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El drama sirio y la solidaridad argentina

El conflicto bélico que golpeó y llenó de sufrimiento a millones de familias de Siria derivó, según la Organización Internacional para las Migraciones, en la mayor crisis de los últimos 70 años. Distintas asociaciones defensoras de los derechos humanos estiman que la guerra civil, que lleva seis años, dejó un saldo de más de 300.000 muertos, entre los que se contabilizan niños, mujeres y ancianos.

El drama obligó a más de 5 millones de sirios a abandonar sus hogares y a buscar refugio en distintas partes del mundo, generándose una situación que motivó la urgente intervención de la Organización de Naciones Unidas, a través de su agencia para refugiados Acnur, que puso en marcha un programa para coordinar la recepción de familias desplazadas por el conflicto. Argentina fue una de las pocas naciones que adhirió a la asistencia solidaria impulsada por la ONU. Lo hizo en el año 2014 y desde entonces llegaron al país 325 ciudadanos sirios que fueron recibidos por las familias argentinas que expresaron su voluntad de recibirlos, comprometiéndose a proporcionar la ayuda necesaria para que los migrantes puedan llevar una vida digna hasta tanto logren insertarse plenamente en la comunidad que los recibe, o bien decidan regresar a Siria cuando lo consideren apropiado.

Las novedades más recientes del Programa Especial de Visado Humanitario para Extranjeros afectados por el conflicto de la República Árabe de Siria, más conocido como “Programa Siria” que se aplica en Argentina, se produjeron esta semana con la llegada de cinco familias sirias a la ciudad de San Luis, en donde las 18 personas, entre adultos y niños, podrán tener la oportunidad de reconstruir sus vidas. El programa, creado en 2014, tomó un nuevo impulso tras la decisión del gobierno nacional de recibir a 3.000 ciudadanos sirios durante los próximos años, anuncio que realizó durante la Cumbre de Naciones Unidas sobre Refugiados y Migrantes celebrada en Nueva York en septiembre del año pasado.

Según informó Acnur desde mediados de este año la agencia trabaja en el país junto a la Organización Internacional para las Migraciones con el fin de apoyar el Programa Siria, en particular en lo que refiere a la identificación, traslado e integración de estas familias en Argentina; acciones que son llevadas adelante en el marco del Mecanismo de Apoyo Conjunto para Países de Reasentamiento Emergentes un mecanismo que fue creado para ofrecer apoyo técnico y financiero a países emergentes con interés en establecer o fortalecer sus programas de reasentamiento.

Dentro del Programa Siria, las personas “llamantes” u organizaciones “requirentes” cumplen un papel fundamental porque asumen el compromiso de brindar alojamiento y manutención de forma voluntaria a las personas beneficiarias provenientes de Siria, con el fin de acompañar su proceso de integración para llegar a ser autosuficientes, por el término de doce meses o un plazo menor en caso que los beneficiarios cuenten con los medios suficientes para su auto sustentabilidad.

Los “llamantes” o “requirentes” pueden ser personas privadas, familias, organizaciones de la sociedad civil, e incluso instituciones o entes del Estado. De acuerdo con un reciente informe de Acnur, gracias a la solidaridad de los argentinos, se espera que en los próximos meses otras familias también sean recibidas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Provincia de Buenos Aires, Córdoba, La Rioja, Mendoza, San Luis y Santiago del Estero.

Cabe destacar que la sanción, en el año 2003, de la ley nacional de Migraciones (Nº 25.871) incorpor ó una concepción inclusiva de la política migratoria, que se sustenta sobre dos pilares fundamentales de la lucha contra la xenofobia. Por un lado, el reconocimiento de la migración como un derecho humano; y por otro, la incorporación de una perspectiva regional en la normativa migratoria nacional. De este modo, la ley alienta prácticas sociales contra la xenofobia, de manera que las diferencias culturales se transformen en señales de diversidad en igualdad formal de condiciones, en lugar de estigma y desigualdad. En ese sentido, debe señalarse que a partir de este marco normativo la migración es entendida como un aporte al país que ayuda a enriquecer cultural, económica y socialmente a la sociedad argentina.

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