El derecho de los chicos a una alimentación sana
La Sociedad Argentina de Pediatría, una de las instituciones científicas de mayor antigüedad en el país, alertó sobre el aumento de los casos de obesidad infantil y en coordinación con la oficina local de la Organización Panamericana de la Salud hizo un llamado para que se adopten urgentes medidas que generen conciencia en la población sobre la importancia de promover una alimentación saludable entre los más pequeños.
Ambas instituciones plantearon la necesidad de aumentar el impuesto a las bebidas gaseosas, regular la publicidad de aquellos alimentos que poseen alto contenido en azúcares, grasas y sodio y de obligar a las empresas productoras de alimentos que contribuyen a la obesidad a colocar etiquetas que adviertan sobre ese riesgo. También destacaron la importancia de promover en las escuelas iniciativas como los kioscos saludables para brindar a los alumnos ofertas con mejor calidad nutricional.
Expertos en nutrición advierten que, lamentablemente, la Argentina tiene una de las tasas más altas de sobrepeso infantil en América latina y por eso consideran que las familias y el ámbito escolar no deben mirar para otro lado frente a este grave problema, ya que la inacción puede comprometer seriamente la salud de las nuevas generaciones. En rigor, la obesidad en los chicos está presente en la mayoría de los países, a tal punto que la Organización Mundial de la Salud aseguró que es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. El organismo internacional advirtió que la obesidad y el sobrepeso infantil están afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en las zonas urbanas. La OMS calcula que el año pasado, más de 41 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo tenían sobrepeso o eran obesos, y estima que cerca de la mitad de los niños menores de cinco años con sobrepeso u obesidad viven en Asia y una cuarta parte viven en África.
En nuestro país la oficina local de la Organización Panamericana de Salud observó que en los últimos años en la Argentina se comenzaron a registrar casos de niños con enfermedades que son más frecuentes en los adultos, como la diabetes tipo 2, que es la forma que está asociada con la obesidad. Por eso es importante que los padres sean más cuidadosos en la elección de los alimentos que dan a sus hijos y que no se dejen tentar por campañas publicitarias de bebidas gaseosas o de productos con alto contenido en azúcares que intentan convencer al público que su consumo es prácticamente inocuo.
La comunidad debe tomar conciencia de la gravedad de este problema. Los adultos en general, pero especialmente los padres y docentes tienen que ayudar a los chicos facilitándoles el acceso a comida más sana y nutritiva. Es necesario que la adopción de hábitos saludables comience hoy mismo en el hogar y en las escuelas que son dos ámbitos donde los chicos internalizan las normas y los hábitos que son beneficiosos para llevar una vida más saludable. En la medida en que se actúe con más firmeza en la prevención se estarán evitando los problemas de la obesidad que, tanto en la niñez como en la etapa adulta, demanda un enorme esfuerzo al sistema de salud pública para su atención.
Es fundamental que los consumidores tengan información clara sobre el contenido de azúcares y grasas saturadas agregados tanto a los alimentos como a las bebidas. También es importante que tengan una mirada crítica hacia los contenidos publicitarios que promocionan alimentos que no son saludables. En ese sentido, un informe de la filial argentina de la Fundación Interamericana del Corazón reveló que, luego de los juguetes, los alimentos de bajo valor nutricional y alto contenido de grasas, azúcar y sal son los productos que más se promocionan durante la emisión de programas infantiles de televisión abierta y por cable. Los padres deben tener en cuenta este dato y también tener en claro que el exceso de peso sube el riesgo de desarrollar en la edad adulta distintas enfermedades como diabetes, cánceres de endometrio, mama, colon, hígado o de riñones, osteoartritis e hipertensión, entre otros problemas serios para la salud. La familia y la escuela deben velar para que se respete el derecho de los chicos a tener una alimentación más sana.










