Un año complicado, pero con expectativas para el futuro
Lentamente, vamos transitando las últimas horas de este año en el que el sector de la producción primaria chaqueña ha tenido sobresaltos de todo tipo, pero en el cual, también, ha sabido darse cuenta de cuáles son las claves para producir.
El Chaco tiene un enorme potencial en producción primaria, tanto agrícola, como forestal y ganadera. En esta presente campaña hay 1.700.000 hectáreas de agricultura, y miles de toneladas que seguirán cosechándose. Allí, entonces, radica el gran desafío: hasta cuándo la provincia va a ser mudo testigo de que todo lo que se produce se va del Chaco sin dejar valor agregado. Y es, en este sentido, que NORTE Rural viene poniendo énfasis, no solo en el cambio de la matriz productiva apuntando a saber qué orientación darles a los pequeños productores sino también a pensar en la industrialización de la materia prima.
En el balance del año productivo, es necesario tener en cuenta a varios actores, que resumidamente aquí exponemos.

Voces diferentes
El año está cerrando con un buen balance. Ha sido un año difícil por el contexto ya que muchos productores retuvieron mercadería y hoy recién la están largando, comentó Elder Ledergerber, gerente de la planta de acopio de AGD en Pampa del Infierno, acopio que fue inaugurado este año por el presidente Macri y el gobernador Peppo, y de donde se lanzó el primer envío de 100 vagones cargados con cereal hasta el puerto de Rosario.
“Por esto último -dijo- resignamos margen y los costos como para cualquier sector cada vez son más caros. Se creció en volumen de soja y en maíz. En trigo en cambio no se pudo hacer mucho. Nosotros compramos condición cámara y el Chaco comercializó el grueso condición fábrica”, señaló.
En cuanto a girasol “creemos que vamos a andar bien, pinta un año de rindes buenos para el noroeste del Chaco y con contexto de precios muy buenos por arriba de los 300 dólares”, comentó.
Para Roberto Polich, “tuvimos buenos rindes y los precios no fueron malos, pero sí tuvimos muy altos costos de producción en tema cosecha, insumos y muy altos los costos de comercialización”.
El productor José Boczar señaló que “Chaco tiene una potencial capacidad en todo lo referido al campo, especialmente los chicos y medianos, bien orientados, esperando el momento para retomar lo que saben hacer”.
Para el productor agrícola y ganadero Cristian Molnar, “no me puedo quejar de este año, en mi caso ha sido de bueno a muy bueno, pero en precio no tanto”. Para Carlos Kuzmak, de Villa Ángela, “en ganadería el comienzo de año fue difícil por el exceso de agua. Gracias a Dios los porcentajes de preñez fueron normales. Los precios no son malos, pero son inestables”, dijo.
El sector foresto-industrial
Por el sector de la foresto-industria, Roberto Nardelli (presidente de la Cámara de Exportadores de Carbón Vegetal del Chaco) comentó que la actividad forestal “por suerte está bien en función a la cantidad de materia prima que hay en aprovechamiento de uso de suelo. Los precios no están como queremos pero tenemos la suerte de poder mantenernos hasta que esto tome vuelo, tenemos acompañamiento del ministro, del subsecretario y del director de Bosques, con los que entre todos propusimos un cambio en general para el otorgamiento de nuevos permisos y controles más exhaustivos y también categorizar a los contratistas forestales para poder así ver si tienen posibilidades ciertas de cumplir con los compromisos y que no se desvirtúe todo en venta de guías y otras tantas malas prácticas como la quema”, señaló.
El asesor privado y productor agrícola Miguel López discrepó de Nardelli, al señalar que “a principios de año fue muy duro trabajar, con mucha lluvia y con caminos en muy mal estado, fue muy difícil sacar la producción, pero en el transcurso del año fue mejorando en tanto que la disminución de la lluvia nos ha beneficiado, y han ido mejorando un poco los precios del carbón y del tanino”.
Ana Hupaluk, de la Asociación Empresaria y Forestal del Oeste Chaqueño, dijo que como productora forestal “opino y coincido con Nardelli y con López, ya que al principio del año tuvimos muchos meses en que no se pudo trabajar por la cantidad de lluvias”. Dijo que el sector forestal atravesó meses de endeudamiento “ya que tuvimos que mantener la gente, pero siempre tuvimos acompañamiento de quien fue ministro Gabriel Tortarolo, del subsecretario Luciano Olivares y del señor Emanuel Carrocino de la Dirección de Bosques, y ahora apoyamos al ministro Marcelo Repetto que sabemos entiende este tema”.
