Los riesgos que enfrenta Argentina
Los altos índices de endeudamiento que vuelve a tener la Argentina después de haber transitado varios años sin esa pesada carga encendieron las alarmas en distintos sectores de la economía que advierten sobre el grave peligro que representa el sobreendeudamiento cuando no se emplea para resolver los problemas estructurales que arrastra el país.
Los altos índices de endeudamiento que vuelve a tener la Argentina después de haber transitado varios años sin esa pesada carga encendieron las alarmas en distintos sectores de la economía que advierten sobre el grave peligro que representa el sobreendeudamiento cuando no se emplea para resolver los problemas estructurales que arrastra el país.
Las advertencias sobre esa pesada espada de Damocles que históricamente siempre terminó siendo letal para los bolsillos y la calidad de vida de la gran mayoría de los ciudadanos argentinos —que son los que finalmente pagan los desaciertos de los programas económicos—, esta vez no provienen de políticos opositores o de economistas que transitan por la vereda opuesta al modelo que puso en práctica la gestión del presidente Macri. Y eso es lo que más llama la atención, ya que expertos que están muy lejos de las teorías que promueven la intervención del Estado para estimular la economía y que remarcan que están a favor del libre mercado vienen advirtiendo sobre el serio riesgo que implica apostar casi todas las fichas a la emisión de deuda, en un mundo que se caracteriza por la incertidumbre y siempre proclive a generar crisis internacionales con coletazos que pueden dejar en pie a muy pocos países.
Si bien el endeudamiento externo es una herramienta que utiliza la mayoría de las naciones para financiar su desarrollo y crecimiento, algunos expertos que coinciden con los principales lineamientos de la política económica que impulsa hoy la Casa Rosada advierten que la gestión Macri ya llegó a niveles de endeudamiento cercanos al 40 por ciento del PBI, lo que significa que está a punto de ingresar a una zona crítica de la que será más difícil salir para un país con las características muy particulares de la Argentina (con una población “dólar-dependiente” que ante cualquier sospecha de crisis sale corriendo a comprar la moneda estadounidense) y que, además, atraviesa por estas horas un escenario complejo con un retraso en el tipo de cambio, altas tasas de interés que preocupan y una inflación que no muestra señales de retroceder. Si Argentina se endeuda demasiado sin resolver cuestiones de fondo, es decir los problemas estructurales del país (pobreza, educación, salud, trabajo, infraestructura), existe el peligro de repetir los graves errores del pasado con resultados harto conocidos que benefician a muy pocos y perjudican a la mayoría de los ciudadanos.
Resulta curioso que en sus primeros meses de gobierno, la actual gestión nacional haya ponderado la “baja relación deuda/PBI, del 13 por ciento” que tenía el país cuando la alianza Cambiemos llegó a la Casa Rosada y tomó las riendas de la economía. Al menos eso es lo que figura en el documento titulado “Argentina: Land of opportunities” (Argentina: Tierra de oportunidades) redactado en inglés que la administración macrista presentó ante inversores estadounidenses a principios del año pasado. De ese 13 por ciento ponderado en el texto redactado entonces por el flamante equipo de comunicación de Presidencia de la Nación se pasó al casi un 40 por ciento de endeudamiento actual, un salto descomunal que hubiera dado mucha tela para cortar en no pocos debates mediáticos, pero que hoy no figura en la agenda pese a que el termómetro de la deuda indica que se está un paso de alcanzar la zona crítica de sobreendeudamiento (a la que se llega cuando se tiene un 50 por ciento en la relación deuda/PBI, según algunos analistas). Los economistas que alertan sobre este riesgo explican que, al ritmo actual de endeudamiento, Argentina podría ingresar en la zona de altas turbulencias en 2018, es decir, el nuevo año que ya está a la vuelta de la esquina.
¿Y qué puede pasar con una Argentina muy endeudada si el año que viene caen los precios de las materias primas en un contexto internacional inestable donde figuras como el polémico presidente de EE.UU., Donald Trump, sorprende cada tanto a propios y extraños con golpes de timón que nadie, en su sano juicio, espera? ¿Podría nuestro país mantener inmune su economía si su principal cliente en la región, Brasil, entra en recesión como producto de la inestabilidad política que amenaza al gigante sudamericano?
Es de esperar que la administración Macri, que sólo en su primer año de gobierno hizo crecer la deuda pública en casi 35.000 millones de dólares, tenga la inteligencia suficiente para maniobrar con cautela si es que decide seguir transitando el ya conocido camino de los altos niveles de endeudamiento.










