Que la sábana no se acorte más
A los intendentes del interior chaqueño se les sube la preocupación. Hablan entre ellos. Preguntan, responden. “Amigo, hay problemas con la gestión porque los costos fijos aumentan y la demanda va creciendo porque no alcanzan los recursos”, le dijo a este periodista un mandatario comunal de segunda categoría. Hay un problema, además, que se acentúa: la escasa recaudación tributaria que tienen y los incrementos de los combustibles y lubricantes.
“Es muy difícil poder hacer obras así”, comentó otro intendente. El escenario económico y financiero que les tocará administrar enciende las luces de alerta en cuanto a algunos ajustes que tendrán que realizar en algunas comunas donde el principal problema es el gasto corriente. En este escenario, se va terminando un año que tiene complicaciones pero que a la par, como la otra cara de lo que se ve en el sector público (con un record de días de paro por parte de los docentes, con paros en sectores tan sensibles como es la Salud Pública) hay un Chaco que no hace paro, y que continúa produciendo y apostando a levantar las banderas de esta provincia a partir del esfuerzo y el trabajo.
Nos referimos, de manera específica, a que la campaña agrícola 2017/2018 tendrá sembradas 1.700.000 hectáreas, que son en líneas generales mas de 120.000 que la campaña anterior. La proyección oficial habla de 686.400 hectáreas de soja. En segundo lugar, queda el girasol, con 431.280 hectáreas; tercero el maíz, con 205.510 hectáreas. El algodón ocupará el cuarto lugar con una estimación de siembra de 146.425 hectáreas; en el quinto puesto, el trigo con 130.200 hectáreas y en sexto lugar el sorgo con 97.890 hectáreas.
Es decir, es un Chaco que si suma al sector forestal -con una actividad que trabaja los 365 días del año- tiene un fuerte empuje que no conoce ni quiere mezclarse con la política partidaria del día a día.
“No hay tiempo para protestar ni para cortar rutas ni para salir a manifestarnos”, dice Miguel Rodríguez, productor ganadero-agrícola de la zona de Avia Terai, pero que a la par insiste en que “el sector productivo debe tener sus representantes leales, como en Brasil que tienen el 30% de los legisladores que son de la producción”.
Lo expuesto es a modo de exponer que hay un sector que produce, y otro que lo gasta. Y que, sin duda alguna, que la sábana seguirá siendo corta y alguno va a quedar más expuesto y eso es lo que se debe evitar desde una nueva matriz productiva del Chaco y con fuerte presencia del sector privado y el acompañamiento del Estado, sobre todo en la orientación hacia la reconversión de los pequeños productores.
Los cambios que deben venir
Ayer, la actual secretaria de Empleo y Trabajo, Liliana Spoljaric, que asumirá como legisladora provincial, fue sincera al exponer el difícil cuadro de situación y el esfuerzo del gobierno para fomentar la inversión y el acompañamiento para la creación de nuevos puestos de trabajo.
Ante la advertencia periodística del necesario cambio de óptica en cuanto a la cuestión productiva, admitió -como hija de productores hortícolas- que “es una materia pendiente no de impulso sino de fortalecimiento, tomando como un brazo derecho al INTA que tiene programas especiales para esto, con las patas del Estado municipal y provincial”.
Sin embargo, aún hay un fuerte apego y dependencia estatal de este segmento de productores, que deberá comenzar a transitar etapas de cambio cultural en sus labores, habida cuenta de que solo un 7% de lo que se produce en las huertas de la zona de Sáenz Peña, por ejemplo, se comercializa en los supermercados locales y el resto proviene de afuera.
Es una materia pendiente el cambio de labores culturales de la tierra. Y para ello, el INTA, los municipios y la Provincia con la Nación deberán coordinar y aunar criterios, sino por el contrario, centenares de familias rurales recurrirán a las municipalidades no para vender sus productos sino para reclamar asistencia estatal alimentaria, lo cual habrá que evitar.