Las oportunidades en agricultura, ganadería y agroindustria
El brote verde por excelencia, el campo, tiene disparidades internas en su competitividad: esa fue la premisa básica de la exposición de Federico Eisner, socio de Bain & Company. Si la Argentina quiere dejar de ser “granero” para pasar a ser “supermercado del mundo” y “competir con valor agregado”, deberá prestar atención a esas diferencias entre los sectores de la agricultura, la ganadería y la agroindustria.
La agricultura fue una de las grandes beneficiadas del cambio de Gobierno: el anuncio de la baja y quita de retenciones y el fin del cepo cambiario hicieron florecer al sector. Eisner habló del caso de la exportación de maíz, donde la Argentina tiene una ventaja competitiva sobre Brasil, ya que llevar una tonelada a China cuesta la mitad que para el país vecino. Además, señaló una oportunidad de crecimiento de producción hacia 2030 para las áreas que están a 200 kilómetros de Rosario, es decir, las economías regionales.
Las palancas principales para una mejora, aclaró, son la incorporación de más tecnología y la baja de los costos logísticos. “La manera de que haya un crecimiento es por incremento de rindes y de áreas cultivadas. Para que esas zonas sean productivas necesitamos del tren, que es más eficiente que el camión en distancias de 300 kilómetros para adelante”, añadió. Y aclaró que la oportunidad es grande porque ya hay un espacio muy competitivo para la Argentina.
Con respecto a la ganadería, los costos de exportación de una tonelada de carne a China son un 9% más caros que los de Brasil. “Esa ventaja que teníamos en maíz, trigo y soja, en este sector comienza a ser menor. Hay un potencial muy fuerte en la exportación de ganadería”, añadió. Hacia 2030 proyectó que la producción aumentará de 2,7 millones de toneladas a 3,9 millones, apalancada por las exportaciones, que pasarán de una participación del 7% a 31%.
Eisner destacó dos claves más. “Para que la ganadería despegue y sea competitiva necesitamos que el mercado doméstico también sea competitivo. Para esto es crucial eliminar la informalidad, que es enorme”, destacó.
Explicó que generalmente en otros países del mundo los cuatro frigoríficos más grandes a nivel global tienen el 60% o el 70% del share “porque son los que invierten, tienen economía de escala y son los que generan ventajas competitivas para exportar”. En la Argentina, en cambio, esa participación no llega al 8%. “Necesitamos reglas de juego que sean iguales para todos. Es una tarea importante para el Gobierno poder atacar eso y eliminarlo, porque necesitamos abrir nuevos mercados”, puntualizó. “La apertura de mercados de Chile y de Brasil es significativamente mayor a la que tiene hoy la Argentina, el catch up que hay que hacer es enorme”, agregó Eisner.
Para terminar, se refirió a la agroindustria, un sector donde “la brecha entre Brasil y la Argentina es significativamente mayor”. En este punto, resaltó un ejemplo: en un producto particular para el mercado doméstico, la agroindustria argentina tiene un 13% más de costos que la brasileña. “Si somos más caros y generamos menos márgenes, las inversiones se van a ir al país vecino”, sostuvo Eisner.
¿A qué se debe esa brecha?
El experto explicó que, si uno hace zoom en los costos de la agroindustria, se observa que la participación de la distribución y la logística en Brasil pesan el 10%, mientras que en la Argentina, el 21%, es decir, más del doble. Eisner destacó que la brecha no se da tanto en el costo del salario, aunque sí que existe, sino más bien en todos los elementos que hacen que la Argentina no pueda ser competitiva. Entre esos elementos, destacó el ausentismo y los convenios laborales que se hicieron hace años “y que no se flexibilizaron ni se acercaron a la adopción de tecnología” para que “el trabajador, el empleador y el país ganen ante mejoras de eficiencia”. Concluyó: “Sin hacer un trabajo fuerte en los costos laborales y en impuestos distorsivos no vamos a despegar en agroindustria”.










