La UE le dio un duro golpe a Uber
Finalmente la Justicia europea falló en contra de Uber, dándole la razón a los taxistas. De esta forma Uber es, de forma oficial, un servicio de transporte para la Unión Europea y se equipara al servicio de los taxistas, y como tal, deberá pagar y ceñirse a las mismas reglas y requisitos que este sector, algo de lo que hasta ahora estaba exento, operando al margen de los servicios de transportes tradicionales.
Probablemente, el mayor de los problemas a corto plazo para la compañía estadounidense tenga nombre propio: licencias. Los taxistas de la mayor parte de los países donde Uber operaba en Europa pedían equidad ante lo que veían como un desagravio comparativo.
De hecho la resolución en la UE sostiene que, efectivamente y como decían los taxistas, no es un servicio de la sociedad de la información.Ése fue el argumento de peso ante el tribunal de la compañía, manteniendo hasta el final que ellos eran sólo el “vehículo” online que ponía en contacto a clientes y choferes. Según se puede leer en el fallo emitido la semana pasada.

“Uber es un servicio de intermediación que tiene por objeto poner en contacto, mediante una aplicación para teléfonos inteligentes, a cambio de una remuneración, a conductores no profesionales que utilizan su propio vehículo con personas que desean efectuar un desplazamiento urbano pero está indisociablemente vinculado a un servicio de transporte, y, por lo tanto, ha de calificarse de servicio en el ámbito de los transportes, a efectos del Derecho de la Unión”, dice el fallo.
La situación en Argentina
La sentencia también es un duro golpe a los planes de expansión de la compañía con posibles nuevos servicios en Europa y América Latina. A partir de ahora, cada lanzamiento será etiquetado bajo el mismo paraguas que el resto de los servicios de transportes tradicionales, a través de la regulación Europea y, posteriormente, de las normas que rigen en cada país, ya que la UE no tiene competencias en asuntos de transporte (son de ámbito nacional), y corresponde a las autoridades de los países fijar los requisitos.
El precedente sentado es clave para juicios futuros o los que ya están en marcha, como en Argentina donde sigue pendiente la resolución del fallo judicial que beneficiaba al director de la empresa en nuestro país, Mariano Xavier Otero, en una causa por evasión fiscal.
La fiscalía de la Cámara porteña informó que apelará el fallo de la jueza Cristina Lara, que dispuso la “libertad irrestricta” al titular de Uber Argentina “sin imponerle siquiera la obligación de concurrir a los estrados judiciales cuando se lo cite”, y pedirá su prisión preventiva por evadir el pago de más de un millón de pesos de Ingresos Brutos.

El CEO Mariano Xavier Otero había sido imputado por “evasión tributaria agravada” por la falta de pago de más de un millón de pesos por Ingresos Brutos durante el ejercicio anual de 2016, afirmó la fiscalía en un comunicado. Este traspié judicial le suma a la empresa un nuevo dolor de cabeza en momentos en que se encuentra bajo la lupa del mundo entero debido al pirateo que sufrió en su sede central de San Francisco, Estados Unidos, y que dejó al descubierto las cuentas de 57 millones de usuarios, entre los que se cuentan unos 600.000 choferes. Se supo además que Uber habría pagado unos 100.000 dólares a los piratas para conseguir que borren la información robada.
¿Cómo funciona?

Simple: el usuario debe descargar la aplicación y luego de registrarse debe permitirle encontrar su ubicación a través del GPS.
El cliente elige entre diferentes modelos de auto y luego presiona en el botón que activa el pedido. Uber encuentra al chofer más cercano a través de la geolocalización y lo manda hacia el cliente. Generalmente las tarifas son más baratas que un taxi tradicional, por lo mismo la molestia del gremio. Se considera ilegal a Uber porque como es un servicio que surge de la web, no está sometida a los mismos requerimientos que los negocios tradicionales de transporte ni a los mismos impuestos. Por eso, los sindicatos de taxistas -de varias ciudades también- se les han opuesto con fuerza.
En este negocio participan tres sujetos, el sujeto Uber, creador de la aplicación, el sujeto cliente o pasajero, y el sujeto conductor. Claramente hay un sujeto feliz, y un sujeto feliz y lleno de dinero.
Los felices son los usuarios y los gerenciadores de las franquicias con una irrupción extraordinaria en el mercado de transporte privado de pasajeros a nivel mundial y llenos de dinero porque además se llevan del 25% y 28% del valor del viaje de todos los autos, ¡con una inversión de cero!, y sin lidiar con mantenimiento, limpieza, sindicatos, aportes patronales, juicio laborales, ni tan siquiera impuestos y ese es su gran pecado, una excelente idea que no contempló “la parte del león”.










