2015”.
En el otro rincón, la respuesta de referentes del Frente Chaco Merece Más fue que durante la gestión de 12 años de la Alianza Frente de Todos se “destruyó a Sameep”, lo dejaron sin equipamiento y “no se construyeron acueductos”.
Tampoco se olvidaron del gobierno nacional en manos de la alianza macrista. El cuestionamiento pasó por la falta de fondos para que arranquen los últimos trabajos del segundo acueducto para finalizar la fundamental etapa de la toma de agua en el río Paraná, al lado del puente Belgrano.
El desubicado pugilato político contrastó en pleno verano, mientras el agua se evapora día a día del suelo chaqueño y la supervivencia de decenas de miles de comprovincianos está en las manos exclusivas del Estado.
No fue ni es el mejor momento, ni un ejemplo a repetir en el futuro. Por ello vale la pena recordar que los destinos de los chaqueños en los últimos 28 años estuvieron en manos de Angel Rozas, Roy Nikisch, Jorge Milton Capitanich y ahora, con una gestión a medio camino, Oscar Domingo Peppo.










