La lenta agonía del río Negro
La oportuna denuncia de jóvenes que practican deportes acuáticos en el Club Regatas Resistencia que alertaron sobre la presencia de un tractor que arrastraba un tanque con líquidos contaminantes que fueron arrojados en las aguas del río Negro, permitió instalar de nuevo en la agenda pública el debate por el cuidado del ambiente y, más específicamente, la desidia y el desinterés que lamentablemente todavía predomina en muchos sectores de la población que viven dando las espaldas a este valioso curso de agua.
En el video grabado por los jóvenes deportistas, de poco más de un minuto de duración y que fue subido a las redes sociales, se puede observar claramente la infracción cometida por el conductor del tractor lo que permitió a las autoridades del Ministerio de Ambiente de la provincia intervenir e identificar a los responsables del hecho. Según explicaron fuentes de esa cartera, un equipo de control logró identificar a la industria responsable del vertido de los desechos y luego se procedió a ubicar e inmovilizar el tractor y el tanque que fueron empleados para transportar los líquidos arrojados en forma irresponsable al río.
Analizado a la distancia, se pueden observar en este lamentable episodio que perjudica al río Negro dos situaciones contrapuestas. Por un lado la propia infracción, condenable desde todo punto de vista porque demuestra el desinterés que persiste en aquellos vecinos que ven a este curso de agua como un lugar sin valor, sin importancia, y que por lo tanto no merece el menor cuidado. Por otra parte, está la actitud valiente y comprometida de los chicos y las chicas que practican canotaje en el Club Regatas que no dudaron en registrar la infracción con sus teléfonos celulares y denunciar públicamente el ataque al río, lo que habla muy bien de la conciencia ambiental y el compromiso ciudadano de las nuevas generaciones de resistencianos. Es que la práctica de canotaje en las aguas del río Negro permite comprender mejor el verdadero valor de este sinuoso curso de agua y de la maravillosa vegetación que lo rodea. Por eso es que, a pesar de lo contaminado que está y de ese estado moribundo que muchas veces presenta, el río sigue resistencia todos los embates de las industrias contaminantes y de los vecinos que insisten en volcar líquidos cloacales en sus orillas.
La reacción de los jóvenes es, de alguna manera, una invitación a la esperanza porque confirma que sigue viva la llama por la defensa iniciada por la Comisión de Recuperación que, impulsada por conocidos vecinos, hizo hasta lo imposible para preservar la calidad de las aguas del río Negro. Quiso la casualidad que el incidente al que aquí hacemos referencia haya coincidido con las actividades que se realizaron en el marco del Foro Usina Ciudad Inteligente, impulsado por el municipio de Resistencia con el acompañamiento de la Facultad de Arquitectura de la UNNE que se llevó a cabo en la capital chaqueña y que tuvo como ejes de debate la competitividad, la resilencia climática y el hábitat. En ese espacio se debatieron ideas y propuestas que, es de esperar, puedan ponerse en práctica, sobre todo lo relacionado a la participación de los ciudadanos en la planificación del entramado urbano y el cuidado del ambiente.
La falta de conciencia sobre la importancia que el río Negro tiene para Resistencia y sobre los estrechos vínculos que tiene con la historia de la ciudad no hizo más que prolongar la lenta agonía de este valioso curso de agua. Los diferentes estamentos del Estado y también los distintos sectores de la comunidad deben velar para que no queden impunes las agresiones al río y a la vez unir esfuerzos para trabajar en un saneamiento integral que, hasta ahora, parece haber quedado en los papeles.










