Agricultura sostenible, una oportunidad para Argentina
El mundo debe marchar hacia una economía con bajas emisiones de carbono para evitar que los efectos del cambio climático sigan causando estragos en todo el planeta. En ese contexto, el desarrollo de una agricultura sostenible es fundamental para garantizar el cuidado del ambiente y el bienestar de las comunidades.
Vale recordar que cuando la Organización de Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible planteó que con esa iniciativa se abría una oportunidad para que los países emprendan un nuevo camino para mejorar la vida de la gente. Cabe recordar que esa agenda cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen desde la eliminación de la pobreza hasta el combate al cambio climático, la educación, la igualdad de la mujer y la defensa del medio ambiente. El Objetivo 2 de esa agenda, en tanto, propone poner fin al flagelo del hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.
Esta semana, en una visita que realizó al país para participar de la Cátedra del Diálogo y de la Cultura del Encuentro, un espacio académico y plural de Argentina inspirado por el Papa Francisco, el economista estadounidense Jeffrey Sachs dijo que nuestro país jugará el papel principal en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) en 2018, cuando ejercerá la presidencia del G-20, por lo que deberá velar por los trabajos relacionados con las metas globales de la Agenda 2030. También aseguró que los Objetivos de Desarrollo Sostenible son una gran oportunidad para Argentina porque su enorme potencial de desarrollo para la energía renovable, pueden dirigir esta economía sin emisión de carbono. Sachs remarcó que la agricultura sostenible, que figura en el punto 2 de los ODS, es una gran oportunidad para el país, para que sea un país más justo y más competitivo a nivel global. Debe señalarse que los expertos consideran agricultura sostenible a aquella que, en el largo plazo, contribuye a mejorar la calidad ambiental y los recursos básicos de los cuales depende esta actividad, logra satisfacer las necesidades básicas de fibra y alimentos humanos, es económicamente viable y mejora la calidad de vida del productor y de toda la sociedad. Por su parte, la ONU destaca que el sector alimentario y el sector agrícola ofrecen soluciones claves para el desarrollo y son vitales para la eliminación del hambre y la pobreza. En ese sentido, observa que gestionadas de forma adecuada, la agricultura, la silvicultura y la acuicultura pueden suministrar comida nutritiva a todo el planeta, así como generar ingresos decentes, apoyar el desarrollo de las gentes del campo y proteger el medio ambiente. Pero en la actualidad, los suelos, océanos, bosques, el agua potable y la biodiversidad están sufriendo un rápido proceso de degradación debido a procesos de sobreexplotación. A esto -advierte la ONU- se añade el cambio climático, que repercute sobre los recursos de los que dependemos y aumenta los riesgos asociados a los desastres naturales tales como las sequías y las inundaciones. Es por eso que muchos hombres y mujeres que viven en el campo ya no pueden ganarse la vida en las tierras que trabajan, lo que les obliga a emigrar a las ciudades en busca de oportunidades. Frente a este complejo escenario global, la ONU destaca la necesidad de realizar una profunda reforma del sistema agrario y alimentario mundial para garantizar alimentos a las 793 millones de personas que sufren hambre en todo el mundo.
Según la FAO, la actual trayectoria de crecimiento de la producción agrícola mundial es insostenible, debido a sus impactos negativos sobre los recursos naturales y el medio ambiente: una tercera parte de la tierra agrícola mundial está degradada, hasta el 75 por ciento de la diversidad genética de los cultivos se ha perdido y el 22 por ciento de las razas de ganado están en riesgo. Argentina tiene por delante el desafío de materializar las transformaciones estructurales que permitan avanzar hacia una agricultura que proteja y mejore los recursos naturales, brindando mayores oportunidades a las comunidades rurales.










