El papa inicia delicada visita a Birmania
Acogido por miles de birmanos con atuendos tradicionales, Francisco comenzó este lunes una visita particularmente trascendente, con un encuentro con el jefe del ejército, señalado como responsable de la “limpieza étnica” contra la minoría musulmana rohingyá.
Rangún, 27 (AFP) - El general Min Aung Hlaing mantuvo la primera audiencia con el papa a última hora de la tarde en su residencia, agregado de última hora a su agenda que permitió al poderoso jefe posicionarse como interlocutor de primer plano antes de que Francisco se encuentre el martes con la líder civil y premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi. “No hay en absoluto discriminación religiosa en Birmania”, dijo el militar al pontífice. El ejército “obra por la paz y la estabilidad del país”, aseguró.

La reputación de Aung San Suu Kyi a nivel internacional quedó empañada por la falta de solidaridad mostrada hacia los rohingyás, de los que más de 600.000 huyeron desde fines de agosto al vecino Bangladés para escapar a la terrible campaña de represión que la ONU calificó de “limpieza étnica”. Las organizaciones de defensa de los derechos humanos acusan al general Min Aung Hlaing de ser el principal responsable de ese crimen.
La semana pasada, Birmania y Bangladés anunciaron acuerdo para el retorno de refugiados rohingyás, pero el jefe del ejército se opuso a que regresen en masa. El encuentro entre el papa y el general, “de cortesía” según el Vaticano, sólo duró 15 minutos. “Hablaron de la gran responsabilidad de las autoridades del país en este periodo de transición”, comentó la Santa Sede.
Creer en la paz
El sumo pontífice sabe que sus palabras sobre los rohingyás serán cuidadosamente analizadas durante esta visita de cuatro días. Francisco no dudó en denunciar en los últimos meses el maltrato que reciben quienes califica de sus “hermanos rohingyás”, aún a riesgo de molestar a la mayoría budista del país. La opinión pública birmana, fuertemente antimusulmana, está indignada con los cuestionamientos de la comunidad internacional sobre la manera como el gobierno lleva el conflicto.
Los aproximadamente 700.000 católicos de Birmania -algo más de 1% de los 51 millones de habitantes del país- tienen muchas expectativas puestas en esta visita. El pontífice otorga una gran importancia al desarrollo del catolicismo en Asia ─donde sólo 3% de la población pertenece a esta confesión─, en pleno crecimiento en la región (+9% entre 2010 y 2015). Ya ha viajado a Corea del Sur, Sri Lanka y Filipinas.
Éxodo
El viaje de Francisco suscita esperanza también entre los refugiados rohingyás, que desde Bangladés han denunciado las violaciones, asesinatos y torturas del ejército birmano. En este 21° viaje, el pontífice argentino visitará luego ese país con fuertes tensiones religiosas al que numerosos rohingyás han emigrado, huyendo de la violencia.
Antes de la represión iniciada en agosto, alrededor de un millón de musulmanes rohingyás vivían en Birmania, muchos de ellos desde hacía varias generaciones. Pero una ley de 1982 los privó de la nacionalidad birmana y constituyen la mayor población apátrida del mundo. El margen de maniobra del papa es pequeño porque “la gran mayoría de la gente de Birmania no cree que haya los abusos contra los rohingyás ni que haya habido éxodo de un gran número de refugiados a Bangladés”, explica Richard Horsey, analista occidental establecido en Birmania. “Si el papa viene y trata de forma insistente ese asunto, se atizarán las tensiones”, añade.
¿Evitará, en este contexto, pronunciar el término “rohingyá”, tabú en Birmania, como le recomienda la Iglesia local, temerosa de que pueda despertar la ira de los extremistas budistas? Francisco es el primer papa que visita Birmania, donde se espera que unas 200.000 personas acudan a la misa al aire libre que celebrará en Rangún el miércoles.










