Navidad, oportunidad para fortalecer la paz
El vértigo de estos días muchas veces nos hace prestar más atención sólo a las cosas superfluas y olvidar lo importante. En ese apresuramiento, alimentado por el afán de consumo, la débil atención humana se centra en objetos que, en realidad, no son tan necesarios, dejando de lado la posibilidad de reflexionar sobre los múltiples significados de la Navidad.
Para muchas personas, afortunadamente, esta celebración cristiana no es una maratón para ver quién compra más regalos o para ver qué tan bien servida está una mesa. Esas personas entienden que la Navidad, que significa nacimiento, es un tiempo de celebración que debe servir para estar cerca del otro y de los otros, especialmente de los que más necesitan de acompañamiento, de un abrazo, de alimentos y abrigo. Si predisponer el ánimo para entender los sufrimientos ajenos (y hacer algo concreto para aliviarlos) debiera ser una práctica de todo el año, lo es especialmente en estos días donde el clima navideño recorre todos los hogares. Pero en un país donde la confrontación política vuelve a ingresar en una zona de alto riesgo, con todo lo que eso significa, y en un mundo con enormes focos de conflictos, la construcción de la paz parece ser una tarea cada vez más difícil de cumplir. En ese sentido, vale rescatar el llamado a todos los chaqueños que hizo la Comisión Arquidiocesana de Justicia y Paz para que todos los sectores aporten su granito de arena a la construcción de la imprescindible armonía en la sociedad, señalando la importancia que tiene reflexionar sobre el valor de la paz social, el respeto por el otro y de las normas que rigen la vida en comunidad.
“Lo contrario a Paz Social podría ser el desorden o caos social en el cual predominan la fuerza sobre la razón, la violencia como medio para alcanzar objetivos, y el estar fuera de toda ley u orden preestablecido. Nada ni nadie justifica el desorden o el caos social, en una sociedad organizada como la nuestra, solamente el respeto a la ley y las instituciones, al sistema democrático y a los valores morales nos permitirá vivir y desarrollarnos en el orden lógico de personas con visiones diferentes en lo político, lo religioso, lo cultural”, observa la Comisión de Paz y Justicia.
Reflexionar sobre la Navidad implica también repasar aquellas acciones u omisiones que contribuyen a sembrar la desesperanza y mantener actitudes que profundizan las injusticias. Es necesario que, en este tiempo, cada chaqueño renueve su compromiso con el bien común promoviendo el diálogo con todos los sectores. El respeto por el otro y por las leyes son factores fundamentales para preservar la salud de la joven democracia en nuestro país, por eso debe remarcarse que las prácticas violentas y los enfrentamientos entre argentinos, tan opuestos al verdadero espíritu navideño, nos alejan del objetivo de construir una sociedad madura, sin exclusiones. Más de dos mil años pasaron desde el nacimiento en Belén que marcó un antes y un después en la historia de la humanidad. Ni el paso del tiempo ni los desencantos de la sociedad moderna han sido suficientes para eclipsar el mensaje que comenzó a escribirse en un pequeño pesebre y que hoy mantiene plena vigencia.
La permanente construcción de la armonía social necesita tanto la participación como el compromiso de todos los ciudadanos, y de manera especial de quienes tienen la responsabilidad de conducir los destinos de la comunidad. Esta Navidad es, para todos, un tiempo propicio para creer que es posible construir una sociedad más justa y nada mejor que comenzar a transitar ese camino ofreciendo esperanzas a quienes no la tienen alimentando los sueños por lograr una provincia y un país mejor.










