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Designaciones y recortes que acentúan el centralismo

Hoy, en una ceremonia prevista para después del mediodía, el presidente Mauricio Macri tomará juramento a Luis Miguel Etchevehere, expresidente de la Sociedad Rural Argentina, como nuevo titular del Ministerio de Agroindustria de la Nación. La designación del abogado y productor agropecuario, hay que decirlo, no fue bien recibida por distintos sectores que entienden que su llegada a la función pública acentuará el centralismo que predomina en el gobierno nacional en detrimento del interior.

El desembarco de Etchevehere en uno de los ministerios clave para la marcha de las economías de las distintas regiones del país estuvo precedido de un reclamo inédito planteado en el seno del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), donde los máximos representantes de las 14 regionales y los seis Centros de Investigación que conforman ese organismo que depende del Ministerio de Agroindustria se pronunciaron ante los fuertes rumores que advierten que de la mano de la nueva gestión en esa cartera nacional llegarán fuertes recortes que incluirían los temidos despidos de trabajadores. No es un dato menor el hecho de que es la primera vez -desde que se puso en marcha el INTA, en diciembre de 1956- que los directores regionales unen sus voces para alertar sobre la situación de incertidumbre que se generó en el organismo a partir de un informe que elaboró el Ministerio de Modernización en el marco del llamado Programa de Relevamiento de Dotaciones y del cual se deduce que habrá un severo ajuste en el INTA y, lo que es peor, una reducción de personal calificado en tareas que permiten optimizar la producción agropecuaria en muchas localidades del interior. Como señala el documento que firmaron los directores regionales y de los centros de investigación del INTA, el trabajo desarrollado por el personal del organismo ha contribuido al desarrollo de muchas comunidades en distintos puntos del país y, fundamentalmente, a promover el arraigo en áreas rurales que sufrieron la migración de pobladores hacia los grandes centros urbanos.

Llama la atención que desde el gobierno central no se haya tomado nota de la crítica situación que atraviesan las economías regionales y que se pretenda ajustar al INTA afectando la irremplazable tarea que desarrolla el organismo a través de la labor en laboratorios, agencias de extensión, estaciones experimentales agropecuarias, consejos regionales, mesas de desarrollo rural y consejos asesores locales, por citar solo algunas de las dependencias del instituto nacional que vienen acompañando a productores que trabajan a lo largo y ancho del país. Vale señalar que el documento elaborado oportunamente por Coninagro que advierte que, de las 18 producciones que se desarrollan en el país, 13 están en crisis o con signos de incipiente crisis es un llamado de atención sobre la dura realidad que golpea a pequeños y medianos productores de regiones que carecen de las ventajas de quienes producen en la Pampa Húmeda.

No es descabellado plantear que, con la movida del gobierno nacional que desplazó al formoseño Ricardo Buryaile del Ministerio de Agroindustria y su reemplazo por el abogado y productor entrerriano Miguel Etchevehere, se acentúa lo que algunos, acertadamente, llaman el centralismo cabañero de la Pampa Húmeda. No debe sorprender que, en este nuevo escenario, no sean muchas las expectativas que genera en el interior profundo la asunción del nuevo titular de Agroindustria de la Nación, que se produce 21 días después de la salida de Buryaile, es decir que durante todo ese período la cartera nacional estuvo acéfala, en una situación que prácticamente no registra antecedentes al menos en la historia reciente de ese ministerio.

El nombramiento de Etchevehere, así como el ajuste de personal que se cierne sobre el INTA, también generó preocupación en el Chaco donde el presidente de la Sociedad Rural e integrante de Confederaciones Rurales Argentinas, Enrique Santos, expresó su inquietud por el perfil fuertemente teñido de centralismo que adquieren las decisiones políticas adoptadas desde la Casa Rosada. Es de esperar que el federalismo, en todas sus expresiones, no pierda terreno en esta nueva etapa que comienza a vivir la Argentina y que las genuinas voces del interior logren imponer un equilibrio necesario en estos tiempos donde la balanza parece comenzar a inclinarse solo en beneficio de la Pampa Húmeda.

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